La Jimmy Jazz salta por los aires con MADBALL
Un jueves distinto el Gasteiz: teníamos una cita indiscutible con los reyes del hardcore de Nueva York. Nada más y nada menos que Madball en la Jimmy Jazz acompañados por La Guadaña y Kolpeka, en una noche que prometía estar repleta de hardcore en estado puro.
Y es que hace algún tiempo nos llegaba la noticia de que los chicos de Freddy Cricien visitarían nuestro país en varias fechas, dos de ellas, Madrid y Gasteiz justo antes del “The Reconstruction Tour 2025” en Barcelona, del día 16 de mayo con un cartel que quita el hipo: Pennywise, Propagandhi, Comback Kid, The Iron Roses y Dead Pioneers.

Pero ahora llegaba el turno de la capital alavesa. Los aficionados al hardcore y estilos similares, ya habían tenido el gusto de disfrutar, el pasado nueve de mayo, de la gira “45 Years Doing What You Want” que traía a Bad Religion acompañados por Agnostic Front –precisamente banda de la que surgió Madball allá por 1988– hasta Bilbao.
Con un horario bastante ‘europeo’ que siempre ayuda a que no regresemos a altas horas de la madrugada a casa, la apertura de puertas estaba fijada a las ocho de la tarde, con la previsión de tres shows muy rápidos que probablemente habrían acabado sobre las once y cuarto de la noche. Y así las cosas, las calles cercanas a la Jimmy Jazz se veían bastante llenas de seguidores de la banda neoyorkina que estaban calentando motores para antes del bolo.

Muy puntual, el recinto gasteiztarra abrió sus puertas para que los asistentes fuesen entrando. Sin mucha demora, los primeros en subirse al stage, Kolpeka, banda de Gernika que lleva desde 2019 en activo, soltaron su descarga de puro punk. Una banda jovencísima con una enorme actitud que, con su único LP, Amorruz Beteta, sirvieron como aperitivo para lo que vendría más adelante en la noche. Una formación que encaja muy bien dentro del estilo de Madball y que sirvió para romper el hielo en una Jimmy Jazz que aún estaba un poco a medio gas, con muchas personas aún sin haber entrado a la misma.
Los siguientes en entrar en escena eran La Guadaña, banda que también acompaño a Madball la noche anterior en la madrileña sala Copérnico y que serían también en Vitoria quienes diesen paso a los de Freddy Cricien. Poco a poco pudimos ver cómo la sala se iba llenando, algunos para estar atentos al hardcore de los de El Masnou y otros, simplemente para coger un trago y coger un buen sitio en la zona más adelantada de la pista. Estos catalanes fueron soltando corte tras corte, animando a los que se encontraban ya en la Jimmy a que se moviesen un poco, ya que quedaban escasos minutos para recibir a los protagonistas de la noche. Su hardcore directo y bien ejecutado sirvió como antesala para los neoyorkinos y, para cuando nos quisimos dar cuenta, ya habían acabado, despidiéndose con un “y ya os dejamos con Madball”.

Y así fue, pasadas las diez y media de la noche, con algo de retraso sobre el horario previsto, la ‘Jimmy’ se transformó en un hervidero de energía cuando Madball tomó el stage. La expectación ya se había cocinado a fuego lento con Kolpeka y La Guadaña, pero en el momento en el que los de Freddy llegaron, la sala saltó por los aires. Desde el primer riff, la banda neoyorquina fue con todo, dejándose la piel a cada segundo.
Freddy Cricien, líder indiscutible del grupo, demostró por qué sigue siendo uno de los frontmen más carismáticos de la escena. Su brutal habilidad para cantar, saltar y hablar continuamente con sus fans –en castellano– con la cercanía de quien habla con amigos es una barbaridad. Entre canción y canción, paraba un momento para abrir una botella agua y echársela por encima, ya que el calor en el recinto iba en aumento. Dedicó algún tema a los fans de las primeras filas y animó en todo momento a generar mosh pits, a lo que el público respondía haciéndolo, claro.

Una intensidad y brutalidad al alcance de muy pocas bandas. Hicieron un repaso súper completo a su discografía con cortes como “Collosal Man” de su Ball of Destruction, remontándose a allá por el año 1989, que se dice rápido; “Fall This Time” de su Hold It Down, álbum que cuenta con un cuarto de siglo de recorrido, o “Rev Up” del relativamente reciente For The Cause, de 2018.
Freddy no solo ofreció espectáculo bordando la voz y derrochando energía, sino que también aprovechó la ocasión para lanzar algún mensaje o queja política, reafirmando esa identidad combativa y comprometida que siempre ha caracterizado a Madball. Cuando vimos que se despedían antes de tiempo, tras “Nuestra Familia” –canción que precisamente Freddy dedicó a un fan en primera fila–, todos sabíamos que no era el final: volvieron para un bis y cerraron con la emblemática “Doc Marten Stomp”, temazo incuestionable del Hardcore Lives.

La noche fue un mix de carisma, energía y familiaridad –porque no se nos ocurre otra manera de definir esa cercanía que Freddy transmite siempre–. Madball ofreció una de esas actuaciones que no se olvidan fácilmente. Freddy Cricien sigue siendo un titán sobre las tablas, no importa los años que pasen, y su presencia es suficiente para llenar cualquier sala. Visto lo visto, nos queda Madball para rato. Brutales.
Texto: Oiane Díaz / Fotos: Alvaro Foronda

























