20 años de «Demolition», ¿el disco más denostado de JUDAS PRIEST?
Como ya sabréis, los noventa fueron convulsos para el heavy metal «tradicional». En ese periodo, sobre todo a mediados de la década, podemos decir que los pesos pesados del rock más duro y clásico atraviesan un período de crisis. JUDAS PRIEST no acaban de levantar cabeza con el sustituto del carismático Rob Halford, un joven llamado Tim Owens, mientras que IRON MAIDEN se encuentra en situación similar con Blaze Bayley, que ocupó el micro de Bruce Dickinson durante un tiempo. Por su parte, METALLICA cambió de estética radicalmente y apostó por una nueva manera de hacer música, dando a luz “Load” (1996) y “Reload” (1997). MEGADETH, también arriesgó con “Cryptic writings” (1997) y “Risk” (1999), mientras que KISS subsisten a base de recopilatorios, directos y unpluggeds, y PANTERA se disuelve tras editar “Reinventing the steel” (2000).
Pero no todo estaba perdido, amigos y amigas, porque los jóvenes grupos europeos, como STRATOVARIUS, CHILDREN OF BODOM, NIGHTWISH, GAMMA RAY, EDGUY, PRIMAL FEAR, HAMMERFALL, AMON AMARTH, IN FLAMES, DIMMU BORGIR, ARCH ENEMY, RHAPSODY, LABYRINTH… o americanos, como KORN, LIMP BIZKIT, MARILYN MANSON, DEFTONES, FEAR FACTORY, LINKIN PARK... eran los que acapararían todo el protagonismo de los escenarios, aportando aire fresco a finales de los noventa. Un aire fresco del que se contagian los pesos pesados de los que he hemos hablado en la introducción, entre ellos unos JUDAS PRIEST que no estaban dispuestos a tirar su carrera por la borda a pesar de la marcha de Halford. Para ello, reclutarían al talentoso Tim “Ripper” Owens, procedente de la banda de versiones BRITISH STEEL, y le daban la oportunidad de unirse a la original en 1996. Muy de película… ¿no? Por algo el film “Rock Star” (Stephen Herek – 2001) se inspiró en este acontecimiento.

Hasta el regreso de Halford al grupo, en 2003, el bueno de Tim tendría la oportunidad de registrar los discos “Jugulator” (1997) y “Demolition” (2001), junto a los directos “98 live meltdown” (1998) y “Live in London” (2002), dando un vuelco importante al sonido de JUDAS PRIEST, más en el primer disco que en el segundo, del que hoy hablamos en este artículo. Como es de esperar, los más puristas no aceptaron el cambio de rumbo en el seno de la banda, así que renegaron de esa etapa y esperaron tiempos mejores. Sin embargo, con Owens al frente, JUDAS PRIEST lograría atraer a una oleada de nuevos fans que caerían rendidos ante sus dotes vocales.
De esta manera, el cambio de dirección musical que abrazaban JUDAS PRIEST, capitaneados entonces por K.K. Downing y Glenn Tipton, culminaba con la edición de “Demolition”, en el mes de julio de 2001. Si «Jugulator» apostaba por un sonido experimental, bien es cierto que el sucesor ahondaba un poco más en el pasado, sobre todo en cortes como las baladas “Close to you” y “Lost and found”. De todos modos, podemos decir que a finales de los noventa/principios del dos mil, JUDAS PRIEST apuesta por dar un matiz industrial, con guiños nu metal, a su heavy metal de toda la vida, en gran parte gracias a la sobre producción de las canciones, con arreglos de guitarra y aprovechando todos los efectos de los que disponían en un estudio por entonces, siempre con Tipton a los mandos de la grabación, ayudado por Sean Lynch en la co-producción. Posteriormente, los trece temas que componen el disco serían masterizados por Jon Astley.

Así pues, la principal novedad que nos encontramos al reproducir “Demolition” es la compresión de la batería de Scott Travis, con un “Machine man” inicial que bebe muchísimo de “Painkiller” en ese aspecto concreto, al igual que el siguiente «One on one». Son canciones que, de buenas a primeras, entran mejor que algunas del anterior disco con Owens al frente, con más melodía e ideales para tararear en directo, como también ocurre con “Jekyll and Hyde”; una pista que bien podría resumir, si tuviéramos que elegir un solo tema, lo que es “Demolition”. Después tenemos cortes más arriesgados, como «Metal messiah» (clara influencia del nu metal reinante en la época), “Cyberface” (con un estribillo genial en el que “Ripper” se sale), “In between” (en la que escuchamos a un vocalista que parece más bien Marilyn Manson antes que Tim Owens) o «Devil digger». Todos ellos apuestan claramente por aportar algo nuevo a JUDAS PRIEST, lo cual me parece un acierto. Ahora bien, las joyas de la corona, bajo mi punto de vista, son “Hell is home” (con su bonita introducción acústica y oscura), «Bloodsuckers» (con “Ripper” haciendo méritos en su labor a las voces), “Subterfuge” (con esos tintes industriales tan de moda a principios del nuevo siglo), «Feed on me» y las dos baladas antes comentadas.
Todas ellas dan forma a un álbum bastante denostado en su tiempo y con una producción arriesgada que no todo el mundo aceptó, cosa que perjudicó en cuanto a ventas a JUDAS PRIEST, de ahí que a los dos años de salir al mercado tuviéramos de vuelta a Rob Halford al frente del grupo británico. Aunque Owens estuviera a la altura como cantante, también hay que admitir que como frontman dejaba mucho que desear. Su falta de carisma sobre las tablas y sus ridículas poses soltando puñetazos al aire no jugaban a su favor, y con la sombra del “Metal God” acechando, eso no podía hacer más que perjudicarle en el futuro. A pesar de todo, musicalmente hablando, vale la pena disfrutar de “Demolition” con las miras abiertas y prestando atención a la infinidad de detalles que emana de cada uno de los temas, cosa que no siempre hacemos.
«Burn in hell» extraído del DVD “Live in London” (2002)
Resulta curioso ver cómo, en la actualidad, una banda llamada KK’s PRIEST (con K.K. Downing y Tim Owens de nuevo juntos) recupera la esencia más clásica/tópica de JUDAS PRIEST y la plasma en un disco debut, llamado “Sermons of the sinner”, que precisamente sale hoy a la venta, y que veinte años atrás la banda madre de Downing no tirara por ese camino cuando hubiera sido lo más lógico para contentar a la parroquia. Por mí estuvo perfecta la apuesta, pero, como es de esperar, nunca llueve a gusto de todos y todas.
Banda:
- Tim Owens: voz
- Glenn Tipton: guitarra eléctrica
- K.K. Downing: guitarra eléctrica
- Ian Hill: bajo
- Scott Travis: batería
Track list:
1. Machine Man
2. One On One
3. Hell is Home
4. Jekyll and Hyde
5. Close to You
6. Devil Digger
7. Bloodsuckers
8. In Between
9. Feed on Me
10. Subterfuge
11. Lost and Found
12. Cyberface
13. Metal Messiah

























