Fito Loudness, in memoriam: “Gran persona, gran personaje y un músico fantástico” (segunda parte)

Os dejamos la segunda parte de este homenaje de Joss Metalcry al músico Adolfo Gil Sousa, más conocido como Fito Loudness (SANGRE CRISTIANA / EL ÚLTIMO ESLABÓN, CAPITÁN MORGAN, BRUQUE, LAS FLORES DEL MAL, DELAWARE – banda pre EL FANTÁSTICO HOMBRE BALA “FHB” -, 100 W, GANESHA, LAST TREE STANDING, BRAINDRAG, etc), quien falleció hace seis años, el pasado 15 de febrero de 2019, debido a un cáncer de pulmón agravado por una neumonía, a la edad de 52 años.
JOSS METALCRY: La segunda parte de este especial no sabía por dónde empezarla, así que lo eché a suerte y me salió el nombre de Ramón Santiveri, compañero motorista de Fito, excelente amigo y persona que se quedó con la batería completa que perteneció al artista. Considero que se merece un reconocimiento como el que humildemente le estoy haciendo desde este portal de música llamado Metalcry.com.
¿Te recuerdas de tu primer contacto con Fito?
RAMÓN SANTIVERI: Volvía de trabajar con mi Harley Davidson de 1981 cuando, al entrar en el parquin, me sorprendió ver una Harley aparcada muy cerca de donde siempre estaba la mía. No sé si fue ese mismo día o poco después de ver esa Sportster, pero fui invitado a un local de ensayo muy cerca del lugar donde ensayaba un grupo de amigos llamado LAS FLORES DEL MAL. Allí vi por primera vez a Fito tocando la batería y surgió un flechazo musical, además de coincidir con la imagen de motorista rockero.
Le pregunté si tenía moto y, para mi sorpresa, resultó ser la que estaba aparcada junto a la mía. A partir de ese día, creo que no dejamos de vernos ni una semana en veinte años. Nació una gran amistad. Íbamos a todas las concentraciones de motos y a todos los conciertos juntos. Me veló cuando tuve una caída con mi moto en la que me rompí el brazo, y fue mi baterista durante todo ese tiempo en grupos como INDIANA, MAMEN y LAZY BONES, con este último grupo tocamos hasta el final de su vida.
¿Está montada en algún lugar especial la batería? ¿Se ha vuelto a tocar?
RAMÓN SANTIVERI: Hoy en día, la batería de Fito sigue en perfectas condiciones, montada en mi local de ensayo que está en mi propia casa, y de vez en cuando la toco yo o Andy Jodar, el baterista que toca conmigo en JACK’S SONS.
¿Cómo te quedaste con ella?
RAMÓN SANTIVERI: Su hermano, Miguel Gil Sousa, me pidió ayuda para vender su batería y yo no lo dudé, así que me la quedé. La quería para mí, para siempre. Y desde aquí, le digo a Fito: «Cada vez que veo tu batería, recuerdo nuestros buenos momentos».
JOSS METALCRY: Parece que esta segunda parte del especial sea dedicada a amigos motoristas de Fito, pero es pura coincidencia que Ramón Gómez sea también un apasionado de las dos ruedas. Aparte de eso, está aquí por ser un gran amigo del malogrado Fito Loudness, a quien está dedicado este especial. También es un músico en activo hoy en día y tiene la banda VÉRTIGO, que ha publicado un tema propio, pero hay más de camino.
Fue él quien se encargó de la «despedida» en el día del funeral, ya que los demás no podían debido a que estaban demasiado afectados para hablar en esas tristes circunstancias.
Pero hablemos, para empezar, de algo positivo. De lo triste ya hablaremos un poco más tarde en esta charla contigo.
¿Cómo recuerdas a la persona de Fito?
RAMÓN GÓMEZ: Mi amigo Fito Loudness es una persona que pertenece a mi pequeño mundo. Es alguien irremplazable para mí. Apareció en un momento complicado de mi vida, en medio de cambios importantes. Había vuelto del servicio militar no hacía mucho, estaba en medio de la ruptura con la chica con la que vivía en aquel momento y rompiendo con el grupo de amigos con el que había tocado toda la vida en una banda llamada DUKES. Ahí fue cuando apareció Fito y me puso la vida patas arriba.
Por un lado, me presentó a Mamen Hernández González (ella era la vocalista de LA BANDA RÍTMICA DE CRISTAL y luego formó INDIANA, junto a Fito, Ramón Santiveri y Oriol Guitar, entre otras tantas bandas). Ella era una gran cantante que me ayudó a empezar a trabajar con mi instrumento, la voz, y amplió mucho mis conocimientos musicales. Falleció hace unos años, y también ella es recordada con nostalgia.
