Regresó el maestro de ceremonias del Shock Rock // Alice Cooper, Poble Espanyol – Barcelona – 28/06/2024
De los sesenta y dos conciertos que dará Alice Cooper en su tour, dos son en nuestro país y uno tuvimos el privilegio de gozarlo en nuestra ciudad, Barcelona, dentro del marco del fantástico “Alma Festival”, caracterizado por la calidad y diversidad musical y cultural, en el incomparable y simbólico entorno del Poble Espanyol de Barcelona, un marco único e histórico que eleva si cabe a las leyendas vivas de la música al Olimpo del Rock en este caso.
Rodando con su magistral banda, en la “Gira Too Close For Comfort”, Alice Cooper presenta su vigesimonoveno disco “Road”, que vio la luz en 2023. En el setlist, las nuevas canciones están rodeadas por sus himnos, sus temas más clásicos y sus hits atemporales, que se mantienen entre sus tops desde hace décadas y forman parte de la banda sonora del imaginario colectivo de nuestras vidas. Sobre todo para aquellos que llenaban la plaza central del recinto. Fotografía visual de outfits con atuendos del rock y el heavy más ochentero, cerveza, sonrisas y mucha complicidad por vivir por primera vez unos y por múltiples otros el show del maestro de ceremonias del Shock Rock.

Sus fans reproducen la metamorfosis del cantante o lucen alguno de sus atuendos y maquillajes. No faltan chisteras ni ojos maquillados en icónicos negros que es el símbolo que más se identifica con el artista y que la temperatura ideal de la noche ayudó a mantener. El camaleónico artista es fuente de inspiración. Una estética oscura pero resultona.
La larga y exitosa trayectoria musical de este singular frontman es indiscutible. Comprimir más de una veintena de discos, con sus correspondientes temas, en un concierto es tarea de magos, sobre todo cuando su visita a nuestro país es esperada por muchísimos fans, seguidores… con un amplio abanico de características singulares que no se ciñen ni a género, ni a edades ni a fronteras. Sus actuaciones que son una amalgama de vodevil de horror, garage rock, con mucha electricidad, no dejan indiferente a nadie y el tiempo pasa volando de puro entretenimiento acompañado de fenomenales temas.

Vincent Damon Furniet, a sus 76 años, sigue ofreciendo espectáculo de hard rock y heavy metal dentro de un show que mantiene la energía y el interés a través de la incorporación de parodias, de historias y de elementos hilvanados dinámicamente y basados en el terror. El ambiente en Barcelona era el de gran festival de rock, comprimido en una noche que prometía grandes momentos y que no defraudó y conquistó creando una atmósfera de cálida espera para recibir al mítico artista y las peculiaridades que llenan sus conciertos.

El público llenaba todos los espacios de la plaza principal del emblemático Poble Español. Con bastante puntualidad, se escuchan los riffs que dan paso a dos monstruos que recorren el desnudo espacio que hay delante del telón negro, de luto escéptico, que apenas da información de lo que va a acontecer. A la espera de que se levante y se descubra… pero no. Alice y sus geniales excentricidades y polaridades no podían hacer otra cosa que sorprender: el telón no subió sino que cayó y los dos seres lo retiraron dejando al descubierto el escenario en forma de castillo con una serigrafía gigante en medio de una hoja de periódico donde se anunciaba: “Banned in Spain”.

Los músicos iban apareciendo por los laterales. Una silueta detrás de la noticia. Una silueta inconfundible, con chistera y blandiendo algún instrumento… una espada que rasgó la serigrafía dando paso con entrada triunfal al de Detroit. Pletórico, blandiendo su hoja de acero. Perfecto en su mágico vestuario: chistera, de negro, con casaca y pantalón ceñido, insignias y su gran cinturón y sus enormes y expresivos ojos escrutándonos y provocando una larga ovación de bienvenida, de reconocimiento y de respeto. Entregados totalmente al estadounidense y a su grupo y a la noche de rock que empezaba con “Welcome to the show”.

