El metal en las islas sigue intacto // S.A. y LAS RATAS – LPA BEER&MUSIC FEST´25 – Parque Litoral El Rincón – Las Palmas de G.C. – 19/09/2025

SOZIEDAD ALKOHOLIKA
Tras un arranque de festival cargado de energía, la segunda parte de esta crónica se centra en algunos de los momentos más potentes del LPA Beer & Music Fest 2025. Desde la esperada actuación de SOZIEDAD ALKOHOLIKA, auténtica estrella de esta edición como cabeza de cartel, hasta el pulso reivindicativo de LAS RATAS, repasamos lo que dejaron estas actuaciones que marcaron el pulso más punk y metalero del cartel.
Como decíamos, SOZIEDAD ALKOHOLIKA significó el plato fuerte de la noche, que llegaba con un fuerte expectación por parte del público, ya desde días anteriores al concierto se podía leer a través de las redes sociales como gente llegados de todos los puntos del archipiélago se darían cita en la presente edición del LPA B&M Fest, no en vano, son catorce años desde su última visita a la isla, allá por julio de 2011, en el “Cebollinazo Rock”, de la localidad de Gáldar, en el norte de la isla. Tales eran las ganas de ver a S.A., que habían personas que llegaban de la isla de Lanzarote, para verlos doblemente el día 27 de septiembre en el Festival “Arrecife en Vivo”.

SOZIEDAD ALKOHOLIKA
Si bien con las bandas anteriores se fue llenando el recinto, con S.A. se puede decir que no cabía ni un alma en aquella noche infernal que, para más inri, las islas soportaban una ola de calor, donde pasadas las 23:00 horas el Crossover Metal haría acto de presencia con una temperatura ambiente que superaba los treinta grados.
Un concierto fascinante el de SOZIEDAD ALKOHOLIKA, que irrumpió en el escenario sin palabras de presentación, y no hicieron falta. Bastó el primer acorde para que la caña resonara con toda su fuerza. El público, expectante desde el minuto cero, respondió de inmediato: el pogo más salvaje se encendió en cuestión de segundos.

SOZIEDAD ALKOHOLIKA
La primera descarga llegó con “Alienado”, uno de los temas más potentes de su último trabajo Confrontación (2024), seguido de clásicos demoledores como “Falsos dioses” y “Control de masas”, ambos de No intente hacer esto en su casa (1997). La crítica social y la denuncia se alternaron con la crudeza de piezas como “Polvo en los ojos” (Sistema antisocial, 2017) e “Infiltrados” (Polvo en los ojos, 2000), mostrando que la banda sigue en plena forma y que su discurso no pierde vigencia. La primera parte del show se cerró con “Política”, otro mazazo de actualidad que resonó con fuerza en los tiempos que corren.
Lo más sorprendente fue la composición de la audiencia: una mayoría que ya peina canas, pero que, en cuanto sonaron los riffs, rejuveneció como si el tiempo no hubiese pasado. Volvimos a encontrarnos con nuestra esencia, con esa energía incombustible y también con nuestro lado más reivindicativo, tan necesario hoy. Palestina estaba en las cabezas de casi todos y todas; no hizo falta nombrarla, porque hay luchas que se demuestran más que se enuncian.

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La segunda parte del repertorio fue un vendaval. “Colapso final”, “Palomas y Buitres” y “La aventura” marcaron un bloque de crudeza sonora y denuncia política, al que siguieron clásicos infalibles como “Enemigo a las puertas” (Sistema antisocial, 2017) o “Ciencia” (No intente hacer esto en su casa, 1997). Canciones que no buscan complacer, sino incomodar; que señalan a los poderosos, cuestionan a la autoridad y desenmascaran la propaganda. Versos que, lejos de perder vigencia, hoy resultan más necesarios que nunca, porque nos recuerdan que rendirse no es una opción.
El clímax llegó con “Ratas”, del álbum homónimo del que se llegaron a vender más de cincuenta mil copias. Después, “Shaktale” y “Traición”, enlazados de manera impecable, creando una cadena de rabia y pogo colectivo, que hizo temblar al sistema para no olvidar quienes somos. Más adelante, “Piedra contra tijera”, “Peces Mutantes” y “No quiero participar” (tres clásicos encadenados entre sí) confirmaron que el directo de S.A. es una declaración de principios, un grito a la libertad de expresión.