Soy muy ecléctico y Fito también lo era, así que podíamos compartir o hablar de un montón de bandas e influencias, estilos distintos, etc. Así que me enseñó muchísimo. En definitiva, si para mí los 90 fueron una década muy especial y que recuerdo con nostalgia frecuentemente, creo que es porque Fito tuvo un papel muy importante en ella, no tengo duda. Era un grandísimo amigo, un músico excelente, muy buena persona y con un corazón enorme, y tenía una facilidad para meterse en líos insuperable.
¿Hacías rutas moteras con él alguna vez?
RAMÓN GÓMEZ: Hacíamos rutas en moto, y sí, nuestra vinculación más fuerte eran la música y las motos en particular, esas dos cosas. Durante prácticamente toda la década de los 90, íbamos a las concentraciones de Castellón de la Plana, a la cantera de Calafell (Tarragona); siempre estábamos todos dispuestos para ir a los diferentes eventos moteros de la época.
A veces nos acercábamos al Rubikers, que se hacía aquí más cerca de la zona de Barcelona. Raro eran los fines de semana que no nos levantábamos y nos montábamos en las dos ruedas; lo mínimo era salir a rodar 100 o 150 km y comer una paella en cualquier lugar. Hacíamos muchas escapadas prácticamente todos los fines de semana, desde que llegaba la primavera hasta que empezaba el frío.
JOSS METALCRY: A lo largo de este especial se ha nombrado que Fito tuvo una Vespa y una Harley Davidson Sportster, pero no sé si tuvo más a lo largo de su vida y nos gustaría que nos hablaras de esto ahora.
¿Qué nos cuentas tú de esto, que lo conocías mejor?
RAMÓN GÓMEZ: Si no me equivoco, Fito tuvo una Harley Davidson Sportster, pero la cambió por una Harley Davidson Sturgis, que son modelos diferentes. Aunque esta última fue su moto icónica porque era muy exclusiva. Después tuvo una Buell, que es una marca de moto emparentada con Harley Davidson, ya que utilizaba un motor Harley de 1.200 centímetros cúbicos en una moto con estética deportiva. Finalmente, tuvo una Honda CB 600.
Tuvo una Vespa con la que hacía de mensajero para una empresa en Barcelona, primero para la empresa de mensajería MRW y después se quedó fijo para la mensajería de la Cámara Oficial de Comercio, Industria y Navegación de Barcelona, que está situada en la Avenida Diagonal de la Ciudad Condal.
Era muy meticuloso con sus motos y siempre estaba poniéndoles detalles. Le gustaba presumir de sus máquinas. Como piloto, le gustaba abrir gas; era un buen piloto. A mí, que me gustaba también rodar ligero, me ponía a rueda y a darle caña. Después nos parábamos a hacer un pitillo en espera de que llegara diez minutos más tarde Juan Fernández, al que llamaba «el abogado lento». Le gustaba arriesgar a Fito.

¿Cómo era un día a día con él?
RAMÓN GÓMEZ: Era un tío muy peculiar, una persona con un gran corazón y muy buen fondo, generoso también, y con un punto de hombre caos, un tanto desastre. Pero para los colegas, ese punto desastre era realmente divertido, muy divertido. Siempre que pasaba algo, acababas mirando a Fito, pensando: «Este tiene algo que ver…». Te miraba y te devolvía la mirada de complicidad y media sonrisa… y te soltaba un «agüita nen». Sabiendo que la había liado. Era muy divertido el día a día con él; siempre había alguna gamberrada por medio.
Teníamos 25 años menos, éramos jóvenes, independientes, con trabajo en una Barcelona que estaba en auge, y teníamos libertad, porque todos ya teníamos nuestra propia vida en aquella época. Fue realmente una época irrepetible y alucinante. Me aportó muchísimas cosas, tanto a nivel personal como musical. Era una gran persona, un gran personaje y un músico fantástico. Siempre lo tengo presente. Su pérdida me afectó mucho. Seguro que anda por algún lado, liándola. ¡Nos volveremos a ver, seguro!
JOSS METALCRY: Pues no me hubiera gustado llegar a este punto, y más después de todo lo que me contaste de tu amistad estrecha con Fito, pero es que tú fuiste quien tuvo las fuerzas suficientes para despedirlo el día de su funeral y me gustaría pasar muy por encima por ese momento duro

¿De dónde sacaste las fuerzas necesarias cuando todos estaban destrozados? ¿Qué recuerdas de ese día? ¿Le dirías algo desde este portal de internet dedicado a la música?
