30 años de «Que me parta un rayo», el debut en solitario de Christina Rosenvinge

Pues sí, ya hace 30 años del álbum “Que me parta un rayo” de Christina Rosenvinge y LOS SUBTERRÁNEOS, que ahora re-edita la compañía Warner Music Spain. Este es su primer disco en solitario, tras su proyecto Álex & Christina, que compartía con Álex de la Nuez y que en su haber tiene el sencillo «¡Chas! y aparezco a tu lado», tema que se ha llegado a convertir en uno de los mayores éxitos del pop español y que no hay banda de versiones que haya tenido el placer de ver que no lo toquen.
En 1992 salió su primer disco, un año que recordaremos en España como el de las olimpiadas de Barcelona’92 y la Expo de Sevilla, con sus mascotas Cobi y Curro, respectivamente, aparte de otros acontecimientos no tan agradables de recordar. Por otra parte, se veía un camino abierto a la Unión Europea, después de una dictadura y un golpe de estado que había pasado apenas diez años antes en el Congreso de los diputados. Durante la promoción del álbum, la cantante declaró que hubieron episodios no muy agradables, según leí en una reseña de ella de hace tiempo. «Fue el punto de partida de algo importantísimo. Todo lo que ha venido después, toda mi carrera ha sido posible gracias a este inicio, porque aunque no era nueva para el público que venía realmente de Álex y Cristina, donde solo era un 50% de la creación y la parte de Álex era muy importante y pesaba muchísimo. Entonces mi voz no se empezó a escuchar hasta este disco«, cuenta la cantante a Julia Varela en el programa Tarde lo que tarde.
Teníamos en aquellos tiempos muchos referentes femeninos que venían del extranjero, pero en nuestras fronteras se podían contar con los dedos de una mano; como por ejemplo: Luz Casal, Azucena, Amaro, Aurora Beltrán…, pero lo de Christina iba un paso más allá, con una propuesta apoyada por una compañía multinacional y unas letras pegadizas, que estaban en muchas emisoras de radio fórmulas, y unas melodías que se pegaban como una lapa en tus orejas.

Lo más cercano a nivel nacional de «Qué Me Parta Un Rayo» del 1992, lo encontramos tres años antes, en el 1989, con el álbum “Luz V” de Luz Casal, que aún recuerdo cuando lo presentó en la televisión. Si no recuerdo mal, era el programa que en aquel entonces presentaba el periodista Pepe Navarro, pero no recuerdo cómo se llamaba el espacio en cuestión.
La cantante gallega llevaba un look con chupa de cuero y unos pantalones muy ajustados. En ese álbum también hay canciones que tuvieron gran éxito, como los singles «Te dejé marchar», «Loca», «No me importa nada», «El tren» y «He visto a un ángel», pero no pasaron la frontera de ser hits que se quedarán en el subconsciente de la gente por muchos años, aunque en alguna ocasión se pueden escuchar.
Christina Rosenvinge, que aparte de ser una cara bonita y una muy buena cantante, se acompañó por músicos de Joaquín Sabina, entre otros, con el fin de grabar “Que me parta un rayo”. Pancho Varona y Antonio García de Diego, creyeron en ella, además de que la rubia de origen danés retó a su discográfica al separarse de su compañero musical Álex de la Nuez, con el que había disfrutado de las mieles del éxito. Decidió poner tierra de por medio para salirse de ese corsé que le impusieron, que se acercaba a música más infantil que adulta, pues ya contaba con unos 28 años para seguir por una senda que pertenece a otras edades.

A ella, en este primer álbum que compartió con LOS SUBTERRÁNEOS, la acompañan Pancho Varona, Antonio García de Diego y Jaime Asua, en las guitarras, José Nodar en el bajo, y Óscar Quesada en la batería, aunque también tuvo colaboración del cantante de TEQUILA Alejo Stivel y del cantante de LOS SECRETOS, Álvaro Urquijo. Hace poco fui a una exposición de fotografías de Alberto García-Alix, en Sant Boí de Llobregat (Barcelona), y descubrí que eran de él las instantáneas que forman parte del disco. Un proyecto estudiado o no, pero el resultado es convincente y ha sabido aguantar el paso del tiempo. 30 años después, se puede escuchar y no pierden una pizca de frescura estás diez composiciones, que aguantan las décadas.
Menos mal que los músicos que bautizaron como LOS SUBTERRÁNEOS creyeron en la Sra Rosenvinge, que venía de ser, como dije antes, un ídolo más bien infantil o juvenil que otra cosa, una gallina de los huevos de oro de las radio fórmulas que en aquellos años ya dominaba «Los 40». La voz de la cantante hacía una buena conjunción con las guitarras de Varona y García de Diego, con matrícula de honor en la mayoría de las canciones. «Tú por mí», «Mil pedazos», «Pulgas en el corazón», «Señorita», «Yo no soy tu ángel», «Voy en un coche», «Ni una maldita florecita», «Tengo una pistola», «Las suelas de mis botas», «Alguien que cuide de mí», son canciones en mayúsculas, que pueden gustar o no gustar, pero sin duda no pasan de moda.

