Slayer celebra 25 años de God Hates Us All, uno de sus discos más controvertidos

A comienzos de los años dos mil, el thrash metal atravesaba una etapa especialmente complicada. Las grandes formaciones que habían dominado la escena durante los ochenta y primeros noventa afrontaban cambios, experimentos estilísticos y una considerable pérdida de protagonismo. Slayer tampoco fueron ajenos a esta situación. Después de una década marcada por trabajos fundamentales, los californianos llegaban al nuevo milenio tras la controvertida recepción de Diabolus in Musica, un álbum en el que habían incorporado elementos próximos al nu metal.
En ese contexto, el 11 de septiembre de 2001, Slayer publicaban God Hates Us All, su noveno álbum de estudio y un trabajo que terminaría convirtiéndose en uno de los capítulos más interesantes de su trayectoria. El disco llegaba además con Paul Bostaph a la batería, en lo que sería su tercera y última grabación de estudio con la formación durante aquella primera etapa.
El álbum fue producido por Matt Hyde, después de que Rick Rubin, productor habitual de Slayer, no pudiera hacerse cargo del proyecto. La grabación se trasladó desde Los Ángeles hasta The Warehouse Studio de Vancouver, donde el grupo trabajó durante aproximadamente tres meses. La intención era mantener una producción contundente y directa, reduciendo al mínimo los efectos digitales y buscando conservar la contundencia característica de la formación.
Musicalmente, God Hates Us All continuaba explorando algunos de los caminos iniciados en Diabolus in Musica, aunque recuperaba buena parte de la agresividad y velocidad asociadas a Slayer. Las guitarras fueron afinadas en diferentes registros y el grupo utilizó por primera vez guitarras de siete cuerdas en dos composiciones, “Scarstruck” y “Here Comes the Pain”.
En el apartado lírico, Kerry King asumió buena parte del trabajo y apostó por temas más cercanos a la realidad cotidiana. Religión, violencia, asesinato, venganza, frustración o pérdida del autocontrol aparecen a lo largo de un repertorio que buscaba alejarse de algunas de las temáticas más habituales de sus primeros años. El propio título del álbum procede de “Disciple”, una de las canciones más reconocibles del trabajo.
Precisamente “Disciple” acabaría convirtiéndose en uno de los grandes clásicos de la etapa posterior de Slayer. Su impacto fue tal que recibió la primera nominación de la carrera del grupo a los Premios Grammy, en la categoría de Mejor Interpretación de Metal. Finalmente, Tool se llevó el galardón por “Schism” en la ceremonia celebrada en febrero de 2002.
La historia del álbum también estuvo marcada por diferentes dificultades antes de su lanzamiento. Los problemas con la mezcla, la polémica generada por su portada y un cambio de distribuidor de American Recordings provocaron que su publicación se retrasara desde julio hasta septiembre. La portada original, protagonizada por una Biblia atravesada por clavos formando un pentagrama y cubierta de sangre, fue sustituida por alternativas en algunos establecimientos.
La coincidencia entre el título, la fecha prevista de publicación y los atentados del 11 de septiembre de 2001 generó inevitablemente una nueva controversia alrededor del trabajo, aunque se trató de una coincidencia completamente accidental.
A pesar de todas estas circunstancias, God Hates Us All obtuvo una recepción generalmente positiva. El álbum alcanzó el puesto 28 del Billboard 200, mientras que “Disciple” se consolidó con el paso del tiempo como una pieza habitual del repertorio de Slayer.
Poco después, Paul Bostaph abandonaría nuevamente la formación debido a una lesión crónica en el codo. Dave Lombardo regresaría temporalmente para completar la gira y, posteriormente, volvería a ocupar su puesto de manera más estable.
Veinticinco años después, God Hates Us All permanece como un retrato de Slayer en un momento de transición. Un álbum agresivo y directo que, sin renunciar a sus raíces, mostró a una formación todavía dispuesta a experimentar y a buscar nuevas formas de expresar su particular visión del metal.

Listado de temas:
1. Darkness of Christ (1:30)
2. Disciple (3:37)
3. God Send Death (3:46)
4. New Faith (3:05)
5. Cast Down (3:28)
6. Threshold (2:29)
7. Exile (3:57)
8. Seven Faces (3:42)
9. Bloodline (3:36)
10. Deviance (3:09)
11. War Zone (2:46)
12. Here Comes the Pain (4:31)
13. Payback (3:05)
Line Up:
Tom Araya – vocals, bass
Jeff Hanneman – lead guitar
Kerry King – lead and rhythm guitar
Paul Bostaph – drums

























