Un martillo de diez toneladas aplasta Barcelona // MACHINE HEAD – Sala Razzmatazz, 30/04/2026

Nacidos en Oakland (California), en 1991, poco a poco, MACHINE HEAD se fueron ganando un hueco, en gran parte, gracias a su habilidad para mutar y adaptarse a los tiempos y generaciones. Quien lo haya vivido, recordará el gran impacto que significó la edición del polémico “The Burning Red” (1999), con un Robb Flynn totalmente influido por un movimiento efímero pero que dejó huella: el Nu-Metal, que por aquel entonces reinaba, cuyo single, “From This Day”, sigue teniendo muchísimo peso hoy en vivo, poniéndonos la carne de gallina como el primer día que lo escuchamos.

Barcelona era la última de las cuatro fechas en el tour nacional de MACHINE HEAD, pero como la garganta de este titán llamado Robb Flynn es de tungsteno, no se resiente por más que nos regalen tres horas de concierto. Llevaba diez años sin verles en directo, así que había muchas ganas de saber cómo se las gastaban los norteamericanos, y la verdad es que no defraudaron. La Razzmatazz gozaba de un estupendo ambiente, en uno de esos llenos en que se está a gusto y te puedes mover cómodamente por los pisos superiores e ir al lavabo tranquilamente cuando te apetece.

MACHINE HEAD, continúan identificando a un público muy concreto, heredero de aquel movimiento Nu-Metal de finales del siglo pasado, pero que continúa lozano, pese a algún “puretilla” que sigue sacudiendo las lorzas entre los continuos pogos. Fue arrancar “Imperium”, de su disco “Through the Ashes of Empires” (2003), y la sala venirse abajo. Sin ningún descanso, seguidamente, nos regalan el brutal “Ten Ton Hammer” que sonó atronador. Posteriormente, un “Choke on the Ashes of Your Hate”, un “Now We Die”, y un impresionante “The Blood, the Sweat, the Tears” daban por concluido un primer tramo de concierto aplastante, con sonido nítido, potente y a la altura de una banda con semejante prestigio.

Tras una entrañable “Is There Anybody Out There?” y un imprescindible “This is the End” que sigue emocionando, otras canciones destacables fueron “Take My Scars” y “Aesthetics of Hate”, antes de que Flynn apareciera, acústica en mano, para interpretar una inmensa “Circle the Drain” y una todavía mejor “Darkness Within”. Un Robb, muy agradecido con la audiencia catalana, presentó el tema recordándonos de qué manera surgió, con dos simples acordes, y lo mucho que significa ahora para la banda.
La verdad es que pocos frontmans son tan entregados y sinceros como Flynn. Al margen del momento relajado que inevitablemente provoca el set acústico, el resto de concierto fue un circle-pit constante. Ya en el último tramo, “Bulldozer”, “Catharsis” y una imprescindible “Locust”, fueron enfilando la recta final de una descarga en la que tampoco faltó el soberbio estribillo de “Game Over”, “Bonescraper” y “Old”, para cerrar definitivamente con la última de las referencias a ese inmenso “The Blackening” (2007), llamada “Halo”.

A mediados de los noventa, tras quedar el grunge huérfano, surge una nueva oleada de grupos que traducen su sonido y su personalidad musical en la influencia, tanto de los pioneros del thrash como de las nuevas ideas aportadas por SEPULTURA, KORN o PANTERA, entre muchos otros. Y ahí estaban los MACHINE HEAD de Robb Flynn, gozando de una enorme trascendencia desde mediados de la década y posicionados desde hace años como uno de los grupos de mayor éxito y prestigio en el metal actual.
No olvidemos que su debut, “Burn My Eyes”, data de 1994, siendo una obra que incorporó novedades al ya por entonces manido thrash, con un todavía sólido “Davidian” que suele concluir las descargas del cuarteto en vivo desde entonces. Con lo cual, resulta un lujazo verles todavía hoy machacándonos con su martillo de diez toneladas, como si el tiempo se hubiera detenido.

























