Hasta siempre, Megadeth: una noche brutal en el BEC!
Tal y como supimos hace algunos meses, parece que Dave Mustaine ha decidido poner punto y final definitivamente a la larga andadura de Megadeth. Así lo anunciaba la banda americana, pero no sin ofrecer algo goloso a cambio: una enorme gira de despedida para poder decir adiós como tiene que ser a todos los fans que han ido acumulando a lo largo de más de cuarenta años de carrera. Y es que, desde aquel primer álbum, Killing Is My Business… and Business Is Good!, lanzado en 1985, mucho ha llovido hasta llegar al homónimo Megadeth que ha visto la luz este mismo año, así que van a tener buen trabajo de repaso en este tour.

En nuestro país, los chicos de Mustaine anunciaron tres directos, comenzando por Valencia, para trasladarse hasta la otra punta de la Península, A Coruña, y finalizar en Bilbao. Y precisamente el show en el Bizkaia Arena es lo que venimos a contar hoy, el cierre de esas tres citas. Y lo mejor de todo es que los invitados que han traído son prácticamente insuperables: Angelus Apatrida y Crisix, casi nada. Así que, sin más lío, vamos a lo que nos importa: la tralla de este viernes.

Viernes 29 de mayo y se respiraba un ambiente animado y veraniego. Una semana de terrible calor en Bizkaia, hacía que la gente se acercase al BEC! a hacer cola como quien va por la mañana con la sombrilla a la playa para conseguir un buen sitio. Y es que, al llegar, podíamos ver cómo un montón de personas se arremolinaban en las inmediaciones del recinto esperando a la apertura de puertas, prevista para las seis y cuarto. De forma puntual, en cuanto permitieron la entrada, los seguidores de las bandas fueron entrando poco a poco. La mayoría de ellos directos a las primeras filas, pero hubo quien paró un momento para comprar un trago o echar un vistazo al merchandise, a pesar de unos precios un tanto elevados.

El BEC! se fue llenando y se notaba el ajetreo y cierto nerviosismo. Y no solo por Megadeth, sino que, desde aquel Euskal Metalheads Fest que tuvo lugar en octubre del año pasado, no teníamos por Bilbao ese combo de Crisix y Angelus Apatrida tocando en el mismo escenario. A las siete en punto darían el pistoletazo de salida los de Igualada que, para ir abriendo boca abrirían con “The Many Licit Paths” seguida por “Leech Breeder”. Tremenda apertura. Después de esto, vino el apocalipsis: el trío “Bring ‘em to the Pit”, “Full HD” y la brutal “Get Out of My Head” hizo que nos plantásemos a medio concierto de Crisix casi sin darnos ni cuenta.

Y es que los chicos del Juli son una barbaridad siempre que los tenemos sobre el escenario. Los temas van pasando a la velocidad de la luz y no hay ni uno que no sea tremendo. “G.M.M.” sonó después de “Perseverance” y aquí es donde vino la sorpresa: ese tema que nos ha roto la cabeza según ha salido a la luz, “Fast Music” por lo diferente que es teniendo en cuenta a lo que Crisix nos tiene acostumbrados. Como los fans ya estaban en su salsa, hasta esta novedad parecía un corte de los de toda la vida: la fiesta ya estaba servida. Sin tiempo a mucho más –y se dice pronto pero ya había pasado casi una hora–, cerraron como no podía ser de otra manera, con “Ultra Thrash”. Y al son de “Ultra Fuuuckin’ Thrashhh…!” mientras Busi tocaba entre el público, Crisix se despidieron para dar paso a los otros reyes del thrash en España: Angelus Apatrida.

En cosa de media hora, estaba todo preparado para recibir a los de Albacete, quienes también tendrían una hora sobre el escenario antes de la llegada de Megadeth. Como no podía ser de otra manera, fueron a machete desde el primer minuto, con cortes como “Indoctrinate” y “Cold” prácticamente nada más empezar el show. Hace pocos días habían estado tocando muy cerca de Bilbao, en Burgos, por lo que estamos seguros de que más de uno en el BEC! estaba repitiendo concierto, aunque en esta ocasión algo más escueto de tiempo.

El público se estaba viniendo arriba entre mosh-pits y crowdsurfers, en unas primeras filas que se habían complicado con tanto movimiento. El concierto seguía a golpe de temazos como “We Stand Alone” o “Violent Down”, mientras Guille se dejaba la voz en cada corte y José, Davish y Víctor lo acompañaban cada uno con lo suyo. Parece mentira que lleven más de un cuarto de siglo en activo y sigan manteniendo esa energía que derrochan en cada bolo. Entre luces rojas, el enorme logo de las AA de la banda al fondo y unos fans enloquecidos, tiraron de “Give ‘Em War” y “Sharpen the Guillotine” para ir acabando. Y, tal y como esperábamos –aunque nos dio la sensación de que llegaba muy pronto–, “You Are Next” sería la canción elegida para poner el broche final de la mejor manera posible. Y es que nos quitan este tema como cierre en Angelus y nos da un pelele. Brutales, no se puede decir mucho más ante estas bestias del thrash metal.

El 75% de las fuerzas se nos habían ido ya con estas dos bandazas; y aún nos quedaba el plato fuerte de la noche. Estaba difícil sobrevivir a tanto jaleo. Llegaban las diez de la noche y era el momento de recibir a Dave, James, Dirk y Teemu. Aunque en los últimos tiempos del grupo ha habido bastante movimiento de componentes con las salidas, primero de David Ellefson y de Kiko Loudeiro más adelante, parece que la formación actual está funcionando. La apertura de la mano de “Tipping Point” de su último álbum Megadeth hizo ya enloquecer a sus fans, dando paso al clasicazo “Hangar 18” que fue el remate para que todo saltase por los aires nada más empezar. Un sonido brutal y un Mustaine en plena forma, que se movió considerablemente sobre el escenario, y esto no había hecho nada más que empezar.

Si ya habían metido un tema del fantástico Rust in Peace, era el turno del Contdown to Extintion con “Skin o’ My Teeth”. De esta manera continuaron alternando sencillos de diferentes álbums, unos más nuevos y otros con más años, pero hubo espacio para todo. Con “I Don’t Care” una vez más avanzado el show, volvieron a su último lanzamiento, con un sonido muy bueno y con una actitud que cualquiera diría que llevan más de cuarenta años sobre los escenarios –o, al menos Mustaine, vaya–. Estábamos viendo además a un Dirk Verbeuren reventando los platos como si no hubiera un mañana, algo que nos encanta, nada de que la batería quede en un segundo plano. Teemu Mäntysaari, a pesar del corto periodo que lleva en la banda, se estaba desenvolviendo como Pedro por su casa, en lo que creaba un conjunto perfectamente sólido y equilibrado, con un Mustaine al frente mucho mejor que en anteriores ocasiones.

Los cortes fueron pasando en un abrir y cerrar de ojos y para cuando nos quisimos dar cuenta, ya estábamos por la increíble “Tornado of Souls”, que daría el relevo a “Peace Sells”. Con hueco para “Symphony of Destruction” antes de que el show llegase a su fin, se fueron despidiendo hasta que “Holy Wars… The Punishment Due” dejaba claro que estaba todo el pescado vendido. La locura desatada en el público, fue parando poco a poco hasta terminar con una enorme ovación de despedida a Megadeth. Y es que cuarenta años, son muchos años. ¿Será la despedida definitiva o podremos volver a disfrutar de ellos algún día? Sea como fuere, qué gran noche.
Fotografías: Álvaro Foronda / Texto: Joseba Valdés
































