NEAL MORSE BAND + THE FLOWER KINGS – SALA BUT, MADRID – 02/03/2013
En los altares de la excelencia
Resulta tremendamente difícil ponerle adjetivos o calificar de modo alguno lo que tuvo lugar el pasado sábado 2 de Marzo en pleno centro de Madrid, más concretamente en la Sala But situada en la zona de Tribunal. Majestuoso, maravilloso, impresionante, extravagante… son algunas de las palabras que me vienen a la mente tan solo con recordar el esplendoroso concierto que semejantes monstruos del rock progresivo mundial se encuentran actualmente facturando de forma conjunta. THE FLOWER KINGS, liderados por el inconfundible Roine Stolt, y el polifacético e imaginativo NEAL MORSE, rodeado de una banda de excepción y contando con la magnética presencia del todopoderoso MIKE PORTNOY a la batería, se dejaron caer por Madrid para ofrecer un espectáculo en el que les tendríamos no solo por separado, sino también juntos entregándonos esa maravilla del estilo que es y será TRANSATLANTIC…
Debo decir que el tráfico imperante en Madrid un sábado por la tarde y lo temprano de la apertura de puertas de este concierto, que tuvo lugar a eso de las 19:00 horas de cara a las casi de 3 horas y media de música que vienen ofreciendo estos artistas de excepción, me hicieron llegar algo justo a la velada, en un momento en el que THE FLOWER KINGS ya se encontraban metidos de lleno en su espectáculo, un concierto en el que no tuvieron reparos en comenzar con el tema que da inicio a su último trabajo “Banks of Eden” y que consta de más de 25 minutos de duración…
Y es que sin duda “Numbers” supuso todo un regreso para los cinco años de parón que hasta 2012 detuvo a Stolt en el desarrollo de una banda que se encuentra ya en los altares contemporáneos del rock progresivo. Volver de gira e iniciar tus conciertos con dos de los temas más largos que has facturado en su carrera como el citado “Numbers” y “The truth will set you free” es algo que habla claramente del tipo de banda que son y de su singularidad.
Ante ellos una Sala But presentando un lleno primoroso y una audiencia atenta y estupefacta en todo momento a los trucos de magia de un grupo que, a través de la simpatíaa de Hasse Fröberg a la voz, lo excéntrico de su bajista Jonas Reingold y su teclista Tomas Bodin y el misticismo que transmite la presencia del propio Stolt, consigue que el público, aunque por momentos parezca estático, siempre responda en los momentos más gloriosos e intensos de los viajes musicales que THE FLOWER KINGS nos van proponiendo a lo largo de su actuación.
La respuesta fue impresionante y la combinación de la magia sonora de un tema como “Rising the Imperial” mantuvo la intensidad de un concierto que va de arriba hacia abajo, de vuelta hacia lo más alto para dejarnos a solas con Stolt por momentos o hipnotizados por el reloj llamado Felix Lehrmann que marca el ritmo con las baquetas.
El final del concierto, de nuevo impecable y perfecto, estuvo protagonizado por un medley entre una más mística “Last minute on Earth” y un glorioso y vibrante final con “In the Eyes of the World”, aplaudido a rabiar por todo el respetable, a sabiendas además de que volveríamos a ver a Stolt más adelante y de que aún restaba el plato fuerte de la noche, por mucho que esa expresión no haga justicia al concierto que nos regalaron THE FLOWER KINGS previamente.
Un buen rato después, y solucionados algunos problemillas técnicos de última hora con el teclado de Neal Morse, tendría lugar el esperadísimo concierto de la NEAL MORSE BAND, por supuesto con el gran Mike Portnoy a la batería, fecha en la que el compositor californiano aprovecharía no solo para presentar su último trabajo de estudio titulado “Momentum”, sino para demostrar una vez más que se trata de una de los artistas más exquisitos y completos que ha dado el rock progresivo en las últimas dos décadas, actualmente con planes de editar un directo titulado “Live Momentum” así como un disco acústico con el nombre de “Get in the Boat”, todo ello siempre rodeado del aura cristiana de la que hace gala continuamente en sus composiciones.
Primero fue la banda que lo acompaña la que comenzó a posicionarse en escena, destacando principalmente la presencia del impertérrito Randy George al bajo y, por supuesto, la aparición estelar de un Mike Portnoy que, a sabiendas de que era uno de los grandes atractivos de la noche, hizo las veces de hombre espectáculo saludando a la audiencia y tomando posición de pie ante la batería central (puesto que a su derecha aún aguardaba tapada la que habían utilizado THE FLOWER KINGS). Adson Sodré y Eric Gillette a las seis cuerdas y el polifacético Bill Hubauer comenzaban la actuación a la espera de que se diera la aparición estelar de Morse, quien entró en el escenario con toda la energía y felicidad del mundo, evidentemente deseoso de agradar a la abarrotada Sala But de Madrid.
El concierto tuvo su comienzo con un luminoso y efectista “Momentum” que, tras el asombro inicial del respetable ante tan magno despliegue de capacidades desde el principio del show, pronto contó con las voces de la mayor parte de la audiencia en el grandioso estribillo que protagoniza este tema y que fue sin duda una de las partes más emocionantes del show.
