52.000 almas aguantan el chaparrón en Montjuïc // RAMMSTEIN, Estadi Olímpic – Barcelona – 11/06/2024

Nunca llueve y, para una vez que viene RAMMSTEIN a reventar el Estadi Olímpic Lluís Companys de Barcelona con sus explosiones, cielo encapotado y agua a raudales para los 52.000 seguidores (según la organización) que se acercaron hasta la montaña mágica para disfrutar de un concierto que, bien es cierto, se hizo todavía más especial en compañía de la incómoda borrasca. Incómoda para el público, más que nada, porque los germanos ni se inmutaron bajo la lluvia. Por suerte, la pólvora aguantó intacta, así como los lanzallamas, que por momentos evaporaron las gotas de agua que caían por millares sobre el colorido mar de chubasqueros.

Bajo estas condiciones, RAMMSTEIN ofreció un nuevo espectáculo de características mastodónticas, prácticamente idéntico al que ya pudimos disfrutar cinco años atrás en el estadio de Cornellà/El Prat, con el mismo escenario y los mismos trucos escénicos, para dar a luz un nuevo ejemplo de cómo dejar a cualquier otro grupo a la altura del betún. Así es, amigos y amigas, me atrevería a decir que hoy en día nadie es capaz de superar a RAMMSTEIN sobre un escenario. Desde hace ya unos cuantos años, ¡ellos son los verdaderos estandartes del shock rock!

Explosiones, pirotecnia, muñequitos del ahorcado que bailan, lanzallamas, focos cegadores, leds, ascensores… y un sonido atronador que hacía vibrar la tribuna de prensa en la que nos encontrábamos, fue lo que RAMMSTEIN ofreció durante las dos horas de descarga. Bien es cierto que no es lo mismo disfrutar un concierto desde un lateral, y encima sentado, que hacerlo en pleno bullicio y aguantando hedores ajenos… aun así, en esta ocasión casi que me alegré de tener un cobijo bajo la lluvia, que no cesó en toda la descarga. Previamente, el dueto ABÉLARD, como ya hicieran JATEKOK en la anterior venida a Barcelona, se tocaron algunas versiones de RAMMSTEIN a piano, una propuesta algo ridícula, la verdad, visto el juego que cualquier otro telonero podría dar a un espectáculo en mayúsculas como el de estos seis teutones.

Entre los murmullos de la gente, la luz del día, la lluvia y la diminuta tarima en la que tocaban, la cosa quedó prácticamente en nada. Suerte que ABÉLARD tocaron poco. De hecho, tuvo mucho más protagonismo un “muppet” con el que un seguidor incitaba al cámara de las pantallas gigantes, que el dueto francés. Sin embargo, más suerte correrían las invitadas especiales durante la actuación de sus padrinos RAMMSTEIN, justo en el momento en que la banda se subió al mismo cuadrilátero, ubicado en un lateral de la pista, para interpretar una poco usual versión de “Engel” junto a ellas y luego regresar al escenario en las barcas hinchables, sobre un mar de gente.

Al ser martes laborable, el concierto comenzó a una hora más o menos razonable, así que a las nueve ya teníamos a RAMMSTEIN descendiendo por el ascensor que hay tras la batería de Christoph Schneider. Prácticamente era de noche, y el cielo encapotado ofrecía mucho más dramatismo al ya de por sí grandilocuente escenario, que lucía espectacular. La escenografía, entre futurista y steampunk, acompañó en todo momento a Till Lindemann y los suyos, cuyo arsenal de armas y atrezzo no se queda para nada corto. Una vez más, pudimos ver a Till sobre el gran cañón que escupe “semen” durante la interpretación de “Pussy”, o meciendo ese carrito gigante que achicharra a un “Puppe” diabólico, así como empuñando el lanzallamas que deja al punto de cocción al bueno de Flake Lorenz, mientras el vocalista canta “Mein Teil”.

A diferencia de la anterior gira (en aquella época presentaban el homónimo “Rammstein”), el nuevo álbum de la banda no tuvo mucho protagonismo. Comenzaron con un acertado “Ramm 4”, y de ese magnífico “Zeit”, que RAMMSTEIN publicaban en 2022, solo rescataron un par de temas. Una lástima, ya que ese disco tiene material buenísimo para incluir en directo. La siguiente, un clásico como el “Links 2 3 4” de 2001, significaba un valor seguro que lo puso todo patas arriba. La lluvia, aunque no cesaba, parecía no existir… No faltaron tampoco los tres singles de ese “Rammstein” (2019) que tan buenas críticas cosechó. Nos referimos a “Radio”, “Ausländer” y “Deuschland”, que vino precedido por la versión “tecno/dance”, con la que Richard Z. Kruspe, el guitarra/DJ, nos deleitó (al más puro estilo David Guetta).

El listado de temas estuvo bien elaborado, aunque me faltaron canciones nuevas, dando un repaso a temazos de la talla de “Keine Lust”, “Sehnsucht”, “Asche zu Asche”, “Mein Herz Brennt”, “Wiener Blut”, la archiconocida “Du Hast” (ubicada en la parte central del concierto de manera muy acertada), “Sonne” (acompañada de espectaculares llamaradas que te quemaban el flequillo), la solemne “Zeit”, la recuperada “Du Riechst So Gut” (con el arco flameante de Till iluminando al personal) y una “Ich Will” que cerraba el primer encore del concierto. Todas ellas harían las delicias de los fans de la vieja escuela. Tras eso, “Rammstein” y “Adieu” daban por finalizada una de las actuaciones más especiales que de bien seguro han llevado a cabo RAMMSTEIN en este “Europe Stadium Tour 2024”.

Como dije hace cinco años, en la crónica de Cornellà, ver a RAMMSTEIN en vivo te cambia totalmente la perspectiva de lo que debe ser un concierto de metal. Los alemanes son toda una garantía en vivo. Así que, si no lo has hecho todavía, deberías ver a RAMMSTEIN una vez en la vida, al menos mientras sigan a este nivel. Los de Berlín son los reyes del fuego y la pirotecnia, y, ayer mismo, lo volvieron a demostrar en Montjuïc.

























