JUDAS PRIEST + UFO – PALABAM, MANTUA – 11/5/2012
‘Screaming for «the» Vengeance’
Aunque sin duda alguna, el paso por España de la gira de Halford y sus huestes traía un cartel sumamente apetecible con el incombustible UDO y BLIND GUARDIAN para abrir boca, la única fecha italiana se reservaba para la preciosa ciudad de Mantova (Mantua conocida por aquí) y sus acompañantes fueron nada más y nada menos que un sinónimo de calidad en escena; UFO.
Muchos son los que dicen que Halford a día de hoy debería colgar las botas y dejar la Harley aparcada a buen recaudo, ya que su estado físico en los años que se gasta dista obviamente mucho de lo que a cualquiera de sus fans nos gustaría ver sobre las tablas, pese a que todos nos sigamos emocionando con sus himnos y esbocemos cómplices sonrisas cada vez que sale un tema para quitarse el sombrero, aunque el directo en general ya se va cayendo por su propio peso como comentaré más adelante.
El concierto, comenzó con una puntualidad inglesa a las siete y media de la tarde, con un gran escenario en el que se podía ver un escueto telón con el sencillo logo de los UFO, y en torno a medio aforo (si llegaba), atentos para el inicio de la legendaria banda, un grupo que supo aportar la magia necesaria para caldear el ambiente del enorme pabellón, pese a que la inmensa mayoría de los presentes no conocieran los cortes.
Y es que hablar de UFO es hacerlo de elegancia y buen hacer, es una banda que en su día sembró precedentes dentro de la escena rock y actualmente sigue cosechando unos jugosos frutos a ritmo de composiciones que se han ido haciendo inmortales con el paso de los años, como por ejemplo ese «Doctor, Doctor» que se ha visto versionado por infinidad de bandas de todo el mundo, el cual protagonizó una de las anécdotas más representativas del corto concierto de los británicos, al no sonar.
Tal y como digo, los más de cuarenta años de tradición que ostenta la banda a sus espaldas volvió a dar un maravilloso fruto con un Phil Mogg en un estado de forma envidiable, que incluso se propuso chapurrear algo de italiano y terminó delegando tal labor en el señor Rob De Luca (un punto a favor de la banda) y que decir del hecho de poder ver al señor Moore sobre las tablas una vez más, es todo un verdadero privilegio.
En cuanto al setlist que usaron, a parte del hecho de no tocar su canción posiblemente más conocida, se sirvieron de la primera parte en la que la gente andaba algo más perdida, para presentar su «Seven Deadly» a través de “Fight Night” y“Wonderland”, pero verdaderamente el concierto no comenzaría a tomar color, hasta que «Mother Mary» comenzara el concierto como muchos esperábamos, sonando bien pese a que el sonido estaba claramente reservado a los Priest. Además la velada traería de la mano la enérgica «Let It Roll» y la que para mi siempre ha sido y probablemente seguirá siendo mi tema favorito de UFO; «Lights Out», que volvió a sumergirme en una atmósfera melódica que realmente disfruté, albergando sentimientos muy difíciles de contar con las teclas. El final del concierto quedó reservado para «Rock Buttom», apuntalando un fin de fiesta sobrecogedor para cualquiera que tal y como yo, sigamos el género de los ingleses.
Después de terminar la actuación de los teloneros, rápidamente se levantó el gigantesco telón de ese Epitaph Tour que en aquellos momentos estaba tocando a su fin, con el propósito de montar toda la parafernalia que lleva inscrita el nombre de JUDAS PRIEST, un directo que únicamente podría volver a defraudarnos por el estado vocal del señor Halford y el peso de sus años, a la vez que esa larga sombra que dejó el señor Downing con su marcha el pasado 2011, aunque Richie también se lo monte perfectamente luciendo una estética similar a la de su predecesor.
A las nueve de la noche y pocos segundos, comenzó a sonar una intro que terminaría con unas luces rojas iluminando el telón, mientras sentíamos como Travis comenzaba las primeras notas a la batería de «Rapid Fire» y según comenzó a cantar Halford, el mencionado telón cayó no sin algun problemilla, pero eso daba igual, los reyes del heavy metal estaban sonando y poco más se podía pedir. Fuertes y enérgicos, salieron a darlo todo una vez más, otro concierto entre los cientos que se cuentan a sus espaldas, con la misma ilusión que siempre y las ganas de no defraudar a un público italiano, que pese a no reventar el pabellón, supo respaldar a los Priest desde la primera nota.
El primera tema terminó con el primer despliegue de fuego sobre el escenario, con Halford dándonos la espalda para comenzar «Metal Gods», una canción que volvió a retumbar solemne con el beneplácito del señor Tipton, que marcaba los ritmos mirando al público con esa sensación de están haciéndolo bien y dejar totalmente claro que ellos están en ese olimpo de metal, por sus largos años de trabajo y que esa fuerza ya inmortal, por mucho que pueda perecer, vivirá por siempre en los cánticos de Rob, como bien se esmeró en recordar en el corte (en que el hasta nos dedicó un gutural el muy animal).
