ALICE COOPER y su castillo de los horrores – La Cubierta de Leganés // 02-07-2022
Vincent Damon Furnier, más conocido como ALICE COOPER, recalaba en La Cubierta de Leganés después de su triunfal paso por Hellfest y Barcelona Rock Fest.
Siempre es tentadora la visita del de Detroit con su castillo de los horrores pues con disco nuevo o sin él, con mayor o menor espectáculo, ALICE COOPER es de los grupos siempre apetecibles para los metalheads. De hecho, entre los comentarios previos al concierto había unanimidad. Estos nunca fallan.

BOURBON KINGS fueron los encargados de abrir fuego. Su concierto fue más que discreto, pero no apoteósico. Salieron a cumplir sin muchos alardes con la consistencia suficiente para hacernos pasar un buen rato de rap metal. Los navarros tienen el sonido denso y cavernoso algo influenciado por NARCO o DEF CON DOS. Prueba de ello es la variedad en su repertorio con temas como “Y Qué Vas a Hacer Tú”, “Nos La Suda” o “Sin Control”.
Lo de COOPER ya fue algo de un nivel superior a lo común en este planeta. Por algo son una de las bandas más grandes de la historia de Rock. Lejos del estrellato de unos MAIDEN e incluso de los JUDAS PRIEST, con una trayectoria brillante que supera los 20 discos editados y ganándose además una eterna reputación de banda de directo totalmente merecida.

Pero es que lo curioso es que uno salga a estas alturas de un concierto suyo meditando sobre si este es el mejor que les hayamos visto, a pesar de que siempre han dejado buenas sensaciones allá por donde han pasado. Tiene mucho mérito el papel desempeñado por el resto de componentes de la banda: Ryan Roxie, Tommy Henriksen y Nita Strauss a las hachas, Chuck Garric al bajo y Glen Sobel a los parches.

23 temas dieron buena cuenta de sus clásicos y de su última época. Un repertorio que debió satisfacer las ansias de los presentes, aunque se puede decir que en una trayectoria como la suya no es sencillo elegir. Sobre todo, porque tiene que dar pena no poder representar de alguna manera una época donde la banda no ha bajado el nivel discográfico, pese a que los clásicos adquieran ese sabor del tiempo tan especial con el que es difícil competir por mucha calidad que tengan las composiciones más recientes No por ello se deja de valorar, sino todo lo contrario, que estén muy lejos de ser un fenómeno que basa su éxito en uno o dos discos, lo que a otros parece sobrarle para llenar estadios. No son de los que viven de rentas, ganándose en cada actuación una vez más una reputación que no hace que la banda se relaje cuando se encuentra ante su público.

El inmenso castillo ocupaba la parte trasera del escenario. Evidentemente, no se puede mover como en un gran escenario, pero la imagen es espectacular. Aún no lo veríamos iluminado en el inicio con “Feed My Frankenstein”, aunque lo que se encendió fue toda La Cubierta, que se fundió como uña y carne con un frontman que no tardaría en escuchar corear su nombre.
“No More Mr. Nice Guy” fue un clamor que llegaba hasta un Cooper aparentemente sorprendido ante como sonaba la plaza cada vez que éste dejaba que el público en solitario convirtiera aquello verdaderamente en un trueno metálico, poniendo bien pronto la situación cuesta abajo para la banda. Sin embargo, “Bed Of Nails” o “Hey Stoopid” se encargarían de demostrar que la concatenación de himnos iba a hacer que la marea no parara, con un público que cantó todo lo que pudo y supo.

El concierto seguía su curso y llegaban los clásicos “I´m Eighteen”, la siempre victoriosa “Poison” o “Billion Dollars Babies”, con la correspondiente lluvia de billetes. ¡Maravillosos!
Llegaría la parte instrumental con el solo de Nita, siempre tan activa y visual. Para dar paso a “Steven”, donde Alice aparece ataviado con una camisa de fuerza mientras que dos bebes gigantes corretean por el escenario. Por supuesto también hizo acto de presencia la famosa guillotina. La última sorpresa de la noche vendría con “Teenage Frankenstein”, tema muy ochentero, donde aparece otro enorme muñeco por el escenario con cadenas en las manos.
Por supuesto que el grupo dio más, terminando con un extendido “School´s Out” que cantó el respetable en repetidas ocasiones, un tema que deja una marca diferente tras una actuación donde lo que prima es el carácter, la personalidad, el descaro y la peculiar presencia de todo un personaje del rock llamado ALICE COOPER. Alguien nacido para destacar que no pasa desapercibido y que se transforma en lo que quiere ser cuando está sobre las tablas para acompañar a su faceta musical con una genuina forma de ser que le distingue.


























