Madball vuelven a reventar la Jimmy Jazz junto a Ignite // Vitoria/Gasteiz – 04/05/2026
Poca presentación necesita una banda como Madball: en activo desde 1988, lo que son casi cuatro décadas sobre los escenarios, estos chicos de Nueva York siempre nos traen toda la energía que nos podemos imaginar y un poquito más. Freddy Cricien y los suyos no estuvieron hace tanto por nuestras tierras. El quince de mayo de 2025, hace menos de un año, visitaban la Jimmy Jazz acompañados por otras dos formaciones: La Guadaña y Kolpeka. Recordamos aquel concierto como una auténtica salvajada en cuanto al público como a las propias bandas.

Desde entonces, no ha pasado tanto tiempo como para que esperásemos otra visita de Madball por la capital alavesa, pero así ha sido. Cuando ya parecía que tenían cerradas sus fechas en nuestro país –el tres de mayo en Barcelona y el cinco en la Rock City de Valencia–, anunciaban el concierto en Vitoria, haciendo muy felices a sus fans del norte. Por lo visto, aunque pasen los años, no hay gira que pueda con ellos: en esta ocasión, comenzaron la gira en Génova el uno de mayo, y no tienen ni un solo día de descanso hasta el día nueve. Menos mal que Freddy tiene aún energía para rato, porque esa tralla no es fácil de aguantar.

Pero vamos a centrarnos en lo que nos importa en esta ocasión: el show en la Jimmy Jazz. Y es que, a pesar de ser lunes, la previsión era de una tarde-noche movidita. Madball no llegaban solos a Gasteiz: Ignite serían los encargados de calentar los motores de la velada. La apertura de puertas, prevista para las ocho de la tarde, se respetó completamente. Para esa hora, ya había un buen puñado de seguidores que, seguramente, llevaban desde pronto en la zona cercana al recinto tomando alguna caña –o refresco– para ir animando el ambiente. El tiempo no era el mejor del mundo, ya que el día había sido lluvioso, pero eso no importaba mucho teniendo el planazo de ver a Madball con Ignite.

Aquellos que se arremolinaban en la puerta de la Jimmy fueron pasando al interior y, para las ocho y media que empezaban Ignite, la sala estaba bastante llena teniendo en cuenta que era lunes. Este año, los californianos están de veinte aniversario de su álbum Our Darkest Days, por lo que abrieron el bolo con el tema que daba nombre al disco. Saludando al público y yendo a degüello desde el primer momento, los chicos de Eli Santana tiraron de este trabajo durante los dos primeros temas –el segundo fue “Bleeding”– para pasar después a sencillos aún más añejos como “Veteran” de su A Place Called Home del año 2000.

Con canciones cortas, enérgicas y directas –pero, ya sabíamos lo que había, ¿no?– Ignite fueron repasando toda su trayectoria, a la par que los que se habían acercado hasta la sala, montaron mosh pits prácticamente en todos los temas. En un abrir y cerrar de ojos, la escasa hora de la que disponían estaba llegando a su final y decidieron despedirse con dos temas como “Embrace” de su EP Past Our Means –que este año cumple treinta añazos– y “Fear Is Our Tradition” para rizar el rizo y volver al Our Darkest Days para poner el punto final al show. Energía, hardcore y una actitud que siempre da gusto. Eso es Ignite y en Vitoria no podía ser de otra manera.

Sin dejar mucho tiempo para el cambio de instrumentos y demás, rozando las diez de la noche llegaría el turno de los protagonistas de la noche. Ignite habían estado a un buen nivel, pero intuíamos que lo que estaba a punto de llegar de la mano de Cricien iba a ser otro rollo. Mientras la intro sonaba de fondo, los miembros de la banda neoyorkina fueron subiéndose al stage hasta que, por fin, Freddy irrumpió en último lugar. La Jimmy Jazz estalló de repente. Madball no traían nada nuevo desde la última vez que pisaron Vitoria, pero daba igual. Su repertorio da más que de sobra para reventar cualquier sala por la que pasen.

Desde el primer minuto de concierto veíamos cómo la gente volaba por la pista: si no era un pogo, alguien se subía al escenario para lanzarse directo al público, y así de forma continua. No recordábamos algo así desde que los propios Madball pisaron Gasteiz el año pasado o, si nos remontamos a un poco más atrás, aquel concierto salvaje de Terror en diciembre de 2024, ambos en la misma Jimmy Jazz. Temazos como “Can’t Stop, Won’t Stop”, “Set It Off” o “Smell the Bacon” sonaron prácticamente nada más empezar el show, con un Freddy que no paraba pero tampoco lo hacían ni Mike Gurnari ni Brendan Porray con su bajo, aunque ya sabemos que Freddy es el que se lleva la palma en esto de no parar ni un segundo.

Los cortes fueron pasando a la velocidad de la luz, dándonos cuenta que tiraron bastante de su primer álbum Set It Off, que parece mentira pero tiene ya más de tres décadas. No se olvidaron tampoco de aquel maravilloso Ball of Destruction de 1989 del que, además de “Smell the Bacon”, más adelante interpretaron “Get Out” y “Colossal Man”. Entre mosh pits, agradecimientos y una constante interacción con los fans –a veces parece que Freddie es uno más de los que están ahí abajo, entre el público–, los temas iban y venían.

Hacía la parte final empezaron a sonar sencillos como “Hardcore Lives” que daba título a aquel tremendo disco de 2014 –bastante reciente en la carrera de Madball– y otros con más bagaje como “Fall This Time” o “100%”. Poco a poco veíamos que la mecha se iba a acabar, y en esa traca final no podían faltar “Rev Up” ni “Doc Marten Stomp”. La Jimmy Jazz ya se había vuelto loca y, realmente, tocasen lo que tocasen, los ánimos iban a seguir por las nubes. Para cuando nos quisimos dar cuenta, estaba todo el pescado vendido y solo quedaba echar una ojeada final al merch, llevarnos un recuerdo y a descansar, que era lunes. Una gozada de concierto en el que no faltó de nada: buena música, buen ambiente y unos Madball que siempre están a la altura de lo que esperamos.
Fotos y texto: Álvaro Foronda































