Crónica de GUNS N´ROSES – Estadio Benito Villamarín, Sevilla // 07-06-2022
Hay canciones que han marcado una época, que serán recordadas por siempre y que gustan a casi todo el devorador de buen rock y sin rock. Y también existen bandas míticas que tienen algo especial que se distinguen rápido por su sonido propio e inconfundible. Algunas de esas canciones son «Welcome to the Jungle», «Rocket Queen», «You Could Be Mine», «Civil War», «Sweet Child O’ Mine», «November Rain», «Paradise City», y una de esas bandas GUNS N´ROSES. Reventando listas de ventas, excitando al personal con sus andanadas de puro y genuino hard rock directo, y resulta que anoche Sevilla volvió a deleitarse con su visita después de 30 años y con sus 40 grados de temperatura ambiental.

El quinteto angelino nos dio una patada y se quedaron tan anchos. Yo ayer cuando los tenía allí delante tan entregados, tan virtuosos, … pensaba: ellos eran esos tipos polémicos con mucho sexo, alcohol, tatuajes, drogas, violentos y con pasados turbulentos y allí mismo ante nuestra excitación estaban con sus ya años encima pariendo un concierto muy grande. Unos artistas con pasados macarras.
Por las venas de Axl Rose fluye ese sonido propio e inconfundible. Y es que, para ser un maltratado rockero, si durante el concierto tuvo que modular con cuidado y mimo sin excesos su voz aguardentosa después de media vida cantando pues es de alabar tenerlo aún delante de nuestras narices. Y si además se encarga de robarnos unas sonrisas con sus contoneos en el escenario, más la sabia guitarra del hombre del sombrero de copa y larga melena rizada, Mr Slash, tienen los dos ases guardados en la manga para ganar el partido. Siguen siendo limpios y poderosos. Sin duda ellos allí plantados nos retan como diciendo: «qué pasa? somos ruidosos y tocamos como nos sale del alma, os guste o no!».

Gritos ávidos de parecer desgarrados de la garganta de Axl que nos tira hacia esos riff machacones y cañeros, coros angelicales desde la posición de los teclados, partes intermedias,…. Buenísima tarjeta de visita para atraparnos.
Slash es la leche, sin parar de tronar con un ritmo infernal, cojonudo de principio a fin, impecable. Miraba a mi alrededor y todos estaban hipnotizados a base de solos elegantes soltando chispas envolventes. En directo una bomba nuclear que devasta todo lo que alcanza, una potencia. El poderío y sonido directo es palpable, saben al mejor whisky destilado de 12 años en un buen vaso cortito con hielo. Imposible escucharlos y no mover tu cabeza. Hay que quitarse el sombrero ante ellos, qué sensaciones transmiten, qué escalofríos de gozo. Como va adquiriendo cuerpo e intensidad hasta con sus silbidos. Soberbios y sin fisuras. Detalle, dos banderas de Ucrania delimitando el escenario. La sorpresa es la sensibilidad alrededor de propios himnos como «November Rain» hecha perfecta. Una exhibición de elegancia donde tocan el cielo dejando rienda suelta al talento hasta cautivarnos sumándole el show audiovisual que lució de auténtica maravilla. Orgásmico final por todo lo alto con sabor a tema indestructible que desató la locura entre el público agotando sus últimas fuerzas de la mano de «Paradise City» mundialmente conocida hasta por gente «no heavy» y seguro para generaciones venideras. Nadie puede negar el feeling del grupo con el público. Estarán mayores, acabados, sin voz o sin fuerza pero con esos temazos exquisitos de toda la vida es imposible que defrauden.
GUNS N´ROSES, un icono del rock, llegaron arrasando en su juventud buscando la gloria y vaya si la consiguieron!

43.000 entradas vendidas para un estadio de fútbol que sumando sus voces parecían celebrar los goles del mayor jugador de la historia.
Tres años esa entrada guardada en un cajón. Sumándole el miedo de recordar dónde la guardaste y si la impresión después de todo ese tiempo serviría para que te diera ese pase de gloria para volver a dar botes con esa pasión que nos une. El ambiente insuperable y el repertorio para desear más. La paciencia tiene su recompensa y hemos aguantando como jabatos esta pandemia. Enfundado Axl en su bata azul, y todos abrazados, nos vemos pronto. Axl Rose, Slash, Duff McKagan, Frank Ferrer, Richard Fortus, Dizzy Reed y Melissa Reese.
Autora: Patricia Miguez Bayon

























