Entrevista a Gizane Meowtal (violinista): “Las mujeres no necesitamos sentirnos víctimas, sino respetadas”

Encarni, conocida por Gizane Meowtal, es una chica valenciana de 47 años, profesora de violín en La Escuela Conservatorio de Leganés y directora de orquesta. Además, ha colaborado con la MANHATTAN ROCK BAND, acompañada por Tete Novoa. Vamos a ver qué más le cuenta a Joss Metalcry.
Hace poco has creado una propuesta bien curiosa, con el violín, y por eso me interesé en hacerte la actual entrevista para metalcry.com. ¿Cómo nació el proyecto este?
Aunque tengo formación clásica, desde bien pequeña me atraían otras músicas, en especial el rock. Crecí como una “locafan” de HÉROES DEL SILENCIO, luego me empezó a atraer el Heavy y más adelante otras ramas del Metal. Hace unos años me compré mi primer violín eléctrico, pero lo dejé aparcado, y hace un añito me compré el segundo del que me enamoré, y este proyecto nació de forma natural, sin darle muchas vueltas, básicamente con la idea de salir de mi zona de confort y luchar contra mi miedo a exponerme.
El violín blanco es un Fender FV1, el morado es un Bridge – Lyra, y por último el negro un Wood – Viper, por si alguien quiere y tiene la curiosidad de saber cuáles son para buscarlo por internet.
¿Eres totalmente autodidacta en esto o tienes estudios de violín?
Estudié “formalmente” en la Escuela de Música de Leganés (Madrid), después me fui a Granada y acabé el grado superior en el Conservatorio Superior de Atocha (Madrid). Hace pocos años, empecé a formarme de manera autodidacta en música moderna, aunque también he hecho algunos cursos relacionados con el tema.

Tu nombre real que aparece en tu DNI es Encarni García, pero usas el seudónimo de Gizane Meowtal como artista. ¿Puedes explicarnos el significado?
Gizane es el seudónimo (antes llamado “nick” en chats), que uso desde que nació internet. Pues sí, soy mayor (risas). “Gizane” es Encarni en euskera, “Meow” por mi amor a los gatos y “Tal” de Metal.
¿Tocas algún otro instrumento aparte del violín?
Tocar, lo que se dice tocar, no. Como casi todos los músicos, tonteo con otros instrumentos, pero mi especialidad es el violín.
Intenté hacerme con la guitarra, pero lo di por imposible. Mi mano izquierda está tan acostumbrada a la colocación del violín (me refiero a patrones de dedos), que mi cerebrito se niega a cambiar esos patrones de dedos por los de la guitarra. Y aunque ambos instrumentos son armónicos (capaces de sonar dos o más voces a la vez) el uso más común en el violín es melódico (una sola voz), por lo que tocar un instrumento que hace más uso de la armonía, se me hace complicado. ¡Cosas de músicos! (risas).
También hace algunos años estudié con un profesor percusión (concretamente batería que es lo que quería). Estuve un año y luego por falta de tiempo lo tuve que dejar, pero aún tengo en casa la batería y no te extrañe que un día de estos vuelva a coger las baquetas.
Todo el mundo que lea esta entrevista lo primero que le vendrá a la cabeza será JUDITH MATEO, que es una mujer que ha abierto muchas puertas con este instrumento, que se asocia más al hombre. ¿Lo ves como una referencia tuya?
Judith Mateo es un referente español como violinista fuera del mundo clásico. Es admirable cómo se ha abierto camino en este mundo y un ejemplo a seguir, aunque quizás me identifique más con otros violinistas (por el tipo de música que hacen), como por ejemplo Matt Bell, Mia Asano, Mark Wood o la gran Nina Di Gregorio.

¿Cuándo empezó tu pasión por la música?
Mi pasión por el Rock empezó de muy pequeña (12-13 años), desde que escuché por primera vez a HÉROES DEL SILENCIO, en un programa de televisión, pero con la música clásica me costó más, realmente la empecé a apreciar y valorar cuando fui más mayor. Creo que no es fácil enganchar a los niños pequeños a la música clásica, y más en aquellos tiempos en los que no teníamos a personas como ARA MALIKIAN, que de forma tan increíble la acerca a los niños, ni había tantos conciertos pedagógicos como ahora.
Aún recuerdo a mi padre detrás de mí siempre, entrando en mi habitación mientras escuchaba “ese ruido” y diciéndome… “¡¿Pero qué es eso que escuchas?! ¡Tú tienes que escuchar MOZART!”. No lo tuvo nada fácil conmigo (risas).
Tú experiencia profesional también pasa por tocar en bastantes orquestas (entre ellas la Orquesta Sinfónica de Madrid y la Orquesta Nacional de España), grabación de discos con distintos intérpretes (LOS SECRETOS, TAMARA, algunas B.S.O., PASIÓN VEGA, SERGIO DALMA…), así como conciertos con algunos de ellos, y colaborar con la MANHATTAN ROCK BAND, acompañando también a Tete Novoa; pero, en el mes de septiembre, quisiste salir de tu zona de confort y abriste el canal de Instagram con vídeos de covers que vas haciendo de bandas que han marcado la vida de mucha gente que nos lee. ¿Por qué no canciones de facturación propia?
Precisamente, porque lo que quería era homenajear a esas bandas que me han marcado tanto. Ahora mismo es con lo que disfruto, porque además es algo que no requiere un tiempo excesivo. La música de facturación propia es genial, y quizás más adelante lo haga, pero como te digo, lleva mucho más tiempo, y es algo de lo que hoy por hoy carezco: tengo el trabajo en el Conservatorio Manuel Rodríguez Sales de Leganés (Madrid), tengo un zoológico en casa del que hacerme cargo y dedicarle su tiempo y, además, llevo también un negocio de artesanía (es mi vía de escape, trabajo con arcilla polimérica haciendo unos gatos muy especiales. Si quieres echar un vistazo, esta es la tienda: www.etsy.com/shop/catloversworld).
Sé que es un tema que trae controversia (tributos vs música propia) pero yo creo que todo es respetable y cada cosa tiene su espacio y su público. No creo que sea cuestión de elegir una cosa u otra, ni decir qué es mejor o peor, a mucha gente les gusta las dos cosas (¡como a mí!).

