SCORPIONS – PALAIS NIKAIA, NIZA (FRANCIA) – 26/5/12
¡Larga vida a los Escorpiones alemanes!
El hecho de que una de las bandas más queridas y respetadas por todas las escenas de la música que amamos diga que sus horas de gloria se están acabando y que probablemente no vuelvan a girar nunca más y mucho menos a hacer festivales no es motivo de broma, y es por ello que no pude evitar poner camino a Niza para ver la que posiblemente sea la última gira de los germanos SCORPIONS, en esta segunda parte de su ya larguísimo Final Sting World Tour.
Sábado 26 de mayo, pusimos rumbo a la preciosa ciudad costera para encontrar el Palais Nikaia (un emplazamiento nuevo para mi) y pese a que encontramos algunos problemas fácilmente resueltos para encontrar el enorme recinto, las ganas que teníamos de ver a los clásicos SCORPIONS, acallaron el pequeño sentimiento de desasosiego.
Rápidamente accedimos a un parking que habían habilitado por el módico precio de cinco eurelios, y fuimos a recoger las invitaciones del evento que costaba la friolera de 66 euros en arena y hasta 100 euros en palco (y los palcos ni siquiera eran privados y mucho menos cosa de otro mundo) y para nuestra sorpresa tuvimos problemas con los pases, poniéndose todo el mundo un poco nervioso, tanto que me vi obligado a afearles la conducta en un par de ocasiones para hacer respetar mi trabajo (al final como quien no quiere la cosa, hasta me terminaron dando un bonito pase para sacarle fotitos al tío Meine y compañía, algo que me hizo hasta gracia).
Como anécdota antes de que comience a desgranar lo que dio de si el concierto, que es el motivo por el cual estoy escribiendo estas líneas, diré, que tuve la suerte o la desgracia de entrar en la zona VIP del recinto y llevarme las manos a la cabeza al ver que no había ni un heavy, ni un metalhead y ni siquiera un mal rockero, todo el mundo de trajes, unas mujeres sumamente impresionantes y un nivel en cuanto a bebidas y comidas se refiere, completamente de infarto, cosa que me hizo llevarme las manos a la cabeza.
Después de «pegarme» con la organización del evento y ver el desastroso esperpento de populacho VIP francés, decidimos tomarnos tranquilamente una merecida cerveza mientras escuchábamos de fondo a los RUNNING BIRDS, de los cuales no hablaré porque francamente no vi nada de su cortísimo concierto, salvo unos curiosos pie de micro que llevaban.
El escenario al que nos tienen acostumbrados en la última gira-etapa de la banda no es para nada sorprendente, se basa más bien en las pantallas donde se va sucediendo casi toda la historia de la banda y algunos motivos relacionados con las canciones que van dejando en el directo, y no por ello decae el nivel del espectáculo. La banda inicia con una pregrabación mientras se eleva la batería del señor Kottak y sale rapidísimo Rodolf Schenker para comenzar los primeros riffs de «Sting In The Tail», mientras este servidor se encontraba en el foso casi llorando de la emoción por ver ya por quinta vez a una de mis bandas favoritas de siempre.
La gente enloquecía por segundos, un publico que poco tiene que ver con lo que solemos encontrar yendo a festivales y es que SCORPIONS mueven un sector muy amplio dentro de la industria musical de los últimos sobre todo 15-20 años. En el primer tema ya pudimos dar buena cuenta del fenomenal estado vocal de Klaus Meine, apoyado en todo momento por la rasgada voz que emplea Kottak en esta canción.
Enlazaron rápidamente con la excitante «Make It Real», en el que las guitarras de Matthias y Rudolf, sonaron deliciosas sobre todo en el solo, un tema mágico de lo mejor de la banda alemana que no puede dejar de incluirse en sus directos, cambiando directamente de tercio con «Is There Anybody There?», una de las mejores canciones que realizaron en la década de los 70, con todo el mundo cantando el tema, en especial los más mayores, arropando esos ritmos casi festivos del corte.
Los siguientes momentos del concierto comenzaron con Kottak levantándose de la batería y los guitarristas llevando los primeros riffs de «The Zoo», mientras se adentraban en la larga plataforma que se adentraba en el público desde el escenario, esos ritmos machacones cargados del mejor rock and roll, con Matthias haciendo de las suyas con el sintetizador vocal que lleva, mientras el vocalista se dedicaba a repartir baquetas alegremente entre los asistentes, mientras que además jugaba con la melodía a su antojo para que cantáramos nosotros y después volver a catapultar la canción hasta lo más alto.
Una vez más sería el batería quien se echara todo el peso de la banda a la espalda para jalear al personal en el comienzo de «Coast to Coast», mientras los dos guitarristas daban buena cuenta del inicio de la canción instrumental y culminaban con Klaus a la tercera guitarra y el bajista en primera línea de la salida del escenario, para enlazar con «Loving You Sunday Morning», nada más dejo el líder de la formación la guitarra. Que estribillo mágico amigos, que manera de cantar y cuanta expresividad derrama el alma matter de la banda en este corte, es simplemente admirable.