RAMÓN GÓMEZ: Buf… Unas preguntas bastante complicadas, pero intentaré responder como siempre. El hecho de que yo fuera la persona que subió a despedirlo durante la ceremonia es anecdótico. De todos los que estábamos allí, cualquiera de ellos tenía más motivos, sentimientos contenidos, tristeza e historia común con Fito que yo. Ellos compartieron muchos más años con Fito. Creo que ninguno estaba para muchas palabras o gestos esos días tan amargos.
Cuando me puse a escribir, me fue realmente difícil expresar lo que sentía, hablar de él frente a su madre, hermano, hijas (adoraba a sus hijas, era un padrazo) frente a amigos comunes con los que había compartido tantas vivencias. Sinceramente, era un mar de dudas. No sabía cómo encararlo, por dónde empezar, qué podría ser delicado decir frente a la familia. Siempre he creído que no era quien tenía que estar ahí y que había amigos que quizás hubieran sido más indicados.
Alguien tenía que hacerlo, yo me sentí con fuerzas para hacerlo y en el círculo más estrecho me pidieron que lo hiciera. Me senté delante de la mesa, me puse a escribir, lloré todo lo que tenía que llorar y desahogarme. Pensé: «Fito, parece que aún tenemos un último bolo». Llegó el momento, subí y lo hice. Cuando haces algo así, no sé si a otras personas les ha pasado lo mismo, pero siempre piensas que no has estado a la altura de todo lo que tenías que contar o decir para homenajear a esa persona. Pero ya se hizo.
¿Qué le dirías hoy?
RAMÓN GÓMEZ: Que lo echo de menos, que para una de las pocas cosas que no hacía falta prisa, toda la vida llegando tarde a los sitios… y en esto le da por llegar el primero. Te quiero un montón, amigo. Seguro que nos volvemos a ver.
JOSS METALCRY: Cómo bien dice el refrán popular “No hay dos sin tres”, así que no podía faltar otro motorista que en este caso es Juan “Fer-fer” Fernández y que Ramón Gómez lo ha nombrado un poco más arriba en esta segunda parte del especial era conocido por Fito como el abogado lento.

¿Qué relación mantenías con Fito?
JUAN «FER-FER» FERNÁNDEZ: Conocí a Fito en el año 1992, en la Concentración Harley Davidson de Calafell (Tarragona), a la que había acudido con Ramón Santiveri y Mamen, pues Ramón y yo nos conocíamos desde los 10 años, en el Colegio Calasancio en Barcelona. El homenajeado Fito y yo estuvimos hablando de música, y así entablamos amistad. Ese verano, sin apenas conocernos, estuvimos viajando juntos por España con nuestras motos, y allí entablamos más que una amistad; yo diría que era una verdadera hermandad.
Ramón Santiveri, Fito, el otro Ramón, Alex y yo éramos como una verdadera familia. Siempre que nos necesitábamos, estábamos allí para apoyarnos unos a otros en los momentos difíciles. Nos hacíamos llamar los «Bucaneros», y siempre estábamos juntos, en especial Fito y yo. Nos pasamos todo el tiempo recorriendo las noches barcelonesas, y en especial los garitos de la Plaza Real, como el Karma y el Sidecar.
A mí me llamaban el «abogado lento», por mi profesión y porque no me gusta correr. De hecho, han pasado treinta años de aquello, sigo teniendo Harley Davidson y sigo sin correr como hacen otros. Otra anécdota fue que Fito y yo fuimos padrinos de boda el uno del otro en nuestra boda conjunta motera, que celebramos y a la que solo acudieron motoristas. Después de esto, me fui a vivir a Granada.
El día que murió Fito fue el día más triste de nuestras vidas. Me llamaron para que fuera a Barcelona porque se encontraba muy mal, y allí estamos en el Hospital Clínic de Barcelona, Ramón Gómez, Ramón Santiveri, Magda (pareja de Ramón Santiveri), Miguel Gil Sousa (hermano de Fito) y Rosa Sousa (su madre), apoyándole hasta su último aliento. En realidad, aún pervive y pervivirá en nuestros corazones para siempre, no hay duda.
JOSS METALCRY: Parece por lo que han comentado anteriormente se metía mucho contigo por no darle gas a la moto y eso hoy en día lo verás como una anécdota curiosa de las originales bromas que hacía.
¿Nos puedes contar algo de cómo era como compañero de carretera?
JUAN “FER-FER” FERNÁNDEZ: Siempre iba a su aire, con unos cascos en las orejas para la música, mientras con una mano llevaba el manillar y con la otra se golpeaba el pecho siguiendo el ritmo de batería. Sabía conducir súper bien, era un poco anárquico en todo. Cuando hacíamos rutas largas, para mí era un martirio despertarlo, y cumplir los horarios, pero era muy buena persona. Tenía mucho carisma, y un imán especial para las chicas.

