La despedida del «Rock Imperium 2025», actuaciones sobresalientes e inolvidables // Parque el Batel – Cartagena – 29/06/2025
Domingo de resurrección y tralla, gente de Madness parece que lo habéis hecho aposta, hostia que jornada nos hemos pegado, ni comer casi nos habéis dejado.
Llegamos para ver a los Vendetta FM acabar de dar tralla con algún problema de sonido y compensando con un circulo entre amigos, bien por el peso de las bandas locales en el evento.

Death Angel, venga, vamos desentumeciendo músculos y articulaciones. Acojonantes, brutales, demoledores, !que me gustan joder!. Lo suyo fue como pasear por un campo de minas, por todos lados saltaban bombas en forma de temazos. No hubo tregua ni perdón. Ojalá hubieran tocado otra vez para cerrar el festival, hubiera sido la hostia.
Nuestros cuellos y cervicales disfrutaron como locos de las mangueras que nos mantenían vivos, voraces, vinieron en busca de nuestra sangre y se la entregamos en bandeja antes de casi enterrarnos vivos. Son una apisonadora y un amor de tíos que viendo que las púas se quedaban muertas en el suelo del foso, bajaron a repartirlas en mano. Exagero si digo que casi bajė al Imperium para esto, pero es así y mereció la pena.

Municipal Waste, mi golosina del cartel. Tantas ganas les tenía que ni sé casi lo que sucedió en ese escenario durante su actuación. Solo que acabé como en trance, agotada y liberada y con la motivación flotando por mi hiperespacio personal.
Los temas rápidos y directos van de coña en estas circunstancias, sus party thrash letras dan para que el caos se adueñe del show. Estoy borracho, proclamaba el frontman, tiraron pelotas de playa, metieron temas para contentar a thrashers, rock and rolleros y a quien pasara por allí. Dieron las gracias a los Death Ángel, que andaban en el escenario y provocaron un buen rollo exagerado. Los quiero en todas mis fiestas

D-A-D. nos daban un respirito con sus melódicos temas y la presencia escénica de su bajista sobre todo. Una intro de dibujos animados daba paso a los Disneyland After Dark, los recordaba más modositos.
Stig Pedersen fue el protagonista absoluto, entre ese bajo transparente y casi imposible, su look y su performance, un personaje. Tenía al lado a un seguidor de los de verdad, y es tan reconfortante ver como se disfruta esto del rock desde dentro. Me convencieron, salvo ese aparatoso e interminable final.

Vimos a Soen por supuesto, había que quemar las últimas naves y esto que pasa siempre en los festivales, que de estar agotado, pasas a querer quedarte una semana más. Como preparación mental para lo que se venía después fue bastante perceptivo lo suyo.
No fue aburrido ni pesado, pero es otro rollo, en el cuarto tema se largaron rompiendo mis esquemas y metiendo una especie de intro para volver como si nada. Su solemnidad llama la atención, somos tristes y sobrios porqué se nos da de vició y por eso los temas más lentos los hacemos al piano. Personalmente y para la que llevábamos encima, no lo veo en un festival, son muy buenos si, pero es solo música.

Turno para In Flames, más nórdicos en escena, parece esto un mini Sweden Rock Festival, eh, y yo tan feliz, ojalá el año que viene, más y mejor. No fallan, enloquecen más bien, la gente estaba a muerte con ellos, un lujo volver a tenerlos por aquí.
Su reputación les precede y a pesar de tantos cambios, los temazos siguen siendo esos que nos hacen arder. Anders mostró su vulnerabilidad en muchos momentos en los que le hicimos emocionarse con nuestro cariño, joder son In Flames que esperaba.
Creamos nuevos recuerdos con Trigger, liaron un precioso círculo antes de I Am Above y al empezar Take This Life confiesa que era justo ahi donde quería estar. My Sweet Shadow y los brutales In Flames nos decían hasta luego porque tienen que volver.

Nos despedimos del Imperium con Lindemann, si se os ocurre mejor forma, os leo. Su mundo, lo que es lo mismo en germano Meine Welt, era la excusa perfecta para ver al vocalista de Rammstein en solitario.
En mi vida me ha costado tanto hacer un resumen de un concierto. Lo de Till es un espectáculo diferente y una puesta en escena única. Durante toda la tarde hubo rumores de que lanzaba pescados y compresas desde el escenario y un contrariado padre nos comentaba haber recibido un mail alertando que el concierto no era apropiado para menores…

He decidido no entrar ni abrir ningún debate. La música fue sonido industrial puro al estilo del vocalista, él y el resto de su banda vestidos llamativamente de rojo, en la pantalla iban sucediéndose variadas imágenes de diferentes performances de temas escatológicos y no aptos para menores, cierto. Lanzaron tartas de queso, tampones, pescados, versionarón un tema de Héroes del Silencio y el público estaba enloquecido, entrega absoluta por una parte y caras de incredulidad por otra, eso sucedía a mi alrededor. Gustos, colores y opiniones, todas.

De vuelta a casa vas haciendo cuentas de lo que ha sido esta cuarta edición. A los puntos, las vencedoras, las mangueras que nos han salvado la vida cada calurosa, húmeda y soleada tarde. Desde la perspectiva personal, puede que el cartel haya bajado algo de nivel, puede que seamos cada vez más quisquillosos, delicados o exquisitos, pudiera ser que estemos saturados o mal acostumbrados de tantos buenos carteles, quién sabe. El festival es cómodo, hace calor sí, pero tampoco es para morirnos y Cartagena es ya una segunda casa para todos en junio. Que el destino decida.
Rock Imperium Festival, nos vemos en 2026
Texto: Vir Morgana / Fotos: Emilio Pastor




























