LA IDEA DE HISTORIA EN EL HEAVY METAL (I): LA EDAD MEDIA
La música popular se ha servido en muchas ocasiones de temas históricos para contextualizar sus temas, y en el caso del Heavy Metal esto es algo muy habitual. A través del análisis de las letras de algunas canciones de grupos españoles de Metal, vamos a intentar ver de qué manera la cultura en general y la Historia en particular aparecen reflejadas en una música que, muchas veces, ha sido injustamente asociada precisamente a todo lo contrario, a personas carentes de cultura o de sensibilidad.
A la hora de desarrollar las reflexiones que conforman estos artículos, vamos a fijarnos solamente en el significado de las letras de las canciones, porque solo podríamos hablar del significado global de los temas si nos fijáramos también en su música, labor para la cual serían necesarios unos conocimientos de los que, desgraciadamente, carecemos.
Por todo ello, sólo nos serviremos de las letras de cada tema, estudiándolas como si de obras literarias (poéticas en este caso) se trataran, para encontrar en ellas el mensaje que se intenta transmitir y rastrear las fuentes históricas que han podido servir a los autores de dichas letras para escribirlas.
La Edad Media es sin duda la época que más ha servido de inspiración para los autores de letras de canciones de Heavy Metal. A la hora de escribir las canciones, a veces se habla de cuestiones legendarias (como en la canción “Excalibur” de AVALANCH), se habla de personajes que quedan a medio camino entre la Historia y la leyenda (como el Cid Campeador, mencionado en las canciones “Cid” de AVALANCH y “Legendario” de TIERRA SANTA), o bien se habla propiamente de cuestiones históricas, como en los ejemplos que vamos a comentar seguidamente, en las que la lucha contra los musulmanes parece ser el tema principal.
Don Pelayo y la batalla de Covadonga
La canción “Pelayo” de AVALANCH, incluida en su disco «Llanto de un héroe« habla de la figura semi-legendaria de don Pelayo en el contexto de la batalla de Covadonga.
La presencia musulmana en la Península Ibérica y el dominio de su práctica totalidad es algo que hoy ya prácticamente nadie duda. Y en ese contexto, la figura de don Pelayo es capital. Citado ya en las Crónicas del ciclo de Alfonso III, siempre ha sido considerado el primer rey de la Monarquía asturiana y el iniciador de la Reconquista. Poco importa para lo que estamos escribiendo que fuera un magnate nobiliario de la corte goda refugiado en Asturias tras la invasión musulmana o que, por el contrario, fuera un astur de antepasados hispanorromanos. Lo importante en este caso es la imagen que se da de él y de la batalla de Covadonga.
La batalla de Covadonga, acaecida en una fecha imprecisa de las décadas segunda o tercera del siglo VIII, habría sido un enfrentamiento entre un grupo de habitantes de las tierras que quedaban al norte de la Cordillera Cantábrica que se habrían sublevado contra los invasores musulmanes, y un cuerpo expedicionario enviado para aplastar dicha sublevación.
En la canción se muestra el enfrentamiento desde el punto de vista cristiano, mezclando las cuestiones puramente históricas con las propias de la tradición asturiana. En la canción se destaca el valor de los sublevados al enfrentarse a un enemigo superior en número, relacionando su lucha con el relato bíblico de David y Goliat. Pero sobre todo, destaca la idea de la resistencia frente al invasor casi como un deber divino, como si se tratara de una suerte de Guerra Santa, que serviría para hacer cumplir un destino de independencia frente al poder musulmán, tal y como vemos en los versos siguientes:
“(…) No intentes huir,
no muestres temor,
tu sangre darás con valor. (…)
puedes sentir
que tu pueblo volverá a ser libertad. (sic)
(…) Recuerda a David:
venció a Goliat, (…)
Las montañas
y el cielo tu fe moverán.
Santa tierra
por ella hoy debes luchar (…)
Tu tierra jamás podrán conquistar (…).”
Pero no son éstas las únicas ideas que podemos ver en la letra de la canción. En efecto, en la canción vemos un aprovechamiento de elementos legendarios para completar la historia que se quiere contar, como por ejemplo la tradición que cuenta que durante la batalla el cielo se abrió para enseñar la figura de una cruz tras lo cual Pelayo habría hecho una cruz con dos trozos de madera (el modelo del la Cruz de la Victoria que aún hoy aparece en la bandera y el escudo del Principado de Asturias), y la habría levantado, después de lo cual habría comenzado una lluvia de piedras contra los enemigos, tradición que nos muestra las imágenes épicas y milagrosas propias de las tradiciones cronísticas cristianas. Esta tradición aparece recogida en la canción en los versos siguientes:
“(…) Dicen que fue una tormenta,
que el cielo se abrió entre nieblas.
Las nubes quisieron ser piedras,
y entonces surgió la leyenda (…).”