SOZIEDAD ALKOHOLIKA
Los pogos que se formaron en la actuación y la masa humana hizo tal presión sobre las vallas que separaban el foso del escenario que las bridas que sujetaban la zona central derecha, saltaron por los aires, soltándose las planchas de sujeción, problema que fue resuelto con extrema celeridad por parte de la seguridad del recinto. Y obligando a reforzar la seguridad en ese punto cara a la siguiente actuación.
La noche fue también un espacio de reencuentros: antiguas amistades recuperadas entre abrazos, felicidad compartida en los saltos y memorias que regresaban al compás del ritmo. Cada tema, nuevo o clásico, nos recordó por qué seguimos aquí, por qué estos himnos siguen resonando en nuestras vidas. Después de tantos años sin venir a las islas, la expectativa era enorme. Y ellos cumplieron. Nadie quedó indiferente.

SOZIEDAD ALKOHOLIKA
El encore fue otro capítulo de intensidad. “Cuando nada vale nada” (No intente hacer esto en su casa, 1997), abrió el tramo final con toda su rabia contemporánea, seguido de “Pauso bat” y “Motxalo”, auténticos himnos del repertorio vasco de la banda. El cierre, inevitablemente, llegó con “Nos vimos en Berlín”, esa despedida que suena más a reafirmación que a adiós.
El coro del público se fundió con la voz grave, fuerte y rápida de Juan, que retumbaba como un rugido colectivo. SOZIEDAD ALKOHOLIKA no solo ofreció un concierto: regaló una experiencia de catarsis compartida, una noche que nos recordó de dónde venimos y por qué seguimos levantando el puño. Porque más allá del ruido, del pogo y de la descarga de adrenalina, lo que se respiraba era un espíritu combativo.

SOZIEDAD ALKOHOLIKA
La fuerza del mensaje no se sostenía solo en la lírica: fue un trabajo unísono del grupo. Cada acorde entraba directo, con esa crudeza precisa que no necesita adornos para ser efectiva. Un sonido firme, casi bélico, que no quiere perder la urgencia que define al género: esa sensación de que lo que ocurre en el escenario no es un espectáculo, sino una declaración de guerra contra la apatía.
Fue, además, el reencuentro con una generación que nunca dejó de creer en la música como herramienta de lucha. Una generación que aprendió, entre guitarras distorsionadas y voces desgarradas, que el punk, el hardcore y el metal no son nostalgia, sino presente. Esa noche no se trataba solo de recordar los viejos tiempos, sino de confirmar que la llama sigue viva. Y que, mientras SOZIEDAD ALKOHOLIKA siga tocando, siempre habrá un lugar donde gritar lo que incomoda, saltar contra lo establecido y sentir que seguimos siendo parte de algo mucho más grande que un simple concierto.

SOZIEDAD ALKOHOLIKA
Tras la conclusión del apoteósico concierto de S.A. que tan buen sabor dejó entre los asistentes, se dio pasó a LAS RATAS, veteranos del punk canario, demostraron su identidad y energía, aunque actuaran en el escenario EMER-GENTE. Abrieron con “Terroristas en tu barrio” y “No olvido” (Primer ataque, 2019), encendiendo al público de inmediato, y combinaron crítica social con humor ácido en temas como “Chachi” y “SK”. Con una actitud que fue un auténtico descaro.

LAS RATAS
Clásicos como “No nos queda nada” y “Animal”, junto a “La Máquina” (Segundo round, 2021), cerraron su actuación con fuerza arrolladora. Con riffs potentes y letras que conectan con la vida real, LAS RATAS dejaron claro que el punk sigue vivo en Tenerife y que su legado sigue vigente, incluso en los escenarios más pequeños.

LAS RATAS
El paso de SOZIEDAD ALKOHOLIKA y LAS RATAS por el LPA B&Music Fest 2025 dejó claro que el pulso del rock y el metal en las islas sigue intacto. Dos generaciones de resistencia sonora que, desde diferentes trincheras, demostraron que la rabia, la crítica social y la energía en vivo siguen siendo banderas imprescindibles en un festival que ya no puede entenderse sin ellas.
Redacción: Ogadenia Estevez y Tony Ventura
Fotografías: Tony Ventura
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