¿Cómo es la selección de temas para versionar?
No tengo un método ni nada por el estilo, simplemente voy recordando temas que me gustan, los reescucho y me imagino tocándolo con el violín (a veces la parte de la voz, a veces la guitarra, a veces son los solos, y a veces varias voces…), decido si quedaría bien, y me los voy a apuntando para grabarlo en cuanto pueda.
Eso sí, procuro no subir dos videos seguidos de la misma banda, o dos baladas seguidas… Procuro ir variando cada día lo que hago, pero también depende mucho de mi estado de ánimo en el momento.
Últimamente, la gente me pide covers de grupos o algún tema en concreto, y si me gusta la propuesta, pues adelante. También estoy haciendo videos en colaboración con otros músicos y eso es genial, me encanta hacer música con otros, aunque sea en la distancia (es lo bueno de internet), así que tengo varias colaboraciones pendientes.
Hace un tiempo, mi compañero Iván Allué publicó un ensayo llamado «Mujeres, rock & heavy metal: ¿Quién dijo sexo débil?», que trata sobre varias perspectivas el mundo de las féminas, en este mundo de los típicos machos llenos de testosterona. ¿Has encontrado mucho machismo en la industria musical?
La verdad es que durante mi vida musical no, nunca he tenido la percepción de que la mujer haya sido minusvalorada por debajo del hombre. Pero ya te digo, ha sido en los ámbitos en los que yo me he movido. Además, sí que creo que estamos progresando en el mundo de la música, cada vez se ven más mujeres, tanto en el mundo clásico como en el mundo del Rock y el Metal, tanto instrumentistas como liderando las bandas, aunque me encantaría que fueran cada vez más no solo músicos, sino en producción, técnicos de sonido, managers…

¿Solamente se te puede seguir en Instagram?
Ahora mismo comparto mis videos tanto en Instagram como en Facebook (@gizanemeowtal) pero tengo intención de abrir un canal de YouTube muy pronto. He empezado hace pocos meses y tengo subidos unos cincuenta y cinco videos y ya somos algo más de mil amigos en Instagram. Es muy bonito ver que hay gente a la que le gusta lo que haces, la verdad es que motiva mucho para seguir mejorando en todos los sentidos. También estoy conociendo a otros músicos y amantes de la música y eso creo que es lo mejor de toda esta experiencia.
¿Recuerdas la razón de elegir este instrumento o eras tan pequeña que apenas tienes noción?
La razón la recuerdo, pero no fue una elección mía, ya que, como dices, era muy pequeñita (4-5 años). La elección fue de mi padre, tanto para mi hermano que es oboísta como para mí, ya que él es músico también (oboísta, ya retirado). Durante mi vida musical esto ha sido algo que me ha condicionado bastante (el hecho de que eligieran por mi), y hubo momentos en mi vida en los que llegué a “odiar” el violín y lo quería dejar.
Esto causó algunos momentos poco agradables con mi padre, que, como buen Tauro cabezota, no permitió que abandonará en ningún momento. Además, yo era muy mala estudiante, tenía bastante habilidad musical, pero era muy vaga y por esto había una lucha constante entre los dos. Ahora no tengo palabras de agradecimiento suficientes de que no permitiera que tirara la toalla.
Escuché en un documental ya hace tiempo, en un canal de YouTube, que Richard Wagner es uno de los propulsores del Heavy. ¿Está tan cerca la música clásica con la moderna?
Por una parte, por supuesto que la música clásica ha tenido influencia, pero no solo de Wagner… Bach, Vivaldi, Mozart y otros compositores como Holst (de su Sinfonía de los Planetas se han sacado algunos de los licks y riffs más conocidos del Heavy) y han sido grandes influencias en el Rock y el Metal.
Por ejemplo, el metal sinfónico está cerca de la ópera, y muchas bandas extraen directamente pequeñas secciones de obras clásicas para sus canciones.
Pero, por otro lado, hay grandes diferencias (no quiero ahondar en el tema porque sería muy extenso), pero desde la formación necesaria para cada estilo, pasando por la puesta en escena, la interacción con el público, la forma de componer, y un largo etcétera.