Otras ideas recogidas pueden ser la de la lealtad de los guerreros a su caudillo, cuando dice “(…) tus hombres te siguen hasta el final (…)”, y, sobre todo, la idea de que con la batalla de Covadonga no sólo se inició la Reconquista o surgió el Reino de Asturias, sino que fue también el momento en el que surgió una conciencia colectiva que uniría a los asturianos y les daría una identidad diferenciada surgida de la resistencia al invasor, como se ve en los versos con los que termina la canción, en los cuales, entre coros, se dice “(…) Y su victoria les unió / (…) algo nació en su interior”.
La Reconquista
En relación con el tema de resistencia a los musulmanes al que acabamos de referirnos estaría el tema de la Reconquista, que, como acabamos de comentar, se habría iniciado con la propia batalla de Covadonga. El término “Reconquista” suele usarse para hablar de la actividad militar desarrollada por los combatientes cristianos a lo largo de los siglos de la Edad Media con la finalidad de recuperar los territorios que habían caído en manos musulmanas durante las primeras décadas del siglo VIII. No obstante, al margen de algunos éxitos anteriores al año 1000, hoy los historiadores aceptan que el momento de puesta en marcha de este proceso se situaría a mediados del siglo XI, coincidiendo con la desaparición del Califato de Córdoba, aunque hubo un parón en la actividad reconquistadora entre mediados del siglo XIII y finales del XV.
Esta temática está tratada en la canción “Reconquista” de TIERRA SANTA, incluida en su disco «Legendario». En esta canción se destaca, desde un punto de vista algo superficial, la idea de ese proceso histórico habría sido necesaria para expulsar a los invasores, presentándola como una especie de misión divina. Apenas hay cuestiones destacables, puesto que básicamente se narran los siglos de combates, que culminarían en 1492 con la toma de Granada y la ulterior expulsión del rey Boabdil. Todo ello se narra en la canción en los siguientes términos, que además, exaltan a quienes participaron en la empresa reconquistadora:
“Más de ocho siglos
intentando poder recuperar
una tierra que fue nuestra. (…)
han luchado por su tierra
por su pueblo y por su Dios,
han dejado en el camino su vida y su valor.
Tras mil batallas
acabó el reinado musulmán
y esta tierra fue ya nuestra.
Y en el recuerdo, una imagen quedará
la mirada de unos ojos tristes al marchar.
(…) lo que un día como un hombre
no supiste defender, al dejar tu tierra
lloras como llora una mujer.”
Las Cruzadas
Siguiendo con una temática que parece tópica en las canciones basadas en historias propias de la Edad Media, la de la lucha contra los musulmanes, las Cruzadas también han sido objeto de atención por parte de los músicos de Heavy Metal.
El movimiento cruzado surgió a finales del siglo XI como manifestación de la voluntad de la Iglesia de la “reforma gregoriana” de encabezar el destino de la Cristiandad latina. En un primer momento fue estimulada por las predicaciones del papa Urbano II, que reclamaba que los guerreros, especialmente los francos, marcharan en pos de la recuperación del sepulcro de Cristo que estaba en manos de los musulmanes en Jerusalén. Pronto, esta voluntad se combinó con un entusiasmo popular no exento de cierto histerismo y de motivos tan variados y a la vez tan semejantes a los que estimulaban a los hispanocristianos a combatir a los musulmanes andalusíes. A esto se unirían la presión demográfica que hacía que se quisiera buscar tierras, el hecho de que los segundones de las familias pudientes quedaran fuera de la posibilidad de heredar el patrimonio familiar, la búsqueda de fortuna, el deseo de escapar del control de los señores feudales y otras variadas motivaciones que hicieron que los cruzados se embarcaran en esta empresa.
Concretamente en este caso vamos a fijarnos en la canción “La Cruzada”, de TIERRA SANTA, incluida en su disco «Legendario». En esta canción se desarrolla la idea de que las Cruzadas fueron guerras llevadas a cabo no tanto para recuperar los Santos Lugares, como para liberarlos de unos invasores. Además, se destaca el hecho de que muchos piadosos cruzados utilizaran el combate para redimir sus pecados y lavar su honor, buscando glorificar a esos combatientes, como se ve en la letra:
“(…) Han dejado su tierra y su hogar
por un campo de sangre y de muerte
La batalla contra los infieles
vuelve a comenzar. (…)
Arriba en lo alto rezándole a Dios
se escuchan los gritos de muerte y dolor
resuenan hoy en la batalla en un duelo de honor.
La sangre ha teñido de rojo el lugar
los cantos de guerra han dejado de hablar
ondean banderas cruzadas por la libertad.
Y en su honor esta su ley
y en su espada su poder.
Fronteras por conquistar, pecados por redimir
batallas y guerras por un justo fin (…).”





























