¿La obra más incomprendida de Slayer? Así ha envejecido «Diabolus in Musica»
Pocas bandas han sobrevivido a los cambios de tendencia con la dignidad de Slayer. Mientras buena parte de sus compañeros de generación se separaban, perdían relevancia o protagonizaban sonoros tropiezos creativos durante los años noventa, los californianos continuaron avanzando sin desviarse demasiado de su esencia. Sin embargo, hay un álbum dentro de su catálogo que sigue generando división casi tres décadas después de su publicación: Diabolus in Musica (1998).
Considerado por muchos fans como el punto más bajo de su discografía, este trabajo se ha ganado la fama de ser «el disco nu metal de Slayer». Una etiqueta que, aunque contiene algo de verdad, resulta tan simplista como injusta.

A finales de los noventa el thrash metal atravesaba una de sus etapas más complicadas. El auge del groove metal y la irrupción del nu metal estaban redefiniendo el panorama pesado estadounidense. En ese contexto, Slayer decidió actualizar ciertos aspectos de su sonido sin renunciar a su identidad.
Las guitarras más graves, afinadas en Do sostenido, los ritmos más pesados y algunos detalles vocales propios de la época hicieron saltar las alarmas entre los seguidores más conservadores. Sin embargo, basta escuchar temas como «Bitter Peace», «Stain of Mind» o «Death’s Head» para comprobar que la agresividad, la oscuridad y la intensidad que siempre caracterizaron al grupo siguen intactas.
Lo que realmente distingue a Diabolus in Musica es su atmósfera. Es un disco más denso, más sombrío y más opresivo que muchos de sus predecesores. Menos frenético que Reign in Blood o Seasons in the Abyss, pero igualmente amenazante.
Si existe un tema capaz de desmontar la teoría de que Slayer se vendió a las modas, ese es «Bitter Peace». La composición abre el álbum con una introducción inquietante que desemboca en uno de los riffs más memorables de la etapa moderna de la banda.
Sorprende que la canción no haya alcanzado el estatus de clásico permanente dentro de su repertorio, porque contiene todos los elementos que hicieron grandes a Slayer: cambios de ritmo, riffs devastadores, solos salvajes y una tensión constante que no da tregua al oyente.
Lo más curioso de Diabolus in Musica es que, con el paso de los años, muchas de las críticas que recibió parecen haber perdido fuerza. Mientras numerosos álbumes de finales de los noventa han quedado atrapados en su tiempo, el octavo trabajo de Slayer mantiene una frescura sorprendente.
Es cierto que la producción sigue siendo discutible y que algunos experimentos funcionan mejor que otros. Pero también es cierto que canciones como «Stain of Mind», «Perversions of Pain», «Love to Hate» o la excelente «Point» conservan una energía y una personalidad que muchas bandas actuales desearían para sí.
Probablemente Diabolus in Musica seguirá ocupando los últimos puestos en cualquier clasificación de álbumes de Slayer. Pero eso dice más sobre la extraordinaria calidad de la discografía del grupo que sobre las virtudes de este trabajo.
Lejos de ser el desastre que algunos quisieron ver en 1998, el álbum representa a una banda que se negó a convertirse en una caricatura de sí misma. Slayer observó el mundo que le rodeaba, absorbió influencias contemporáneas y las filtró a través de su propia personalidad.
El resultado fue un disco imperfecto, arriesgado y profundamente incomprendido. Quizá por eso sigue despertando debates apasionados entre los seguidores del metal. Y quizá también por eso merece ser reivindicado hoy más que nunca.
Porque si hay algo que demuestra Diabolus in Musica es que incluso cuando Slayer experimentaba, seguía sonando más peligroso que la mayoría de sus competidores.

Listado de temas:
1. Bitter Peace (4:32)
2. Death’s Head (3:34)
3. Stain of Mind (3:24)
4. Overt Enemy (4:41)
5. Perversions of Pain (3:33)
6. Love to Hate (3:07)
7. Desire» (4:19)
8. In the Name of God (3:40)
9. Scrum (2:16)
10. Screaming from the Sky (3:12)
11. Point (4:11)
Line Up:
Tom Araya – vocals, bass
Jeff Hanneman – guitars
Kerry King – guitars
Paul Bostaph – drums

