El público se vino arriba, apoyando con coros “Heading Out To The Highway”, pero yo realmente estaba esperando ese «Judas Is Rising» que me quedó grabado a fuego en 2005, cuando estaban presentando su «Angel Of Retribution» y el metal god, bajó de una grúa en Vistalegre cantándose un tema de brutal batería y guitarras, aunque en esta ocasión el líder de la banda no pudo estar a la altura, es un tema algo complicado para el directo y necesita una fuerza de la que a día de hoy ya no puede tirar, han pasado solo siete años, pero ya no es lo mismo.
Halford no tardaría en subirse en una de las plataformas laterales, para darnos la bienvenida a esos cuarenta años que han llevado a los Priest a su «Epitaph Tour», para de la misma manera presentarnos la cálida «Starbreaker», que vino seguida por un pequeño solo de guitarra que aportó unos instantes de descanso al cantante para que comenzara “Victim Of Changes» en un juego de luz y láser, sonando rotundos y tirando de la potencia en agudos que le queda a este portento de la naturaleza.
Las siguientes en sonar serían «Never Satisfied» que les quedó algo descafeinada y la preciosa “Diamonds & Rust” sonando con esas guitarras acústicas, y dejando la parte de mayor feelling de una banda que sabe estar a la altura en cualquier momento, un sentimiento que siguió con la incorporación del «Dawn Of Creation» y esa magia que desprende para presentar «The Prophecy», con esa marcada tónica imperante en el «Nostradamus».
La gente enloqueció, cuando de repente comenzó a sonar la rapidísima «Nightcrawler» en la que a veces perdimos la pista a Halford cantando, y seguido a este un «Turbo Lover» que llenó de nuevo el pabellón de láser mientras que Halford se marcaba una de las mejores canciones que sonaron esa noche en el concierto, que manera de cantar, para él no es un corte complicado y por eso hace que aun a día de hoy podamos encontrar una gran similitud con aquellas grabaciones de hace tantos años, quitando las florituras que le salen del corazón, así sin venir a cuento…
Otro punto de tranquilidad, el que aportó «Beyond The Realms Of Death», de nuevo bastante bien interpretada con algún que otro sobreagudo bien hecho y toda la banda concentradísima en el espectáculo, desde Tipton haciendo chillar a su guitarra, hasta Travis jugueteando con sus baquetas negras y seguido a esto, el tema que estaba esperando quizás con más ganas de toda la noche; «The Sentinel», una canción que sabe perfectamente poner los puntos sobre las íes y que esta noche, me volvió a eclipsar con su potente letra, ¡qué guitarras santo dios!, se me hace un nudo a la garganta únicamente de pensar en ese diabólico riff.
«Blood Red Skies» y«The Green Manalishi» se me pasaron sin pena ni gloria, con algunos dejes que no me molaron nada por parte del vocalista, aunque la gran pifia del concierto sería el siguiente tema, dos minutos y medio de puro heavy metal, que quedaron rotos cuando Halford alzó el micro altísimo y lo orientó hacia nosotros para que cantáramos, de tal manera que no se marcó ni una letra del «Breaking de Law». Sinceramente puedo llegar a entender que necesitara un descanso, pero hubiera preferido otro solo de cualquier cosa antes que ver como este tema quedaba «destrozado» sin voz.
Las ganas de matar, se controlaron al interpretar acto seguido el tremendo «Painkiller» (con lo que podemos entender que no quisiera cantar la anterior para reservar balas), pero realmente el tema lo pusimos nosotros, ya que Halford se adelantó varias veces a la letra y la cantó como buenamente le dio la real gana, hasta el final en el que intercaló agudos, con guturales.
La banda salió de escena para que comenzara la intro del primer bis; «The Hellion», que siempre da paso al incombustible «The Electric Eye», esa canción que llena de fuerza al escenario y sitúa el listón altísimo, para que de tal forma el concierto únicamente se pueda venir arriba, como sucede acto seguido cuando el cantante sale a escena con su preciosa moto para marcarse un «Hell Bent For Leather» y rápidamente desaparecer de escena, mientras sus compañeros apuntillan el final.
Rozando el final, interpretaron «You´ve Got Another Thing Comming» (con solo de guitarra de Richie al final), un tema celebradísimo y de buena ejecución, ya totalmente en ambiente festivo y con Halford colgándose al cuello y espalda la bandera Italiana, llevándose por tanto una merecida ovación y rematando la fiesta con «Living After Midnight», alargando el final para que contáramos nosotros y de tal forma cerrar el concierto de la mejor manera posible.
En líneas generales, otra actuación de esta leyenda viva del género que amamos y a son cinco las veces que los he podido disfrutar, no es que sean muchas pero todas se han hecho especiales por alguna razón, como este caso en la que he visto a los ingleses por primera vez y seguramente última en Italia. Sinceramente espero que todos aquellos que aun no habéis tenido oportunidad de ver su directo, que os dejéis caer por algún concierto, ya no hacen lo que podemos ver en los vídeos de hace veinte años, pero está asegurado que esbocéis ciertas sonrisas en algunos cortes.






