¿Llegasteis a tocar juntos en algún grupo?
JUAN “FER-FER” FERNÁNDEZ: Llegamos a ensayar en un proyecto de grupo que comencé. Allí estamos Fito (batería), un tipo llamado José Antonio Mingorance (bajo) que tocó en el grupo musical TBO (N.de R.: El cantante de TBO era MANZANO, y fue un grupo que salió en el 1980 que tenían un estilo exacto a TEQUILA y la prensa y el público los masacraron porque eran iguales a la banda hispano-argentina), que había estado en mi grupo AUTOBLUES en Granada en los 80, y yo.
Pero aquello no llegó a nada. También hay que decir que, a pesar de la gran amistad que tuvimos Fito y yo, éramos antagónicos en gustos musicales: a él le volvía loco el Grunge, y yo soy más de Rock psicodélico californiano, aunque siempre nos grababa unas cintas de casete buenísimas.
JOSS METALCRY: Mucha gente conoce la formación clásica de EL FANTÁSTICO HOMBRE BALA, compuesta por Alex Martínez «Morti» (vocalista), Charly Sardà (baterista), Sebastián Montesinos «Munsee» (guitarrista), Dani Baraldes «Patillas» (guitarrista) y Juan Luis Leprevost (bajista). Pero no muchos se acuerdan de la semilla que fue la banda llamada DELAWARE (no confundir con la actual banda de Metal), que era casi la misma alineación, pero en el puesto de Charly estaba Fito, y la posición de Dani Baraldes «Patillas» la ocupaba Enric Gisbert.
Me he puesto en contacto con Enric para que me hable de esa época en concreto y para que se sepa más sobre la semilla de esa banda que cambió de nombre tras la salida de Fito y él, algo que se decidió por la compañía discográfica, como ha pasado a tantas bandas en el mundo de la industria musical. Enric Gisbert lo puedes ver en los créditos de casi todos los discos de FHB, más concretamente en los de la época de los 90: «Tierra de Cerdos» (1994), el EP en directo «En carne viva» (1995) y «Estigmas» (1996).
¿Qué nos puedes contar de esta época tan desconocida para muchos?
ENRIC GISBERT: ¡Buf! ¿Por dónde empiezo? El proyecto era precioso, había una mezcla de estilos y de influencias que prometía.
Quizás no tanto en la formación original, pero los cambios le dieron un aire «peculiar» que pintaba interesante. Cuando Kim Masdeu, el primer batería de la banda, nos reunió a todos, apenas nos conocíamos. Álex a la voz, Sebas y Rafa «Chinasky» Fernández (CAPITÁN MORGAN), a las guitarras, Kim y yo, que entré para tocar el bajo. Guitarras rockeras con base rítmica de músicos que veníamos del Prog y un cantante con estilo por descubrir.
Fue más tarde, con la salida de Rafa y de Kim que se le dio perspectiva al proyecto. Por un lado Fito, un tipo de batería muy diferente, duro, oscuro, que calzaba perfectamente con Sebas. En el otro lado, JuanLu al bajo, con una base Hard-Funk más moderna. Yo me pasé a la guitarra, más como «decorador» que como solista, un teclista encubierto, por llamarlo de algún modo. En esos momentos estaban apareciendo las grandes bandas Grunge de los noventa y nos pegábamos hartones de escucharlos.
No habían muchos grupos aquí que se atreviesen a fusionar Grunge, Stoner y Hard-Funk. Tampoco renunciábamos a los toquecitos clásicos, tipo THE CULT o Rock Progresivo. Eso nos daba mucha riqueza, pero también era un arma de doble filo, era difícil la convivencia de tantos estilos diferentes.

¿Cómo era Fito en esos días con la banda DELAWARE?
ENRIC GISBERT: ¡¡Un gran tipo!! Pensad que para mí la marcha de Kim fue dura, y no solo por la amistad que compartimos. Me dejaba como único defensor del sector Prog-Rock y, además, a la guitarra, buscando los pocos espacios que dejaba un sonido tan intenso y oscuro como el de Sebas que venía de SANGRE CRISTINA / EL ÚLTIMO ESLABÓN. Pero nunca tuve problemas con Fito. Íbamos los dos a nuestro rollo, pero buscando lugares comunes.
Me gusta la gente intuitiva y no me costó acostumbrarme a su manera de tocar. Tenía ese talento de hacer cosas aparentemente sencillas pero muy trabajadas en el concepto. Se enganchaba bien con Juan Luís y resultaba fácil adaptar mis “majaradas” a uno u otro.