El concierto tomó otra tónica a través de «The Best Is Yet To Come», abriendo esa brecha de medios tiempos de gran feeling de la banda alemana, aunque no me terminó de gustar el sonido de la guitarra de Rudolf en esta serie de canciones que ahora voy a comentar, pero este hecho quedaba aislado para el sentimiento que desprendían todos (no se me escapó una lagrimilla de milagro para que nos vamos a engañar). Y ya no digamos si la siguiente canción de su completo setlist, estaba pensada para «Send Me An Angel», un momento simplemente mágico en el que Matthias nos dejó los pelos de punta y toda la gente se dejó la garganta con su precioso estribillo, y la caja de batería que hasta le quedó cómica a Kottak.
Echando mano de acústicas y para no perder el hilo, la continuación fue la solemne «Holiday» que terminó haciéndose un poco cargante, aunque muy bien elegida para este momento del concierto en la que el cantante aprovecha para cantar con todos nosotros acercándose a su público y dándole un ritmo más sentido a la canción, para activarla y poder incorporar a continuación «Raised On Rock»; otra de esas canciones puramente rockeras de los escorpiones, en la que los riffs de Schenker brillan por su rotundidad.
La siguiente parte del concierto vino con «Tease Me Please Me» y su contundencia, no es un tema que me llame excesivamente la atención, aunque si uno de en los que el vocalista muestra una mayor «rabia» si se puede considerar como tal, después de este metieron la rápida «Hit Between de Eyes», que sigue el hilo de la anterior, aumentando el tono, la intensidad y la velocidad.
Una parte del concierto que me quema bastante, es el solo de batería del señor Kottak, especialmente pensado para que luzca su banda paralela bien sea a través de los parches de los bombos o exhibiendo su nombre en el propio pecho tatuado, mientras juega con el público, en su larguísimo solo en el que no falta la cerveza, el pique entre partes de los asistentes, y el acompañamiento a la batería de una grabación que el músico va siguiendo con su instrumento como si fuera un muestreo, pues que queréis que os diga, pero a parte de considerar la duración como innecesaria, pienso que con un solo de batería de 3 minutos únicamente tocando y sin historias raras, la cosa ganaría bastante. Y ya puede hacer lo que quiera, subiendo la batería cinco metros, poniendo lucecitas y demás historias, pero toca y no des la vara compañero.
El único punto positivo del largo solo del batería en cuyo vídeo se le ve haciendo cosas como salir de una explosión o besándose con 3 o 4 despampanantes mujeres, es que le da tiempo a Rudolf Schenker para ataviarse como la portada del «Blackout» (tenedores incluidos que tiene su mérito), para dejarnos el corte que da nombre al trabajo, mientras sonaban sirenas y electrificaban a alguien por el camino, un tema rápido y atrevido de la mejor época de esta leyenda viviente que hizo las delicias de todos los asistentes, poniendo a todos los que quedaban sentados en pie de guerra para acompañar a la banda.
Después de este momento el propio Matthias tuvo tiempo para ejecutar su solo de guitarra y marcarse su «Six String Still» acompañado por Kottak en la parte final que enlaza con siempre el tema siguiente, que en este caso vino a ser «Big City Nights», mi tema favorito de SCORPIONS que disfruté salvajemente en la que seguramente sería una de las últimas veces que iba a poder ver a los germanos y es que es un tema tremendo, cuyo estribillo me hace estremecer y echar de menos muchos momentos de fiesta y farra pasados. Como siempre el tema se alargó para que nosotros cantáramos el estribillo y el fin de fiesta llevaba con esa pirámide que hacen los guitarras sujetando al bueno de Klaus sobre sus piernas mientras terminan de tocar (muy elegante) y Kottak se levanta de su batería para picarnos y reclamar aplausos.
La banda salió de escena unos minutos, y de repente en las pantallas del fondo salió escrito en francés que le íbamos a dar una sorpresa a Klaus, cantando el cumpleaños feliz (en francés) según saliera, ya que el día anterior (25 de mayo) había cumplido sus 64 primaveras, y de esta forma antes de comenzar al primer bis («Still Loving You»), el cantante se emocionó ante las muestras de cariño del público galo. El tema como siempre estuvo lleno de feeling, sobre todo en la dulce voz del vocalista y también fue de lo mejor del concierto, hasta que los primeros silbidos de «Wind Of Change», que supo acunar perfectamente el final del concierto, antes de que culminaran con la enérgica «Rock You Like a Hurricane», un tema tremendo para poner cualquier tipo de cierre sea cual sea la época de SCORPIONS de la que estemos hablando, ya que mezcla toda la esencia de su carrera. Y no sabéis la pena que me dio llegado este momento, ya que si alguna vez vuelvo a ver la gira larga de los germanos, doy por sentado que será algún bolo singular en su país de origen y nunca nada de este pelo.
En definitiva, un viaje increíble al país vecino que me dejó unas ganas enormes de volver a disfrutar con estos magos de la música, en mi corazón latirán sus himnos para siempre por todo lo que nos han enseñado, ¡larga vida a SCORPIONS!.



