La Banda que lo abraza y acompaña está formada por Chuck Garric (bajo), Tommy Henriksen, Ryan Roxie y Nita Strauss, a las guitarras, y Glen Sobel (batería). Se palpaban las ganas que había de emocionarnos con sus clásicos que corren por nuestras venas desde hace décadas y que hemos coreado como locos cuando Alice nos ha invitado a ello con un solo golpe de micrófono o de bastón en “No more Mr. Nice guy”, “18” y “Under my whells”, un tema perenne en sus conciertos que tiene más de cincuenta años.

Artistas con tantas tablas como para encadenar los temas y transportarnos al universo Cooper, donde el tiempo deja de existir y las canciones y su interpretación se convierten en algo maravilloso de poder sentir. Conciertos excepcionales para enmarcar en la memoria de la historia de cada uno de los presentes. Con “Bed of nails” (Trash,1989), Alice ha rendido Barcelona a sus pies y ha conseguido esa conexión mágica y universal que solo la música consigue que es la simbiosis del artista con su gente.

Sonaba con toda la banda “WTMN”, en un entorno mágico de lluvia, tormenta y un barco pirata donde desde la cofa Alice se erigía como director de orquesta. “Cold Ethyl”, acompañado de una muñeca de trapo de dimensiones humanas nos hacía una demostración de rock y experiencia acumulada en forma de maestría encima del escenario. “Go to hell” y sus esqueletos con chistera corriendo detrás demuestran que hay temas sagrados que difícilmente se quedan fuera de la lista de los seleccionados, al igual que “Poison”, emblemático tema por el que muchos de los allí presentes estaban y acompañaron en el estribillo e inundaron de luces para engalanar su mítica canción.
Entre electricidad y energía y una persecución de los músicos tronaba “Feed my Frankenstein”, hasta que le tocó el turno a la aclamada y genial Nita Strauss, con su solo de guitarra. Que manejo brutal de las cuerdas. Se suma la banda y Alice reaparece con una camisa de fuerza blanca, oprimente mientras reconocemos “Black widow”, que encadena con “Dwight fry”, donde una espectacular novia cadáver, Calico Cooper, ofrece una interpretación terrorífica y bella con la decapitación del maestro incluida.

Alice cerró el concierto con “School’s out” y su particular guiño a “The Wall” de PINK FLOYD. Definiría la noche como un magistral conjunto de éxitos, de espectáculo audiovisual, diversión y rock encajados de forma sublime como si fuera una interpretación de ópera o teatro. Velada musical original que liga magistralmente la parte más artística e interpretativa con el rock. Increíble directo que sigue conquistando a la mayoría y sorprendiendo a nivel emocional y sensorial a todos.
Amazing Cooper. We love you. Carismático e icónico. Indudable referente cultural de la música rock, del shock rock que tanto ha influido en grupos posteriores como KISS o MARILYN MANSON. Icono indiscutible y leyenda viva que sigue al pie del cañón. Una lección de vida. Gran maestro de ceremonias musico-terrorífica que trasciende lo melómano para abarcar la esfera interpretativa adornando con una técnica irreprochable y una entrega absoluta los más de veinte temas que han sonado. Un vendaval de notas, conexiones y sintonías a un ritmo trepidante de actuación que dio para mucha muerte e historias para no dormir a ritmo de hard rock a través de una puesta en escena siniestra y provocativa en forma de pesadilla.

Un concierto de Alice Cooper es una experiencia totalmente recomendable. Este tipo de conciertos se deben vivir al menos una vez. Es Alice, el maestro de la locura, el señor de la sorpresa, el padre del terror. El legendario rockero, enfundado en una elegante chistera blanca presentaba a toda la banda y agradecía la acogida y el trato con un “Soy Alice, soy tuyo para siempre, pero esta noche vosotros habéis sido míos… sois terroríficos”. Círculo horrorosamente perfecto.
Maravilloso destacar la “Actitud Rocknroll”, que desborda energía, técnica y mucha calidad y conexión. El padre del shock rock sigue reinventando sus parodias cada vez que sube a una tarima o inicia nueva gira. Aunque a Alice le encanta morir encima del escenario de las maneras más crueles, te pedimos que seas eterno y tus canciones nos alumbren siempre. Los gadgets se queden en eso y tu arte sea tan brutalmente terrorífico como fructífero.

























