BAD RELIGION en Madrid, una noche épica de punk rock de leyenda
Un ecosistema aparte se formó el martes 13 de mayo en el Palacio ese que cambia tanto de nombre que me niego a cambiarlo.
Si digo Bad Religion y Agnostic Front, acaparo tu atención de lleno, si además añado a Strung Out, Crim y Belvedere, pues ya estaría.
Problemas logísticos, (qué coño, el trabajo que me paga las facturas) hicieron que llegara al Palacio para el final de Belvedere, en las primeras filas ya había gente bailoteando y el sonido, como el de toda la noche, bueno. Belvedere, os debo un bolo.

El telón de detrás del escenario daba una pista sobre el nivel de la banda. Los catalanes Crim sabedores de la gran inmensa oportunidad que tenían enfrente, aprovecharon su momento, media hora de rock sucio sin parar en catalán salía de sus almas.
Es un puto sueño tocar con bandas que llevamos escuchando desde niños, no creo que volvamos a tocar aquí en la vida. Gracias.
Títulos muy poéticos para mensajes directos. Una «cançó i una promesa», «Hivern etern», «Vam riure tant» y la que puso colofón a la actuación, «Castells de sorra».
Nos vamos como siempre, cagándonos en dios, gracias. Esa fue la contundente despedida de Crim. ¿Cómo puede ser que no los conociera?

Strung Out me aclimataron en dos temas. Paso de poner lo del sonido punk melódico que se les atribuye bla bla. El tema principal de este rollo de conciertos es involucrarte en las letras y dejarte llevar por el ritmo de la música. Fácil, no hay más, no hay puestas en escena asombrosas, solo mensaje y buen rollo.
La corta duración de los temas hace que la actuación parezca un gorgoteo de mala leche y que pierda el orden de las canciones, ¡y qué!. Quien sabe divertirse a ritmo punk sabe de lo que hablo.
Suenan esos acordes de ese tema de Pantera y rebotan hasta las sillas de las gradas del Palacio.
Vamos! clama desde el micro en castellano Jason, el tono vocal de los temas no dio cancha a mucha carrera por el escenario, la actuación de nuevo contó con un sonido más que aceptable y esos bombos que pegaban todo el contraste con las partes más melódicas hicieron que el show de Strung Out se convirtiera en una absoluta pasada.

Siguientes, Agnostic Front, personalmente era lo que más me llamaba de este evento. Energía y mala leche en escena desde esos barrios bajos de New York.
El telón subía lento, tal cual me iba transportando yo a mi adolescencia, cuando los descubrí.
Puede parecer que con el paso de los años a Vinnie Stigma y el resto de sus chicos se les rebaje la agresividad, error, siguen siendo crudos y directos, como sus temas.
La pista, a la altura de lo que pasaba en el escenario. Dinamismo puro en esos mosh pit y en esos círculos de gran resolución. Cada estrofa escupida por Roger conectaba con mis tripas. Satisfacción absoluta.
Por mi parte, los mejores de la noche, qué manera de levantar aquello tema
tras tema, alentando en castellano a liarla. Tema en castellano A mi manera, tema dedicado a su ciudad New York, venga ese bajo ahí. Stigma nos enseña su guitarra, aquello era el puto desparrame musical, tuvo los santos cojones de bajarse a la pista y todo, crack.
El Palacio parecía un cosmos recién creado de música fresca, y yo me sentía como al borde, sentada, balanceando mis piernas pero sin perder el equilibrio. Ni tiempo para aplaudir, solo buena música. El sonido, maravilloso, un diez para todos los técnicos que curraron de flipar desde sus mesas para hacernos sentir en la gloria en ese complicado espacio.
«Victim in Pain» nos recordó aquellos primeros años, «Show me your circle», volvía a pedir un entregado Roger, había bailes hasta cerca de la mesa de sonido, espectacular. Stigma se pone al micro en «Power», en «Gotta Go» nos desgañitamos vivos. Quedaba el tema despedida homenaje a otros neoyorquinos de pro, «Blitzkrieg Pop».
Destrozada me dejaron. Qué poco dura lo bueno.

Los emblemáticos Bad Religion aparecían entre el bullicio creado para la ocasión. 45 años haciendo lo que quieren.
Qué entrega lograron, a pesar de la paliza que llevaban ya encima nuestros cuellos y piernas. Sin tonterías ni pérdidas de tiempo, en 20 minutos llevaban 8 temas, liada parda en «No Control» incluida.
Greg es leyenda viva del punk, esas letras, esa respuesta entre intelectual y agresiva que sigue vigente, religión, la industria musical actual, desigualdades, corrupción, puedes ir listando temas a la vez que lees mis palabras sin problemas. El ritmo fue desbordante.
Una que tiene la costumbre de leer biografías de músicos, a estos los conoce casi como si fueran de la familia. ¿Quién dijo eso de que punk y madurez no pueden ir a la par?
Puesta en escena sencilla pero efectiva, temazo tras temazo, con la música y sus letras como protagonistas absolutas. Si los pogos llegan hasta la zona del merchan es que el concierto va bien. Qué bonita hicieron «I Want to Conquer the World», a la que le sigue «Fuck Armageddon This is Hell».

«Do What You Want», de las mejor acogidas, «True North», qué bonita les quedó. Puedes medir el calibre de grandeza de la banda viendo a los miembros del resto de las bandas del cartel, en un lateral del escenario disfrutando como locos.
«Generator», ensordecedora, con un sonido nítido y compacto y los músicos alumbrados todos a la perfección. «21st Century», enloquecedora y ya el nivel no bajó con Infected, la cual la disfrutamos con tiempo, gracias chicos.
Iba a decir que amenazaron acabar con «Fuck You», pero es que casi ni se bajaron del escenario para rematar con la mítica «Sorrow» que levantó nostalgia y brazos de todos y por supuesto «American Jesus».
Abandoné el Palacio pensando en coger unas vacaciones para reponerme de la paliza, de los moretones de mi sufrido cuerpo ya sería consciente al día siguiente.
Memorable. Sin duda, un espectáculo que reafirma que la música y el punk en este caso, pueden ser poderosas herramientas de expresión y cambio. La rebeldía no tiene reglas, solo un espíritu indomable que desafía el orden establecido.
Punk is not dead; it just keeps evolving.
Vir Morgana
Las fotos son de Alvaro Foronda en Bilbao




