Como decimos Neal Morse no cesó ni un solo momento de gesticular, de mirar al público con gestos de todo tipo, de mostrarse tan excénctrico como cercano, de cantar de forma impecable y, en definitiva, de mostrarse como el artista todoterreno que es, dando siempre la sensación de que la música que interpreta la banda pasa primero por su cuerpo para salir hacia el exterior transformada en una experiencia realmente asombrosa y, me atrevería a decir, que especialmente mística. Él se entrega en cada uno de los minutos de la actuación, te hace formar parte de su creación, la creación de una mente que raya al nivel de auténtico genio, un genio que vive por y para transmitir sensaciones y sentimientos a través de su música.
Por detrás suyo, y no menos magnética, tendríamos la continua presencia de Mike Portnoy, otro de esos artistas que merece un capítulo aparte cuando uno los ve en directo. Portnoy siempre tiene un foco sobre si durante el concierto. Tras el despliegue de Morse tanto a la voz como al teclado y la guitarra, el batería neoyorquino es capaz de hacer sonar la batería con una precisión milimétrica y un sonido 100% reconocible mientras hace los coros al micro, mientras señala a la gente con sus baquetas para lanzarlas justo a la persona que quiere, mientras anima al público a seguir las melodías con la voz o incluso aprovecha para hacer malabares con la baqueta que le quede libre en cada momento… Su presencia, en definitiva, fue absolutamente imperdible en un concierto de momentos imperdibles.
Una frenética y excéntrica “Author of Confussion” de 2004 dio paso a una enorme suite en la que recorreríamos varios temas del disco “Question”, con momentos realmente intensos a nivel instrumental, otros más íntimos con Morse solo a la voz, grandes despliegues en ambas guitarras y el característico sonido de teclado que Neal Morse lleva implantando en muchas de sus composiciones desde su etapa en SPOCK’S BEARD. Violin y Saxo también tuvieron sus momentos estelares, a pesar de que este último hubo momentos en que ante tal avalancha instrumental un servidor no consiguió distinguirlo demasiado.
Con un agradecido y mucho más que ejemplar Morse, que tuvo tiempo para presentar a la banda y dedicar varias palabras a la audiencia madrileña, llegamos al final de la actuación con otro viaje musical, en esta ocasión más épico y grandilocuente gracias a “World without end”, cerrando así la actuación de vuelta a su último y celebrado trabajo “Momentum”.
El final de este último tema fue algo que realmente soy incapaz de describir, puesto que se trata de una de esas experiencias que solo pueden ser vividas, que forman parte de la magia del momento y la de una banda que embelesó y cautivó a todos y cada uno de los asistentes al show. Atrás quedaron multitud de cambios de ritmo, un sonido absolutamente perfecto y un despliegue de virtuosismos entregados de pleno al sentimiento de una forma realmente especial de sentir la música y de contar las historias a través de ella.
Pero no todo acababa aquí… Y es que aún nos quedaba una ración de algo que probablemente era uno de los alicientes más especiales de la gira, la de poder contemplar de nuevo a TRANSATLANTIC en vivo y en directo, la conjunción de Morse, Stolt y Portnoy con el añadido de, poco a poco, ir añadiendo al resto de músicos de las dos bandas protagonistas de la noche.
Y cuando digo poco a poco es que fue exactamente así, dado que todo comenzaría con un íntimo y emotivo “Bridge Across Forever” con la sola presencia de Morse y Stolt sobre el escenario para más adelante ir incorporando elementos a la orquesta. Primero Portnoy, Hubauer y Reingold se añadieron al combo para interpretar “All of the above” y “Overture” para más adelante estos dos últimos ser sustituidos por Randy George y Tomas Bodin al bajo y a las teclas respectivamente en “A man can feel”, junto a la presencia de los guitarristas de Neal Morse Sodré y Gillete en “Rose Colored Glasses”. De esta forma la intensidad de la actuación fue subiendo más y más hasta cotas insospechadas, dejando cada vez más bocas abiertas de puro gozo, un gozo que tendría su climax máximo al final del show cuando, al comienzo de “Stranger in your Soul”, fue el resto de THE FLOWER KINGS quienes se añadieron al plantel que teníamos sobre el escenario.
Con ellos el concierto ascendió al nivel de fiesta y espectáculo cuando centrábamos la mirada en las dos baterías tocando no solo al unísono, sino alternándose redobles y determinadas improvisaciones que poco a poco fueron tendiendo hacia un final que solo se puede calificar de apoteósico y supremo.
Con ambas bandas sobre el escenario y el público coreando el victorioso “oe, oe, oe”, semejante plantel de artistas se despidieron al unísono de la aundiencia madrileña, dejando para el final la despedida al micro de un Mike Portnoy que puso el punto final con su agradecimiento en español a una de esas noches que, personalmente, estaré muchísimo tiempo agradeciendo el no habérmela perdido. Y es que, más que probablemente THE FLOWER KINGS y NEAL MORSE BAND hayan marcado un hito de excelencia en la agenda de conciertos de este 2013.

























