Noche de thrash con REAKTION y VIOLBLAST – Sala Razzmatazz 3, Barcelona // 27-11-2021

El pasado sábado, 27 de noviembre, pasamos la tarde-noche con thrash a todo trapo, de la mano de VIOLBLAST y REAKTION. Al llegar, se podía ver a la gente esperando a que abrieran las puertas, para lo que iba a ser una velada de sábado diferente. Tras la pandemia, es el primer concierto al que acudo en sala cerrada, así que iba a ser toda una experiencia. Ese mismo día entraba en vigor la obligatoriedad de mostrar el certificado covid en establecimientos de ocio, por lo que al entrar tuvimos que enseñarlo; todo sin problemas y bastante rápido.

Una vez dentro, la sala estaba bastante animada y llena, y todo el mundo estaba preparado para una buena dosis de thrash con los chicos de VIOLBLAST. Tras dos años de parón por la pandemia, VIOLBLAST volvían a los escenarios, con más energía que nunca, para presentar su álbum “Lazarus Abandoned”. Entre pogos y cerveza, pudimos ver a un gran frontman, que sabía cómo ganarse al público, y unos compañeros que no se quedaban atrás. Pura energía.

Tras el subidón de ver a VIOLBLAST, la noche se animaba exponencialmente. Era el turno de REAKTION. Entraron sabiendo que iban a comerse el escenario. Estábamos sorprendidos, no podíamos dejar de hacer headbanging, y ellos decididos a rompernos el cuello. Tuvieron un bolo frenético, de esos a los que tantas ganas teníamos de volver, de los que te dan agujetas a la mañana siguiente de tanto saltar. Presentaban su último trabajo, “To Expect Nothing”, que, como comentaba el cantante, por fin podían presentarlo en condiciones.

REAKTION eran puro show, pasando por todos los miembros del grupo, no podían quedarse quietos. El frontman, entre notas estridentes que salían por sus cuerdas vocales, se tiraba al público. El bajista, nos apuntaba con su bajo como si de un francotirador se tratase, y, como culmen de la noche, el guitarra se bajó del escenario para entremezclarse con el público, el cual se volvió loco. Fue todo un espectáculo y realmente quedé muy sorprendida. Ya echaba en falta ver sudor, pogos y cerveza en una sala, como se hacía antes.

En general todo transcurrió bien, todo fue muy respetuoso. Las medidas vigentes estaban presentes, y todo el mundo respetaba el espacio del resto, algo que yo personalmente agradezco por lo tiempos que corren. La noche acabó y no pude evitar salir de ahí con las pilas cargadas. Pude saborear lo que realmente era un concierto underground. Por fin volvíamos a las andadas.

