¿Me puedes decir tanto las diferencias como las mejoras de un violín eléctrico a uno clásico?
En realidad, son las mismas diferencias que una guitarra clásica y una eléctrica. El sonido que producen es de forma diferente. Los violines clásicos (o acústicos) amplifican la vibración de las cuerdas gracias a la caja de resonancia de la que los eléctricos carecen, ya que estos pasan la vibración de las cuerdas a través de una señal eléctrica que luego se amplifica, por eso el sonido que produce cada uno es radicalmente diferente, por lo que su uso también lo es. Según qué música vaya a interpretar, uso un violín u otro. Respecto a mejoras, no es que sean mejoras, pero por las características del eléctrico, no requiere tantos cuidados como el acústico, en general es más económico, y es más “divertido” ya que gracias a los pedales y multiefectos, se convierte en más versátil y puedes pasar muy buenos ratos con él.
Público mis entrevistas muy periódicamente, y este mes me he decidido por hacerlas solamente a mujeres, ya que el 8 de marzo es el “Día internacional de la mujer”, que viene celebrándose desde el año 1975, cuándo fue reconocido por las Naciones Unidas. ¿Cuál crees que es el mayor reto de ser mujer en estos tiempos?
Para mí, creo que es encontrar la ecuanimidad. Luchar por nuestros derechos sin menospreciar los de los demás… Es importante darse cuenta de que no podemos romper los techos de cristal solas, tiene que ser una lucha de todos/as. Tanto para la música como para la vida, luchar por la equidad sería a mi modo de ver lo más necesario, no creo que sea necesario ser “anti-hombre” para ser “pro-mujer”. Yo creo que las mujeres no necesitamos sentirnos víctimas, necesitamos sentirnos respetadas.
¿Con qué artista dentro de la escena Heavy/Rock te gustaría colaborar?
¡Buena pregunta! Pero difícil de responder, porque no podría decir solo uno (risas). Admiro a muchos músicos y sería feliz colaborando con cualquiera de ellos, siempre que estén como dices, en la escena del Rock o el Heavy.
Es innegable la dedicación de profesora en La Escuela Conservatorio de Leganés (Madrid) y lo duro que es la vida de músico de Rock en este país que apenas los reconoce como tal profesión. ¿Si te dieran a elegir?
¿Si me dieran a elegir una profesión u otra con las mismas “condiciones”? Probablemente elegiría tocar, ya que, aunque me gusta la docencia, veintisiete años son muchos en una misma profesión, pero, siendo realista, para mí lo ideal sería poder compaginar ambas actividades.
Si te das cuenta, hay muchos músicos de la escena que complementan su salario dando clases, cursos, etc. Hoy por hoy, con mi trabajo no tengo necesidad económica que me empuje a hacer lo que estoy haciendo o subirme a los escenarios si se da la oportunidad en un futuro. Es una necesidad plenamente de realización personal. De hecho, ya hace tiempo que dejé de tocar en orquestas clásicas de manera habitual, lo he hecho durante muchos años y, aunque sentada detrás del atril, rodeada de otros músicos, con un director en frente y tocando grandes obras de la historia de la música, he sido muy feliz, nunca he sentido que acabara de encajar en el ambiente, siempre me he sentido un poco como pez fuera del agua.
¿Qué influencias más destacables tienes?
Clásicas: Compositores como Stravinsky, Tchaikovski, Paganini, Bach… Disfruto mucho escuchándolos e interpretando sus obras, y violinistas como Anne Sophie Mutter, Joshua Bell, Itzhak Perlman o Sarah Chang.
Modernas: Iron Maiden, Dio, Rainbow, Led Zeppelin, Judas Priest…. ¡Uf! ¡Tantos! Y violinistas eléctricos: Nina de Gregorio, Matt Bell, Lindsey Stirling, Mark Wood…
¿Qué planes tienes por delante o futuros proyectos que puedas contar?
Aparte de abrir pronto el canal de YouTube, seguiré grabando covers (más bien me gusta llamarlos homenajes), tanto individualmente como con colaboradores. Recientemente, he grabado para un tema de una banda gibraltareña cuyo disco pronto verá la luz, y de los futuros proyectos no puedo hablar mucho porque no hay nada concretado y ¡no quiero que se gafe!
Espero que esta entrevista te haya resultado bastante entretenida y que no hayas gastado mucho tiempo en responder a estas preguntas. ¿Te gustaría añadir algo que se haya pasado por alto?
Lo primero darte las gracias por haberte interesado por mi trabajo y, aun llevando tan poco tiempo con este proyecto en funcionamiento, es todo un honor y estoy muy agradecida. Por otro lado, animar a todas las bandas rockeras y metaleras a que incorporen en sus filas a otros instrumentos, que no sólo sean los “comunes”, y que no sea algo exclusivo del Metal Folk. ¡Tenemos mucho que aportar!

























