Andy Timmons Band: elegancia, feeling y una noche para la vieja guardia // Las Palmas de GC – Auditorio Alfredo Kraus – 18/03/2026

Te voy a ser sincero: yo iba a este concierto un poco a ciegas. Sin haberme empollado el repertorio de Andy Timmons, sin tener claro qué me iba a encontrar y, para qué negarlo, sin ser precisamente un devoto del rock instrumental. Pero a veces pasa: llegas sin expectativas y sales con una sonrisa. Porque desde la primera nota entendí que aquella no iba a ser una noche cualquiera.
Había ganas. Y se notaba desde antes de que sonaran los primeros acordes. El auditorio rozaba el lleno para recibir a la Andy Timmons Band en una noche que olía a guitarras, a amplificadores al rojo y a devoción por el rock bien entendido.

Era, sin duda, una cita para las melenas largas. La vieja guardia respondió, pero no estuvo sola: entre el público también se dejaron ver jóvenes que no quisieron perderse la oportunidad de ver a uno de esos guitarristas que marcan diferencias. En la entrada y los pasillos, el ambiente era casi una extensión del concierto: fans, músicos de la isla y habituales de la escena compartían historias, influencias y trayectorias en una especie de liturgia previa.
Detrás de esta apuesta vuelve a estar Juan Salan, firme en su compromiso con propuestas que se salen de lo establecido. En un contexto cultural dominado por otras tendencias más comerciales, su labor resulta tan necesaria como valiente.

Sobre el escenario, el trío no dejó lugar a dudas. Andy Timmons, acompañado por Mike Daane al bajo y Rob Avsharian a la batería, construyó un concierto sólido, dinámico y lleno de matices. Desde el arranque con “Reclaiming My Time” y “Six F.M.”, quedó claro que aquello no iba a ser una simple exhibición técnica: había narrativa, intención y mucho gusto.
Temas como “Deliver Us” o “Helipad” fueron desplegando ese equilibrio entre melodía y virtuosismo que define a Timmons, mientras que “Elegy for Jeff” aportó uno de los momentos más emotivos de la noche, con un público completamente entregado al sentimiento que emanaba del escenario. La intensidad subió con “Love/Hate” y “A Night to Remember”, donde la banda mostró su cara más potente sin perder ni un ápice de precisión.

El concierto también tuvo espacio para el groove y la elegancia relajada en piezas como “Winterland” o “Super ‘70”, antes de uno de los momentos más comentados: la interpretación de “Take Me With You”, donde Timmons se animó a cantar, conectando de forma directa y cercana con el público.
Hubo momentos para el lucimiento individual, pero siempre al servicio del conjunto. El solo de bajo de Daane demostró su peso dentro del trío, mientras que en “Duende”, Avsharian se marcó un solo de batería que arrancó una de las mayores ovaciones de la noche. Aquí no hay acompañantes: hay una banda que funciona como un bloque compacto.

El guiño a la historia del rock llegó con una interpretación de “Bohemian Rhapsody”, recibida con entusiasmo y complicidad por un público que supo reconocer el homenaje. Ya en la recta final, “Electric Gypsy” y “Cry for You” pusieron el broche a un concierto que dejó claro que la emoción sigue siendo el verdadero motor de este tipo de propuestas.
Porque sí, Andy Timmons es técnica, es precisión y es elegancia. Pero también es cercanía, picardía y una forma muy honesta de entender la música. Y eso, en directo, se traduce en noches como esta: sin artificios, sin modas… pero absolutamente memorables.


