Dos años después, intentó la misma hazaña con el siguiente álbum «Mi Pequeño Animal», pero ya no era la novedad del debut, y aunque estuviera acompañada de LOS SUBTERRÁNEOS no supieron mantener el listón. Si tengo que mojarme en encontrar una gran diferencia entre este segundo y el anterior, es la forma en que están estructurados los temas; eso le hizo perder gran parte del público que cosechó hacía dos años atrás. Los dos discos son claramente de rock, pero este es más duro y mucho más «sucio» para una sociedad que ya estábamos en aquellos años por ir a lo fácil.
Da la bienvenida «Mi habitación», pero ya no tenía el feeling de los antecesores, pero no por ello dejan de ser malas composiciones. Se acercan más a un rock más selecto. Le seguían «Días grandes de Teresa», «Pálido», «Flores raras», «Todos los chicos», «Mi pequeño animal», que daba nombre al álbum , «Días de tormenta», «Sé que me harás llorar», «Buena suerte, Dani», «Alicia», «Al fin sola, al fin loca» y «Muertos o algo mejor».
Creo que en sus últimos temas daba señales de lo que iba a ser su próximo álbum con LOS SUBTERRÁNEOS, aún más arriesgado si se puede decir, pero eso no llegó a producirse y nos quedemos con las ganas de saber qué iba a depararnos esta unión. Tres años después, en 1997, publicaría «Cerrado», con muy buenas críticas, pero no por parte del público, al ser menos comercial que sus dos predecesores. Y así podríamos seguir desgranando sus siguientes pasos en la música, pero se haría eterna la reseña. Lo que está claro es que Christina es una artista que no ha dado un paso atrás desde que se separó artísticamente de Álex de la Nuez.
https://www.youtube.com/watch?v=kT0T9dY4M0Q
Desde el 1992 hasta su último disco de estudio, “El hombre rubio” (2018), publicado hace cuatro años, ha tenido una larga carrera discográfica de artista independiente, como puede ser muchos casos señalados, véase el caso en el ámbito masculino de Enrique Bunbury, que estando en una banda de rock con perspectiva internacional se lanzó en solitario a hacer discos más arriesgados.
Para acabar el artículo, decir que Christina Rosenvinge va a celebrar el 30 aniversario de «Que me parta un rayo» con una pequeña gira de conciertos por España y América del Sur.
Resonarán una vez más sus canciones como «Tú por mí», «Voy en tu coche», «Alguien que cuide de mí» o «1000 pedazos» en directo, acompañada en esta gira por músicos como Juan Diego Gosalvez (batería), Charly Bautista (guitarra y teclados) y algunos artistas pendientes de confirmar. Aquí os dejamos las fechas de esos eventos y si podéis acercar a verla a celebrarlo.
Conciertos de Christina Rosenvinge en 2023 – 30 Aniversario ‘Que me parta un rayo’:
- 10 de noviembre · Primavera Sound Buenos Aires · Argentina
- 11 de noviembre · Primavera Sound Santiago · Chile
- 27 de noviembre · Rock al Parque · Colombia
- 25 de enero · Inverfest · Circo Price · Madrid
- 4 de febrero · BCN Guitar · Paral·lel 62 · Barcelona
Lista de temas:
- Tú por mí
- 000 pedazos
- Pulgas en el corazón
- Señorita
- Yo no soy tu ángel
- Voy en un coche
- Ni una maldita florecita
- Tengo una pistola
- Las suelas de mis botas
- Alguien que cuide de mí


























este es uno de esos discos que guardo en vinilo como oro en paño. producido por Panchito Varona. Reseñar que las letras son de Cristina y Ray Loriga.