Euskal Metalheads Fest: Un vigésimo aniversario por todo lo alto // Bilbao Arena – 18/10/2025
Bilbao Arena – 18 de octubre de 2025
La celebración del XX Aniversario del Euskal Metalheads Fest era algo que se venía cocinando desde hace mucho tiempo atrás. Hace algunos meses recibíamos la noticia de que se celebraría en el Bilbao Arena –comúnmente más conocido como Miribilla para muchos de nosotros–, con un cartel de lujo que fue anunciándose en varias etapas. Los nombres protagonistas en el line-up eran nada más y nada menos que Eraso!, Su Ta Gar, Anestesia, Angelus Apatrida, Soziedad Alkoholika y como guinda del pastel, un bombazo: Crisix, que estaban de parón indefinido y nadie fue capaz de adelantar que podrían ser quienes completasen el evento.

Así las cosas, las entradas de pista volaron, completando rápidamente el sold-out en este tipo de ticket. A pesar de que en grada no se agotaron, lo cierto es que pudimos ver que el pabellón estaba hasta los topes y los asistentes vivieron una noche súper especial e irrepetible. El Euskal Metalheads Fest celebró su vigésimo aniversario con un evento que quedará grabado en la historia del metal vasco –aunque sea un poco atrevido afirmar esto– y, por qué no decirlo, también a estatal: seis bandas, todas en a un nivel altísimo, un Bilbao Arena prácticamente lleno, y un ambiente que combinó emoción, brutalidad y una energía que desbordaba por todas las esquinas.

Desde primera hora de la tarde, el ambiente en Miribilla era de fiesta. Camisetas negras, chalecos con parches, grupos de amigos llegados de todo Euskadi y de otras partes del país se reunían en los bares cercanos, donde ya se respiraba ese aire de celebración anticipada. Nos consta además, que desde diversos países europeos como Bélgica, hubo más de uno y más de dos metalheads que decidieron acercarse hasta Bilbao para no perderse este eventazo. A las cuatro de la tarde estaba prevista la apertura de puertas para acceder al recinto y, poco a poco, el público comenzó a llenar las gradas y el foso con una puntualidad poco habitual en festivales indoor. A las cinco, los primeros acordes anunciaban el inicio de una jornada que prometía.
Abrir el Euskal Metalheads Fest y, además, hacerlo en plena gira de despedida, no es tarea menor. Pero los de Zarautz demostraron por qué Eraso! es mucho más que una banda: se dejaron la piel sobre el escenario demostrando esa pasión que tienen por el metal en euskera. Bajo el título «Erantzunaren Geroa», centraron su set en los dos primeros discos, Erantzunik Gabe (1999) y Oraina Eta Geroa (2001), auténticas joyas que han marcado su trayectoria.

El cuarteto arrancó con “Gure Bizitza», y desde los primeros compases quedó claro que el sonido del Bilbao Arena estaba perfectamente calibrado: guitarras que sonaban a las mil maravillas, una batería que era capaz de reventar los tímpanos de cualquiera y un bajo que no se quedaba corto. Sertx, visiblemente emocionado, dedicó unas palabras al público antes de «Sasiak Zainetan Hasiak», tema que desató el primer pogo de tamaño considerable del festi.
“Fede Faltsua», «Ez da Bide», «Oraina Eta Geroa» fueron sonando mientras los asistentes coreaban a pleno pulmón enfundados en sus camisetas de Eraso!. Con la llegada de «Aurrera», sabíamos que era la hora del final que, con cierta pena sabiendo que aquello era una despedida, nos supo a poco. Bajo una gran ovación, se dio por terminado el bolo de estos gipuzkoanos que han marcado una etapa en el metal euskaldun. Eraso! se marcharon dejando el listón altísimo, tarea que, como ya hemos comentado al inicio, no es nada fácil siendo la formación encargada de la apertura.

El relevo llegaba de la mano de Anestesia, que venían dispuestos a demostrar que están en plena forma con su «Erantzun 30 Urte». Desde el primer golpe de batería, su descarga fue una explosión de thrash, groove y un toque de actitud punk que es capaz de animar hasta al más soso. Para cuando empezó Anestesia, Miribilla estaba ya prácticamente al completo –se percibían bastante más asistentes que durante el concierto anterior–, entendemos que hubo gente un tanto perezosa que entró algo más tarde o que se lió con alguna cervecita de más por el camino-

El setlist fue un repaso a toda su carrera musical –que no es corta–, con una intensidad que no dejaba ni un segundo para respirar: “Gorpu Kiratsa», «Erantzun», “Ez Dut Nahi» o «Genozidak!!» fueron algunos de los temas con los que el público, entregado desde el primer riff, convirtió la pista en un no parar de mosh-pits. Ibon, con su característico tono, dominó el escenario con unas tablas que no están al alcance de cualquiera, mientras la banda sonaba equilibrada y con una potencia brutal.

Uno de los momentos más llamativos llegó con «Gehiegi», coreada a pleno pulmón por la mayoría de sus seguidores. Para cerrar, como no podía ser de otra manera, recurrieron a “Agur”, recordando que, a pesar del paso del tiempo, Anestesia sigue siendo una de las bandas más respetadas y queridas de la escena vasca. Treinta años después, siguen sonando como un martillo pilón.

Cerca de las ocho de la tarde, aterrizaban sobre el escenario Angelus Apatrida, que llegaban en plena forma tras su gira internacional y con un set especial aniversario preparado para hacer saltar por los aires Bilbao y alrededores. La introducción dio paso a «Clockwork», remontándose un montón de años atrás y haciendo felices a los fans más acérrimos de la banda de Albacete. La precisión de Víctor en la batería y el bajo de José, siempre impoluto, se combinaron con las guitarras de Guille y Davish en un combo que nos encanta. Los directos de Angelus Apatrida son de otro mundo.