En lo personal estábamos bien. Nunca fuimos íntimos, pero éramos tíos facilones, cada cual a lo suyo. Además, los dos compaginabamos trabajo y música, así que prácticos, a por faena. En general, todos los DELAWARE íbamos por libre. Los que más amistad conservaban eran Fito y Sebas, por su pasado en SANGRE CRISTINA / EL ÚLTIMO ESLABÓN. Cuando empezamos las primeras maquetas con el sello discográfico Liquid Records se unió a la ecuación la vieja amistad que tenían ambos con el productor Peter Eichenberg.
Ahí, en el estudio, fue cuando empezamos a pasar muchas horas juntos: madrugones, findes…. Lógicamente salieron tensiones, es normal, pero entre nosotros nada que no pudiéramos hablar abiertamente. Unas veces ganaba uno, otras otro… quiero pensar que nunca tuve problemas con él. Por lo general, nadie me solía hacer mucho caso, je, je, je… no era yo un tipo de mucho carácter.
JOSS METALCRY: He visto unos vídeos que realmente están muy bien grabados para los tiempos en que la tecnología no era la de hoy en día y me sorprendió la magia que tenía la formación primeriza de lo que luego sería conocido nacionalmente como EL FANTÁSTICO HOMBRE BALA.

¿Cómo salisteis de la ecuación dos pilares como erais Fito y tú?
ENRIC GISBERT: Él salió un poco antes que yo. Tuvimos los primeros desencuentros en el grupo porque nos salieron dos novias. Por un lado, Reyes Torío, corista de la banda DINAMITA PA LOS POLLOS, que quería montar discográfica y nos ofrecía un presupuesto, a fondo perdido, para grabar disco y promocionarnos. Por otro, Peter y Liquid Records, que nos grababan disco poniendo los reformados estudios Aprilia a nuestra disposición.
Reconozco que no me veía capaz de posicionarme sobre cual proyecto me parecía mejor. Ahí ya se vieron criterios diferentes e incluso bastantes cambios de orientación. Las puñeteras dudas, multiplicadas por cinco los miembros de la formación. La amistad con Peter era unas veces una ventaja, otras un problema. Al final nos decidimos por el proyecto de Peter, pero no sin hacer antes un concierto de presentación con SOL JAGUAR en la sala Costa Breve, el grupo de Reyes. Personalmente me sentí un poco mal y ahí empecé a notarme un poco fuera de juego con el concepto «mercado discográfico».
Después ya vino el desgaste de la amistad Fito/Peter/Sebas, unido a una crisis musical general del grupo. Supongo que escoger a Anthony Pilley como productor no fue muy buena idea, no nos llevaba dónde nosotros queríamos ir. Más puñeteras dudas: de Peter, de Anthony, nuestras… Sonaba bien, pero ¿a qué? Salieron entonces las diferencias. Fito y Sebas se dieron mucha caña y el resto creo que tampoco ayudábamos. Al final, Fito cedió y se marchó.
Apareció entonces la tercera novia: Gustavo Montesano, guitarrista de OLÉ OLÉ y descubridor de HÉROES DEL SILENCIO, con la EMI como insignia y ofreciéndose de editor/productor. Creo que ya entró un poco antes de la marcha de Fito, como posibilidad, pero de eso no estoy seguro. Mi memoria no da para tanto. No estaba en un momento de tomar decisiones; ya no me gustó lo de Reyes, pero mandar a la mierda todo el trabajo con Peter porque venían los «mayores» me tensionó aún más.
Al principio aguanté, pero algo iba mal. No me sentía muy dentro del grupo, mi enfoque y mis gustos eran otros y no entraban en los planes de la banda. Las letras de Alex nunca me gustaron, pero aceptaba su papel como cantante de la banda. De todos modos, era duro ver que temas compuestos por ti cambiaban de sentido en letras de otro.
Seguí aguantando hasta el día de la presentación con Gustavo Montesano. Dos de sus frases me decidieron a abandonar el proyecto: «Tú no digas tu edad» (a los 26 uno es viejo para el Rock) y la magnífica «Yo sé lo que hay que hacer para triunfar en el mundo de la música». ¡Crack! Dudas solucionadas. Enrique ya no hacía nada allí.

¿Llegasteis a tocar otra vez juntos tras esta experiencia?
ENRIC GISBERT: Pues no. Yo seguí estando en contacto con la banda. Tanto Charly Sardà como Dani Baraldes entraron de manera natural y, como comentaste, estuve realizando las portadas de EL FANTÁSTICO HOMBRE BALA (FHB) en esos primeros tiempos de los mediados 90.
