ROBIN MCAULEY con “R” de Rock y “M” de Master // Acústico bajo la Catedral de Burgos, 19/07/2025

Más de cuarenta años asistiendo a conciertos de rock, y de no tan rock. Más de cuarenta años vibrando, saltando, cantando y disfrutando de la música en directo. Más de cuarenta años recorriendo diferentes puntos de la península para vivir momentos especiales y repetibles, pero también irrepetibles.
No tengo ninguna duda de que el del pasado sábado 19 de julio de 2025 no será fácil de volver a vivir, pero si de volver a ver, ya que estoy seguro de que lo grabado lo visualizaré cientos de veces.

ROBIN MCAULEY, alguien no muy conocido por su nombre, pero si por su voz, la cual ha sonado millones de veces en cualquier parte del mundo. La voz de un mito que se presenta en un festival gratuito y por iniciativa propia ofrece un recital acústico bajo una carpa de tres por tres, a los pies de la majestuosa Catedral de Burgos.
Setenta y dos años después de haber nacido en algún lugar de Irlanda y habiendo recorrido varias veces el planeta, o parte importante de él, se presenta en la plaza el “colega” media hora antes de su actuación y empieza a conversar con todo el mundo como uno más. Minutos más tarde, la organización ha de distribuir una cola para quienes quieran hacerse una foto con él, pero que parece que sea él quien quiere hacerse las fotos con sus seguidores a través de una sonrisa de oreja a oreja, carcajadas constantes y abrazos… algo poco usual entre las personas más “famosas”.

A todo ello, una plaza llena de fans y de personas que venían a conocer quién era ese personaje que no conocían. Empezaron a sonar los primeros acordes del primer tema, a partir de ese momento parte del público ya empezaba a corear los estribillos, ya que esa canción (que no les preguntes como se titula), la han escuchado antes en algún lugar. Eso anima al protagonista del día y continúa con más temas que ve como, también quienes no lo conocían, ya no corean solo los estribillos, sino que ya cantan sus canciones enteras.
Entre canción y canción y bajo un sol abrasador que intenta sin éxito que se produzca un éxodo en la plaza, las miradas entre la asistencia denotan que, a pesar de no saber su nombre, reconocen esa voz como la que ha protagonizado momentos inolvidables en sus vidas. Una vez interpretadas las seis canciones prometidas, Robin nos anuncia una sorpresa, recuerda que durante una época fue cantante de SURVIVOR y que, como tal, nos va a cantar una de sus canciones más conocidas.

Es ahora cuando deja de ser el personaje supuestamente no conocido. La mayoría del público que aún no ha caído a quien le recuerda esa voz, empieza a sospechar quien puede ser, pero no se lo acaban de creer, no puede ser que tengan delante al cantante de la banda sonora de “Rocky”, ese himno escuchado en millones de ocasiones en todos los rincones del planeta.
Suenan los primeros acordes de “Eye of the tiger”, ahora sí, es él, pero lo más fuerte, es que los músicos han de repetir algunos compases para dar inicio, ya que a Robin le invadió la emoción al ver un público también visiblemente emocionado esperando a desgañitarse coreando la última canción de un concierto “inesperado” que pudo resultar ser, para la mayoría, y también para Robin… ¡el mejor concierto vivido!

























