BAD RELIGION: incombustibles tras cuatro décadas y media sobre los escenarios
El pasado 9 de mayo llegaba una de las fechas más esperadas en lo que va de año: aterrizaba en Bilbao la gira “45 Years Doing What You Want” de Bad Religion en la que venían acompañados de nada más y nada menos que cuatro bandas: los carismáticos Agnostic Front además de Strung Out, Crim y Belvedere.
Esta fecha que, más que un simple concierto es casi un mini festival de cinco formaciones, ha sido capaz de mover a muchísima gente, tal y como se podía observar en las inmediaciones del Bilbao Exhibition Center (BEC) a lo largo de toda la jornada. Gente haciendo cola desde pronto, otros ‘más disfrutones’ con sus campers y amigos echando unas cervezas para ir calentando motores y, en general, a pesar de que el tiempo no acompañaba mucho, un ambientazo pre-concierto en toda regla.
En esta ocasión las puertas abrían pronto, ya que para las seis comenzaban a entrar al recinto los primeros asistentes. Poco a poco, el BEC fue llenándose y para las siete, los encargados de abrir, Belvedere, estaban ya sobre el escenario. Disponían de unos escasos treinta minutos para presentar en directo sus extensas cuatro décadas de carrera musical y trataron de defender en directo temas de prácticamente todos sus trabajos. Aunque no había aún mucho público, le echaron ganas y nos deleitaron, con Steve Rawles a la cabeza, con su punk rock con toques de hardcore melódico que ha marcado escuela. La verdad es que completaron una actuación que nos dejó con ganas de más.

Casi sin dar ni tiempo a llevar a cabo el cambio de instrumentos, con una puntualidad pasmosa CRIM aparecía sobre el stage para aprovechar también el breve espacio que tenían. La banda de Tarragona abrió a piñón. Si ya Belvedere habían servido para caldear un poco el ambiente –que estaba ya calentito desde antes de la apertura–, los chicos de Adri Bertran fueron desgranando singles a destajo, uno tras otro y con una energía que empezó a contagiarse al público. Con su punk rabioso consiguieron meterse a los asistentes al bolsillo, si bien, aunque había algo más de gente, aún se veían bastantes huecos en el recinto. Otro show que pasó volando dejándonos un gran sabor de boca.

Y entre concierto y concierto, había algunos que aprovechaban esos minutos de impás para acercarse al merch que había en la entrada y echar una ojeada –o quizás ir a por otra cerveza o refresco–. Y es que, sobre todo Bad Religion y Agnostic Front siempre traen una buena cantidad de artículos que nos ponen los dientes largos y hacen que queramos gastarnos mucho dinero.
Los terceros en soltar su descarga de lo que podemos llamar punk rock ‘skater’ eran Strung Out. Otra de esas bandas del rollo que, ya con ciertas tablas sobre los escenarios, siempre son garantía de un buen show. Comenzaron para las nueve menos cuarto, cuando ya el BEC estaba casi a rebosar. Se notó una gran diferencia de público entre los dos primeros conciertos y los tres siguientes, probablemente porque, por los horarios, aquellos que trabajaban no pudieron acercarse antes.

Desde el primer minuto los californianos, que llevan en activo desde 1989, que se dice pronto, quisieron hacer gala de su energía y se marcaron un contundente directo en el que, si en CRIM comentábamos que se empezaba a ver movimiento entre los asistentes, en Strung Out pudimos observar los primeros pogos en condiciones, con el público un poco más ‘asalvajado’ y entrado en materia. Aunque tenían algo más de tiempo sobre el stage, fue un bolo fugaz, las canciones pasaron a toda velocidad una tras otra y, a pesar de algunos problemas técnicos durante la actuación, para cuando nos quisimos dar cuenta ya era la hora de Agnostic Front, a quienes esperábamos con muchas ganas.

Agnostic Front son una de esas bandas que nunca decepcionan; con mucho en común con Madball –ya que, Madball surgió precisamente como un proyecto alterno a Agnostic Front y, casualmente también están actualmente de gira por nuestro país–, hemos podido verles en vivo en varias ocasiones y son sinónimo de bolazo. Y en esta ocasión no fue diferente: derrochan fuerza y no paran en todo el concierto. De un lado para otro del escenario, incitando a walls of death y mosh pits continuos a sus seguidores, montan un conciertazo que pocos consiguen.

Energía a toneladas y una ejecución eléctrica que cada uno de sus componentes siempre borda fueron los ingredientes para un concierto en el que no faltaron temazos de la talla de “Only in America” o “Victim in Pain”, guardándose para el cierre dos clasicazos como “Police State” y “Addiction” para poner el broche final con la archiconocida “Blitzkrieg Bop” de los Ramones. Y aunque nos supo a muy poco –con media horita más de esta descarga de adrenalina nos hubiésemos ido más contentos a casa, pero todo no se puede–, sabíamos que lo siguiente sería también brutal.

Rozando las once de la noche todo estaba ya preparado para recibir a los protagonistas absolutos de la noche: Bad Religion. Los chicos de Greg Graffin, que ya visitaron el mismo recinto hace exactamente tres años con su tour “40+2 Years” en el que venían acompañados por Millencolin y los maravillosos Suicidal Tendencies, no querían que esta ocasión fuese menos, y estaba claro que iban a poner toda su carne en el asador para estar a la altura aquel show que había sido impecable.

Y así, bajo una enorme ovación, Bad Religion abrían fuego con “Recipe for Hate” que daba nombre a su séptimo trabajo de estudio. Agnostic Front habían calentado los motores de los fans de tal manera que, ya desde esta primera canción, se observaban pequeños –y no tan pequeños– pogos por todo el BEC. La impoluta ejecución musical continuó con “Supersonic” y “You Are (the Government)”, entre riffs de guitarra, una batería demoledora y un no parar de su frontman Greg interactuando con su público en todo momento. Los minutos fueron pasando y pudimos ver cómo iban desgranando un set equilibradísimo con dos o tres cortes de diferentes álbumes, completando un repaso perfecto a prácticamente toda su carrera. “Modern Man”, “My Sanity”, “Fuck Armageddon… This Is Hell” o “Fields of Mars” son algunos de los temas que incluyeron y que dejan entrever la enorme variedad de LPs que incluyeron en este concierto, para disfrute de sus seguidores más acérrimos.

Los cortes iban pasando y Greg y los suyos seguían dándolo todo. Vasos por los aires, gente saltando y generando incesantes mosh pits, eso era el BEC durante los veinticinco temas –que se dice rápido– que interpretaron los originarios de Los Ángeles. Una barbaridad en todas sus dimensiones, con un Brian Baker dejándose los dedos en la guitarra mientras el resto de miembros también hacía lo propio. Para cerrar, decidieron utilizar el trío “Infected”, “Cease” y “Fuck You”. O eso creíamos porque, para nuestra alegría, evidentemente había un encore en el que, ahora sí, hacían un cierre perfecto con “Sorrow” –del Process of Belief, al igual que la segunda canción del show, “Supersonic”– seguida por “American Jesus” como no podía ser de otra manera –del álbum Recipe for Hate, cuya canción homónima había abierto el show–. Como es posible ver, un broche final redondo para una velada de diez. Nos atrevemos a decir que superaron incluso aquel concierto de 2022 en el mismo lugar o, al menos, quizás la gente tenía aún más ganas y por eso este ha parecido aún más especial e intenso. Una banda incombustible que, después de 45 años sobre los escenarios, sigue con las mismas ganas y la misma energía que el primer día.
Alvaro Foronda

