Pero la relación de Fito con ellos se rompió de un modo un poco más drástico y le perdí la pista. Lo ví mucho tiempo después en la sala Razzmatazz acompañando a Paco Luís, un cantante amigo con el que años atrás llegué a tocar en alguna maqueta, pero no recuerdo el nombre de la banda.
JOSS METALCRY Pues apenas sin saberlo he “descubierto” parte de la historia que había detrás de EL FANTÁSTICO HOMBRE BALA y con lo que dijo Enric Gisbert me puse como loco a buscar Anthony Pilley que iba a ser productor de esa formación en la que militaba por aquellos 90 el homenajeado Fito Loudness.
¿Te arriesgas a analizarlo como batería?
ANTHONY PILLEY: Hace mucho tiempo de eso. Me acuerdo de su intensidad y energía, que desbordaba su tamaño real. Tocaba con gran precisión y un alto volumen, como un metrónomo humano. Algo así puede recordar.
JOSS METALCRY Cómo dije al principio de este especial en la primera parte Fito tocó en un montón de bandas en su larga trayectoria de más de treinta años y estuvo hasta sus últimas fuerzas golpeando con maestría la batería de la que hemos estado hablando a lo largo del especial. Su forma de ejecutarla siempre tuvo un toque especial según mi punto de vista y eso que no soy un entendido en lo que se refiere a solfeo ni he ido a un conversatorio de música.
Cómo esto daría para un libro de unas trescientas páginas o más. He decidido entrevistar a lo que creí más importante. Me olvidaré más de una banda, pero las que he logrado averiguar son ÚLTIMO ESLABÓN, SANGRE CRISTIANA, CAPITÁN MORGAN, BRUQUE, MAMEN, LAS FLORES DEL MAL, DELAWARE (banda pre El Fantástico Hombre Bala), 100 W., HERMÉTICO, GANESHA, LAST TREE STANDING, y BRAINDRAG. Aunque seguramente que esté músico inquieto ha trabajado con más agrupaciones y que me perdonen quien no haya nombrado en esta ristra de una decena.
Para terminar como se merece este digamos monográfico de Fito hablaré con Enric GS guitarrista de la banda BRAINDRAG y Raúl Ruiz guitarrista de LAST TREE STANDING que fue las últimas bandas en las que participó el homenajeado. En la primera banda dejó un disco grabado llamado “Soñar” (2016) y de la segunda formación se puede encontrar en YouTube un vídeoclip llamado “The Lord The Eagle” en donde aparece Fito Loudness y también grabó con ellos “Last Tree Standing” (2017).
Fito mientras que estaba en la banda BRAINDRAG con Enric GS (voz y guitarra) y Alex del Pozo (bajo) también estaba contigo Raúl Ruiz (guitarra), Pedro Ingles (cantante), y Joel Estevez (bajista) en LAST TREE STANDING y grabasteis unas canciones que no llegó a ver publicadas en físico él con vida por las razones que fuera.

¿Este puede decirse que es su “testamento” sonoro?
RAÚL RUIZ: Evidentemente, sí lo es, porque de hecho es la última grabación que hizo Fito en vida. De hecho, hasta prácticamente sus últimos quince días de vida estuvo tocando con nosotros, e intentamos que se produjera esa última grabación, pero no dio tiempo. Por lo cual, está realmente es la última grabación que se produjo, al menos por parte de LAST TREE STANDING.
JOSS METALCRY: He visto que, aunque estaba muy enfermo, no llegó a tirar la toalla y podía más su pasión por la música que la enfermedad en sí misma y eso es algo de admirar en cualquier persona en esa situación.
¿Cómo fue trabajar en el estudio de grabación?
RAÚL RUIZ: Trabajar con Fito en el estudio era realmente muy sencillo porque era un batería excepcional. Era muy fácil trabajar con él, ya que prácticamente en una o dos tomas su trabajo estaba hecho. Por otro lado, es cierto que estuvo ensayando con nosotros hasta su último momento.
Da la casualidad de que en esos momentos yo no estaba trabajando, con lo cual podíamos dedicarle prácticamente todo el tiempo a la música. En sus últimas semanas, antes de empeorar e ingresar en la UCI, ambos pudimos dedicarnos de forma muy intensa a tocar, y lo hacíamos prácticamente a diario.

JOSS METALCRY: Todo el mundo que ha ido pasando por este especial lo califica de una gran persona y debe ser así cuando tantas personas coinciden en casi las mismas palabras.
¿Qué recuerdas de él en todas sus facetas que conociste?
RAÚL RUIZ: Es que Fito era un personaje muy divertido y, en lo musical, vivía la música de una forma muy intensa y permanente. En ese sentido, él y yo éramos hermanos. En cuanto a estilos musicales, congeniábamos tanto que éramos capaces de improvisar sobre un riff y, simplemente con mirarnos, improvisar el mismo arreglo nota por nota sin haberlo hecho nunca antes. Eso no se da muchas veces.
