DISCHARGE, RAT-ZINGER y SANNGRE incendian la Jimmy Jazz de Gasteiz
Los amantes de los sonidos macarras teníamos una cita ineludible en la Jimmy Jazz de Gasteiz en un cartel que reunió a tres nombres que, en diferentes escalas, representan el espíritu inquebrantable del punk y el hardcore. La sala mostró una gran entrada ya desde los primeros compases, había ganas para dar rienda suelta a una energía difícil de contener. Tres bandas, tres estilos, pero un solo mensaje claro de inconformidad y resistencia que se mantuvo en alto toda la noche.

SANNGRE fue la primera banda en pisar el escenario, y desde el primer acorde dejaron claro que no estaban allí para hacer de teloneros discretos. Con un sonido crudo y agresivo y su imponente presencia escénica ataviados con mascaras de calaveras su estilo mezcla de thrash, punk y hardcore directo y sin adornos encajó a la perfección con la atmósfera que iba tomando la Jimmy Jazz. La banda derrochó energía, y su actuación fue una muestra de cómo la fuerza y la rabia encuentran encaje en su explosivo directo. Con temas rápidos, pesados y cargados de actitud, consiguieron hacer vibrar a la audiencia y despertar los primeros pogos de la noche. Temas como “Siete Segundos” “Odio” o “Tu Ley” pusieron patas arriba el escenario de la sala vitoriana y no es casualidad la gran cantidad de fans que se vieron de la banda a tenor de como se las gastan en directo.

La entrada de RAT-ZINGER fue recibida con entusiasmo, y su presencia se hizo sentir de inmediato. La banda, ya conocida por el público de Gasteiz, es famosa por su estilo explosivo y su fusión de punk y metal que convierte cada concierto en una descarga de adrenalina. Con su repertorio lleno de críticas sociales y políticas, donde no faltaron temas como “Bala Perdida”, “No Habrá Piedad Para Nadie” su particular homenaje a Motörhead en “Tenéis Speed?” o “Santa Calavera” y su actitud desafiante en el escenario, lograron conectar al instante con la audiencia. La audiencia compuesta por muchos fieles a la banda, acompañaron cada tema dejándose la voz. RAT-ZINGER, como es habitual, no decepcionó, potencia sonora que no hizo más que aumentar la tensión para la actuación de los cabeza de cartel.

Finalmente, DISCHARGE tomó el escenario y la sala estalló. La banda británica, pilar fundamental en la historia del punk, el hardcore y del metal extremo en general, ha sido una de las bandas mas influyentes para todos los amantes de los sonidos extremos, y su presencia en el escenario fue un momento culminante para todos los asistentes. Iniciaron su set con «The Blood Runs Red», una entrada directa y poderosa que marcó el inicio de una actuación intensa como pocas. La banda repasó su repertorio sin tregua, lanzando uno tras otro temas legendarios como «Hear Nothing, See Nothing, Say Nothing», «The Nightmare Continues» y «Protest and Survive». Cada canción era recibida por el público como un himno, coreando las letras y formando un pogo incesante en las primeras filas que duró todo el concierto.

Las guitarras de los hermanos Roberts sonaban afiladas entregando cada riff al salvajismo mientras que la batería de Dave “Proper”, contundente, marcaba esos ritmos d-beat que ellos mismos inventaron y daba el toque de brutalidad que caracteriza a la banda. Jeff Janiak, el vocalista, mantuvo una conexión intensa con la audiencia, elevando el nivel de cada canción con su voz desgarrada y su presencia arrolladora en el escenario. El setlist incluyó joyas como «Hype Overload», «New World Order» de su último trabajo y «State Violence/State Control», cada una con su mensaje poderoso de protesta, que resonaba en la Jimmy Jazz como un recordatorio del carácter incombustible de DISCHARGE.
El clímax de la noche llegó con los últimos temas, especialmente con «The Possibility of Life’s Destruction» y «Decontrol», que pusieron el broche final a una actuación memorable. La audiencia, completamente entregada, no paraba de saltar y corear. El concierto fue una muestra de la influencia perdurable de DISCHARGE en la escena, y de cómo, a pesar de los años, su mensaje sigue siendo relevante y potente. La sala, vibrando hasta el último acorde, despidió a la banda con aplausos y gritos de “beste bat”, que los británicos no atendieron como es habitual en este tipo de conciertos y es que no son dados a los bises. Fueron una hora intensa de 22 canciones interpretadas a fuego y nos fuimos con la sensación de que habíamos sido parte de una noche irrepetible de hardcore punk.
Autor: Txiki



























