El renacer de STRAVAGANZZA ya es un hecho // Damask Fest II – Salamandra (l’Hospitalet) – 16/11/2019
Tras el éxito de la primera edición del «Damask Metal Fest 2018», este año, la organización apostaba por un cartel repartido en dos días de conciertos: el 15 y 16 de noviembre. El lugar elegido, esta vez, no era otro que la sala Salamandra de l’Hospitalet (Barcelona), así que para allí nos fuimos el sábado, para ver cómo LACRIMAS PROFUNDERE ofrecían un buen show, basado en temas como «Celestite Woman», «My Velvet Little Darkness», «Ave End» o «Father of Fate», a pesar de contar con poco público.

Mejor suerte corrieron EMBERSLAND, un grupo habitual en la agenda de Damask Events que sigue presentando su tercer trabajo de larga duración, «The art of peace» (2017), siempre que tiene la oportunidad. Compositivamente hablando, estos chicos nos traen a la mente a formaciones como EPICA, AFTER FOREVER, MOONSPELL o KAMELOT, y, en esta ocasión, además, se hicieron acompañar por un coro de tres personas: «The spider choir». Los contrastes entre la voz gutural o grave de Will y la melódica y dulce voz de Carla fueron la tónica dominante de la actuación. A su vez, la vocalista supo impresionar a los asistentes con «Invocation», un tema inédito que de bien seguro formará parte del nuevo material discográfico de los catalanes. Por su parte, Xavi, compositor y teclista, se movía libremente, de un lado a otro, con su teclado colgando del hombro.

Un total de nueve temas dieron forma al set list del grupo, basado en sus tres álbumes. Sobre el escenario, nos topamos con pasajes orquestales, guitarras potentes, buenas baterías, colchones de teclado, buen sonido…, y dos voces que contrastan entre sí. EMBERSLAND, cuentan en su haber con discos de la talla de «Dark Ages» (2015), avalado por un sonido muy profesional, el mismo que el grupo ofrece sobre las tablas, con lo cual, supieron meterse al público en el bolsillo con sus melodías y estribillos sobradamente pegadizos, destacando piezas como «Strike Back», «Kidnapping», «Hope» o «Sunrise (Part II)».

Y en tercer lugar, llegaban nuevamente a l’Hospitalet de Llobregat ORPHANED LAND (si mal no recuerdo, fue en esta sala cuando los pudimos ver por primera vez como cabezas de cartel, allá por el 2010). Kobi Farri es un gran tipo, simpático como pocos y un gran comunicador. Es uno de esos frontmans que casa a la primera con la audiencia y hace del show una velada inolvidable. Sus potentes registros guturales se contraponen perfectamente a los melódicos, dotando a cada tema de originalidad y personalidad propia. Si a esas sonoridades death–metaleras le sumamos la raíz tradicional del folklore israelita, el concierto de ORPHANED LAND adquiere un aire único. Cada repicar de percusión de Matan Shmuely, cada nota de bouzouki o de chumbush, esas panderetas festivas… hacen que la gente salte, baile y levante las manos al unísono.

A lo largo de la actuación, no faltaron los clásicos «Birth of the Three (The Unification)», «Ocean Land (The Revelation)» y «The Kiss of Babylon (The Sins)», ni tampoco ese tierno «In Thy Never Ending Way», dedicado a la hija del vocalista israelí. Por otro lado, la acústica «Brother» dio el contrapunto a la folklórica «Sapari», que hizo saltar a toda la sala una vez más. No cabe decir que la fusión entre metal extremo, metal progresivo e instrumentos tradicionales israelíes, sigue siendo la clave del éxito de esta formación, con lo cual, temas como «We Do Not Resist», «Like Orpheus» o «Let the Truce Be Known» demuestran ser ideales para el directo. La única pega radica en el hecho de que todos estos instrumentos tradicionales con los que ORPHANED LAND adornan su música fueron lanzados desde la mesa de sonido, cosa que empobrece la naturalidad del directo.

Lo mismo sucede con STRAVAGANZZA, que repetían en nuestra tierra tras su descarga en septiembre de 2017. Con todas las orquestas y efectos pre-grabados, el quinteto madrileño dejó toda la parafernalia en casa y se dedicó a repartir estopa en Salamandra. A pesar de ser los cabezas de cartel, la asistencia menguó sorpresivamente durante la actuación de Leo y los suyos, que darían un repaso a los cuatro álbumes que conforman su discografía. En esta nueva aventura les acompaña el guitarrista Miguel Ontivero, que dota a Leo de libertad suficiente como para dedicarse únicamente a las tareas vocales. Un gran acierto, ya que el vocalista estuvo muy metido en el papel, ofreciendo una actuación que fue de menos a más. Patricio Babasasa al bajo, Pepe Herrero a la guitarra y Carlos Expósito a los parches completaban el quinteto.

En esta ocasión, el concepto teatral quedó totalmente al margen, de hecho, STRAVAGANZZA se presentaban en l’Hospitalet sin coral ni bailarinas. «Dolor», «Grande» y «Máscara de seducción» representaban la primera tripleta de la noche, tiempo después, Leo aprovechaba para saludar al respetable y agradecer que una noche más el metal esté vivo. «Maldita oscuridad», por su parte, dejaba claro por dónde iban a ir los tiros de esta especial velada. Con un Leo agresivo y desafiante, que fue calentando su garganta poco a poco, nos dispusimos a disfrutar con los guturales de «Impotencia II», extraído de su último disco hasta la fecha, «Raíces» (2010). Del mismo álbum rescataron «Cuestión de fe» y «Agonía». Tampoco faltaron «Paraíso perdido», «Perdido» ni «Hermanos», en esta ocasión de ese «Réquiem» (2007) que, en mi opinión, es el mejor disco que ha registrado STRAVAGANZZA a lo largo de su trayectoria.

Para terminar, nos fuimos más atrás en el tiempo todavía, con cortes de la talla de «Miedo», «Cárcel de piel y hueso», «Oveja negra», «Dios» y «Odio», todos ellos extraídos de los dos primeros discos de los madrileños. Por último, STRAVAGANZZA se despedían con «Réquiem» entre los aplausos de los pocos fans que aguardaban en las primeras filas. En esta ocasión, curiosamente, el quinteto dejó a un lado las versiones, cosa que también se agradece. Ni «Desátame», de Mónica Naranjo, ni «Vivir así es morir de amor», de Camilo Sesto, ni tan siguiera ese «Hijo de la luna» de Mecano al que tanto le deben. Con ellos se ponía el broche a dos días de un «Damask Fest II» que de bien seguro nos regalará una tercera edición. El renacer de STRAVAGANZZA ya es un hecho, y se confirmó en Barcelona.

