JOSS METALCRY: Este especial que ha durado dos partes salió gracias a Enric GS cuando le iba a hacer una crítica al álbum que grabó este guitarrista junto a Fito Loudness (batería) y Alex Del Pozo (bajo) y que llevó por título “Soñar” (2018) y que lo recaudado fue destinado a la lucha contra el cáncer.
¿Cómo ves todo aquello con la perspectiva del tiempo?
ENRIC GS: Como una gran oportunidad que me dio la vida. Enseguida me di cuenta de que se me presentaba la oportunidad de acompañar, en sus últimos días de vida, a una persona que se merecía un final mejor. Yo tenía música, y él muchas ganas de tocar y muy poco tiempo. En realidad, nos beneficiamos mutuamente. Tocar con él fue gozo y masterclass 50/50.
Me había quedado sin batería y lo llamé por si quería tocar en mi banda. Me dijo que a él le gustaría, pero que tenía un problema…, que le acababan de diagnosticar un cáncer de pulmón y que le habían dado seis meses de vida. Le pregunté si se veía con ánimo de tocar y me dijo que ojalá lo aceptara en el grupo. Me advirtió de que no sabía cuántos meses o semanas podría estar tocando, que el cáncer iría avanzando y que en cualquier momento nos dejaría tirados. Todo era una incógnita.
Nos hicimos nuestra la frase “hasta que el cuerpo aguante” y quedamos para cargar su batería e ir al local al día siguiente. Recuerdo que me dijo… “Pero, ¡tendrás que probarme primero! Eres el batería ideal, le dije” (risas).
Él ya estaba de baja en el trabajo y tenía todas las horas del día para comerse la cabeza. Tener que sacarse un repertorio, para tocar en un concierto al cabo de dos meses, seguro que sería la mejor medicina, y así empezamos.

¿Fue difícil trabajar con Fito Loudness debido a su estado de salud en ese momento?
ENRIC GS: Fue muy duro en algunos momentos. Él era muy consciente de su situación, y aunque mantenía ciertas esperanzas, sabía lo que iba a pasar. En el local nos sumergíamos en la música y todo se olvidaba. Pero también había momentos en que mirábamos a la muerte a la cara y rompíamos el tabú de hablar de ello. No es nada fácil acertar en una conversación así.
¿Qué necesita él escuchar y qué eres capaz de decir tú? Le dolía el cuerpo, tenía mareos y a veces alucinaciones, sobre todo mientras le hacían la quimio, pero no dejaba de tocar de forma magistral. Tal como han relatado sus amigos durante este homenaje… Tocar con él era una maravilla, un lujo, un verdadero privilegio.
Hicimos el concierto en su mejor momento. Había terminado las sesiones de quimio y el cuerpo le reaccionó bien, se encontraba mucho mejor. En ese momento pensamos… ¿Y ahora qué? Se me ocurrió un plan exprés. Componer tres temas en un fin de semana, grabarlos al siguiente, producir, mezclar y publicar un CD antes de que fuera demasiado tarde. Así lo hicimos. En tres meses teníamos el CD “Soñar” (2018) en las manos. Hay que tener en cuenta que se grabó sin haber ensayado. Lo que Fito dejó ahí, es lo que realmente le salió del alma.
La letra de una de las canciones “Atreverme a Soñar” habla precisamente de lo que él pensaba en esos momentos, y de cómo se sentía. Me contaba que solo quería estar con sus hijas, o tocando la batería o conduciendo su moto. Quería permitirse el lujo de soñar con un final feliz, curándose. Pero al mismo tiempo tocaba con los pies en el suelo. La letra dice así:
“Quiero huir y llenar de ti lo que me rodea. ¡Romperlo todo! ¿Pienso en ayer? Tal vez mañana. Acercarme y ver que el tiempo estalla. Deseo reír y llorar, y atreverme a soñar. Imaginar una senda de rosas, que entre rayos y sombras no se marchitan jamás. Deseo reír y llorar, y atreverme a soñar”.

JOSS METALCRY: Me hubiera gustado que un trabajo así tuviera más repercusión y creo que se quedó solo para amigos.
¿Qué tal fue la acogida?
ENRIC GS: Pues sí, realmente quedó en nuestro círculo, la verdad. No lo movimos por los medios, pero sí que invité a amigos y conocidos músicos a que hicieran un review del EP, y las críticas fueron muy, muy buenas. En este momento se puede escuchar en el bandcamp de BRAINDRAG.