Con sencillos como «Indoctrinate» y «Cold» se metieron al público en el bolsillo –con la segunda dando un pequeño respiro en lo que a intensidad ‘thrasher’ se refiere–, mientras «The Thornmaker» y «Free Your Soul» fueron un puntazo en el repertorio. El tramo final con «Give ‘Em War», «Sharpen the Guillotine» y «You Are Next» no tuvo sentido –para bien, por supuesto–, ya que se sucedieron infinitos circle pits e incluso avistamos algún que otro animado haciendo crowdsurfing. La guillotina gigante, el fuego, la interpretación exquisita de los hermanos Izquierdo junto a Víctor y Davish logran siempre que los bolos de Angelus Apatrida sean una locura. Ojalá otros 25 años de los de Albacete sobre los escenarios.

Con Su Ta Gar llegó quizás el momento más emotivo del festival. El grupo eibarrés, pionero y referente del metal en euskera, ofreció un set especial bajo el lema «Metala Zainetan», anticipando el 35º aniversario de Jaiotze Basatia. Lo cierto es que pudimos ver que la expectación era máxima y el ambiente totalmente de fiesta.

Desde «Etsairik Ausartena» hasta «Alarma Egoera», pasando por clasicazos como «Jo Ta Ke», «Begira» o «Mari», el repertorio fue un repaso a toda su trayectoria y un regalo para sus seguidores de toda la vida. Podíamos ver cómo en las primeras filas la gente se dejaba la garganta cantando todas y cada una de las canciones. Aitor Gorosabel, con su presencia sobre el stage, consiguió emocionar a más de uno, reviviendo épocas de juventud –escuchamos más de un comentario del público comentando precisamente esto–; el resto de la banda mantuvo el nivel instrumental impecable, y el sonido estuvo a la altura de lo esperado, sin problemas inesperados.

«Agur Jauna» desató un momento de piel de gallina, con el Bilbao Arena cantando cada estrofa de este clásico. Su Ta Gar demostraron una vez más que su música es una salvajada: es pura brutalidad que se mezcla con sentimiento y que llega a lo más profundo de todos sus seguidores.
Algo más tarde de las diez y media de la noche, con un llenazo absoluto, Soziedad Alkoholika tomó el relevo, y literalmente el Bilbao Arena explotó. Y sí, explotó porque lo que lanzaron no eran llamaradas, era un auténtico incendio. Si habíamos visto algo de fuego en los bolos anteriores, esto no tenía nombre. Lo de SA fue una descarga de energía que dejó sin aliento a todo aquel que se acercó a la pista. Una espectacular conexión con el público, que estaba volcadísimo y un setlist, lleno de temazos que repasaron lo mejor de su trayectoria: “Perra Vida», “Black & Decker”, «Ratas» o «Cuando Nada». Una auténtica gozada.

Juan como frontman, desprende un carisma y una cercanía que solo él maneja, mientras Mikel a la batería, se encargó de reventar, él solito, todo el recinto. Para acabar un concierto de infarto, “Nos Vimos» puso el broche de oro a un concierto que fue una pasada. Visualmente, las luces rojas y blancas, las imágenes proyectadas y toda la cantidad de llamas que lanzaron, convirtieron el concierto en un espectáculo de otro planeta. No se les puede pedir más. Nivelazo.

Para terminar, casi a medianoche, llegaban unos esperadísimos Crisix, encargados de cerrar la jornada. Ya sabíamos que tenían preparado algo muy especial, pero no nos podíamos ni imaginar lo que estaba por llegar. Desde el arranque con “Carne Para La Picadora» de La Polla hasta el cierre con “No Hay Tregua” de Barricada, la banda catalana fueron puro espectáculo con un buen puñado de colaboraciones de amigos que amenizaron el conciertazo que ofrecieron.

Juli, con sus habituales rodilleras, y Busi que no puede parar ni un solo segundo, se movían por el escenario todo el tiempo, animando al público, y haciendo que esos miles de asistentes que aún estaban por allí dándolo todo tras un montón de horas de conciertos, siguiesen volcados en el festival. «Anti-Todo», «Botes de Humo» y «No Hay Tregua» fueron recibidas con mosh-pits masivos, mientras la reinterpretación de estos clásicos del punk euskaldun fueron un puntazo para el Euskal Metalheads. La colaboración de Guille, de Angelus Apatrida, fue todo un crossover del thrash nacional, que hizo que a muchos nos explotase la cabeza de felicidad.

El cierre con “Zu Atrapatu Arte» de Kortatu fue el broche perfecto a un show que lo tuvo todo: el humor de Crisix, temas clásicos y, cómo no, sencillos propios de Crisix de toda su carrera: “Ultra Thrash”, “Full HD” de su último disco de estudio o una de nuestras favoritas, “GMM”, en la cual todo el mundo coreó alto y claro ese maravilloso “The Great Metal Motherfucker!!”. Espectaculares.
Y una vez todo terminado, el Euskal Metalheads Fest nos dejó esa sensación de ser algo más que un festival. Una especie de demostración de que, veinte años después de aquellos primeros conciertos organizados por fans, todavía sigue en pie aquel espíritu, gracias principalmente a tres personas que lo han sacado todo adelante en un festival para nada fácil de organizar.
Desde la despedida de Eraso! hasta esa energía incontenible que caracteriza a Crisix, pasando por Anestesia, el thrash de Angelus Apatrida, los clásicos que todos conocemos de Su Ta Gar y las llamaradas de Soziedad Alkoholika, el festival fue una auténtica pasada. Un ambiente inmejorable, cercano y familiar, que hizo que todos disfrutásemos de una noche muy especial que esperamos que se repita pronto.
