Aunque… ¿Quieres que te diga una cosa? El grandísimo éxito y enorme repercusión fue que Fito Loudness, ese verano se fue de vacaciones a Galicia, a su pueblo, y se llevó con él doscientos CD. Me dijo que los repartió todos. Los regaló a toda su gente, a sus primos, a sus amistades, a toda la gente que él conocía de su tierra. ¿Te puedes imaginar? Ese es el verdadero éxito de “Soñar” (2018). Pudimos darle algo de ilusión en sus últimos días y eso me hizo el hombre más feliz del mundo.
JOSS METALCRY: No podía acabar este especial sin una pregunta final, y se la haré a la persona más cercana a Adolfo “Fito Loudness” Gil Sousa, como es su hermano Miguel Gil Sousa.
¿Crees que servirá de algo este par de partes del especial para poner en un lugar destacado en la música a tu hermano?
MIGUEL GIL SOUSA: Pues Joss Metalcry, antes de responder concretamente a tu pregunta, deseo agradecer sinceramente a Metalcry.com y a ti personalmente el esfuerzo y el trabajo realizado con ambos artículos, y en especial el cariño y el respeto con que habéis tratado la figura de mi hermano. Hago extensivo mi agradecimiento a todos los amigos que han querido participar con sus palabras y comentarios.
Creo que esa es la palabra adecuada: Amigos. Más que compañeros en distintas formaciones musicales, más que simples colegas que compartían una afición, un proyecto o un grupo, me consta que la mayoría eran verdaderos amigos por encima de todo, parte de la familia. Lo sé porque lo he hablado con casi todos, porque, al margen de la valoración como excelente músico, lo que todos han destacado ha sido su carácter como persona, su nobleza, su alegría y su buena disposición hacia los demás, su entrega y sus ganas de compartir y ayudar siempre que podía.
Es exactamente lo mismo que opinamos en la familia: todos lo tenemos muy presente y todos lo echamos muchísimo de menos, al músico, pero sobre todo a la persona. Ahora sí, Joss, después de insistir nuevamente en mi agradecimiento a todos y cada uno de los partícipes en cada una de las partes de este magnífico especial sobre Fito “Loudness”, sobre mi hermano Adolfo Gil Sousa, paso a responder a tu pregunta.
Desde luego, considero que el artículo ha supuesto un buen reconocimiento al músico que fue Fito. Yo no puedo ser imparcial, claro, pero creo que es un homenaje colectivo más que merecido, y me consta que todos sus amigos músicos piensan igual. Pero te diré más: este magnífico especial ha servido también para que algunas personas algo más alejadas, como coleguillas de infancia del barrio o primos de Portugal, hayan descubierto facetas de Fito que desconocían o hayan podido completar mejor su aventura musical de tantos años, es decir, su aventura vital.
Su vida. Muy agradecido. Salud y Rock & Roll para todos. Recordemos siempre la fuerza de Fito, hasta el último momento, recordemos sus bromas, sus ocurrencias, su nobleza y su bondad. Por siempre.

JOSS METALCRY: Tras un especial que le hice en su día a Sebas «Munsee» Montesinos, un tiempo después me embarqué en este del músico Adolfo Gil Sousa, más conocido como Fito Loudness, por una sugerencia que me hizo Enric GS de la banda BRAINDRAG al proponerle hacer una crítica hace unos meses al disco “Soñar” (2018) que grabaron con él aquella formación efímera. Espero que esto en Metalcry,com llegue a buen puerto, pues siempre hice las entrevistas a los “invitados” con todo el cariño al músico que nos dejó el 15 de febrero de 2019.
Como muestra de agradecimiento, también he hecho entrevistas este mes a músicos o amigos del Fito Loudness que tienen proyectos hoy en día y que están luchando como jabatos en el difícil panorama musical de España en el mundo del rock. Dicen el refrán que no hay dos sin tres, pero un servidor ya está cansado de luchar con molinos de viento; sin embargo, no echaré las campanas al vuelo, ya que lo dije una vez en mi Facebook y aquí estoy intentando cada mes hacer especiales a artistas que a veces son más agradecidos y otras tantas no lo son ni por asomo, y se creen que por un… ya estás pagado.
Dicho lo cual, y como despedida, espero que esto sirva para dar a conocer más a Fito Loudness y que alguien aprecie todo lo que hizo en su día tocando la batería en muchos grupos, aunque no tuviera el reconocimiento merecido y que, como otros muchos, están en la sombra de otros que tampoco creo que sean tan buenos bateristas en España.
Aunque no lo conocí en persona, pero si lo vi tocar en algún grupo, no lo recuerdo con exactitud. ¡¡Un abrazo allá donde estés, FITO!!

























