Sudor y futuro en Barcelona. «Awaken Festival 2026»: Una bendita dosis de realidad // Sala La Nau – 11/07/2026

El pasado sábado día 11 de julio volví a cruzar las puertas de la sala La Nau de Barcelona sobre las 19:45h, un espacio que se está consolidando a pasos agigantados como un refugio habitual para quienes buscamos sonidos frescos en la ciudad condal. En esta ocasión la cita no fue casualidad; acudí bajo la recomendación de “El Mono”, de TERRORISTA DE LA MÚSICA, quien me puso sobre la mesa una propuesta imposible de rechazar.

DAINA
Parece que los carteles de cuatro bandas son una tendencia cada vez más necesaria en el circuito del Rock actual. De lo contrario, resulta complejo llenar una sala de estas características sin asumir pérdidas, especialmente ante un público que a veces escasea, la verdad. Esto no se debe en absoluto a la falta de interés, sino a la enorme oferta de ocio contemporánea y a la efervescente cantidad de bandas emergentes que nacen día tras día, con una calidad impresionante que genera una competencia feroz por captar la atención de un público que se encuentra constantemente bombardeado por estímulos de todo tipo.

DAINA
Salir un sábado por la noche y apostar por el talento local en lugar de los macro festivales veraniegos de siempre sigue valiendo totalmente la pena y es una apuesta segura para ganar en cultura musical, y ver de cerca toda la ilusión y la energía de estos músicos es algo que sencillamente no tiene precio.

DAINA
La atmósfera en la sala se sentía distinta desde antes de que cayera la primera nota, impregnada de esa expectación eléctrica que solo las bandas con algo real que decir logran convocar. Los encargados de abrir este festival bautizado como AWAKEN en su primera edición fueron DAINA, un cuarteto de Rock alternativo y emo originario de Manresa (Barcelona) que demostró con creces que hay esperanza para este género.
Hace no mucho tuve el placer de entrevistarlos y de realizar una crítica de su EP de debut, puntuándolo entonces con un 7 sobre 10, pero su directo dejó claro que esa nota se queda corta. Nora Muñoz lideró la velada con una voz desgarradora y pulcra a partes iguales, capaz de transitar desde el susurro más vulnerable hasta el grito de rabia contenido.

DAINA
Estuvo flanqueada por la solidez rítmica de Arnau Caparrós a la batería y, de forma excepcional para esta cita, por Abel Arroyo al bajo, guitarrista y cantante de la banda DOGTEETH, que asumió las líneas bajistas como un sustituto de lujo. Juntos construyeron un muro de sonido robusto pero dinámico, mientras Arnau Ortiga y Adrià De La Torre desataron desde sus guitarras esas texturas melancólicas distorsionadas tan propias del género.
Con un setlist de unos treinta y cinco minutos perfectamente estructurado, la banda desplegó una montaña rusa de intensidades cambiantes, un viaje donde los tiempos y las atmósferas se moldearon con precisión quirúrgica para golpear el pecho del público en el momento exacto, algo que está muy bien ensayado en el local. Arrancaron con la fuerza de «Too Fast To Fall Again» y «Just You», para después sorprender con una aplaudida versión de «Numb» de LINKIN PARK, conectando de inmediato con las raíces generacionales de los asistentes.

DAINA
La catarsis continuó con el tema homónimo de su EP, «Silence Lingers», seguido por un enérgico cover de «Crush Crush Crush» de PARAMORE. El punto álgido de la noche llegó con «Falling Apart», un potentísimo tema nuevo que la banda lanzará formalmente en septiembre junto a otro corte inédito que decidieron guardar para cuando su bajista habitual regrese. Para enfilar el cierre, regalaron una vibrante versión de «Helena» de MY CHEMICAL ROMANCE, dejando la mesa servida para el doblete final compuesto por «Answer» y «Break This Cycle».
DAINA demostró que esto no es solo un entretenimiento, sino un acompañamiento real para la frustración, la rabia y las heridas del día a día, entregado siempre desde una delicadeza instrumental conmovedora que confirma el enorme potencial que este proyecto tiene por delante, el cual espero apoyar como buenamente pueda.

DAINA
Con un poco de suerte, esta banda dará mucho que hablar en la escena. Cuentan con excelentes profesionales, videos potentes en las redes sociales, sencillez, una música trabajada, canciones bien arregladas, a lo que habría que añadir una gran puesta en escena. Lejos de ser un proyecto improvisado, se nota el respeto que le tienen al oficio: cada acorde tiene una razón de ser y su propuesta visual no es mero adorno, sino el complemento perfecto para un sonido maduro. Si estás buscando tu nueva obsesión musical, hazte un favor y empieza a seguirles la pista ahora mismo, porque esto es solo el principio de algo gigante.

A TOMAR X CULO
Tras una presentación puramente Punk por parte de su frontman, con la catártica destrucción de una escoba contra las tablas incluida, arrancaba en la sala el esperadísimo regreso de A TOMAR X CULO. La banda, anteriormente conocida como OPUS PAIN antes de que los inevitables reveses legales los obligaran a rebautizarse, demostró que se puede tener un pie y medio en la tumba y, aun así, conservar los dientes lo suficientemente afilados como para seguir pateando culos.

A TOMAR X CULO
Lo de la pasada noche del sábado no fue un concierto al uso; fue un ejercicio de supervivencia colectiva, sudor y Punk de manual, con una actitud indomable de principio a fin. Una bofetada sin filtros para un público entregado que, si salió indiferente, definitivamente se lo tiene que hacer mirar.
La propuesta actual de ATXC es una mezcla kamikaze: raíces de Rock urbano, la energía del Punk más visceral, ramalazos de la melancolía del Stoner y esa poesía de la violencia que solo el Metal sabe facturar, una amalgama perfecta de estilos que, a simple vista, no parecen tener nada en común, pero que ellos ejecutan con maestría. En el epicentro del caos, Bala operó a la voz como el canalizador perfecto del dolor de una generación golpeada por la vida, escupiendo rabia y frustración cotidiana con pura vivencia callejera.

A TOMAR X CULO
A su lado, Roger al bajo se erigió como el auténtico ancla del grupo, representando el verdadero yin y yang del Punk, mientras Arnau levantaba desde la guitarra rítmica un muro de sonido rudo, constante y vital para evitar que el tren descarrilara, y Max ponía el contrapunto perfecto regalando desde la guitarra solista unos fraseos punzantes de la vieja escuela llenos de actitud, todo ello respaldado por David, un metrónomo humano a la batería que aporreaba los parches como si le debieran dinero.

A TOMAR X CULO
El quinteto abrió fuego directo a la yugular con los himnos underground que los coronaron entre los noventa y los dosmiles. Sonaron brutales «Juanito Alimaña» y «Ratas De Alquiler», seguidas de la crudeza de «Al Pie del Cañón» y un demoledor solo de batería de David que sirvió para calentar aún más el ambiente antes de encarar «La Salsera». El punto de inflexión nostálgico llegó con «Malas Cartas», declaración de intenciones grabada originalmente en 2003, pero propulsada ahora con el triple de mala hostia.
Tampoco faltó en la ecuación su mítico primer sencillo, «La Vieja», coreado por los veteranos del lugar como si la vida nos fuera en ello. «¡No sabemos componer bien, componemos mediocremente! Pero lo hacemos con el corazón en la mano y el hígado destrozado», bramó Bala antes de abrir la veda al material más reciente, surgido de la terapia, los estragos de los egos y el resurgimiento.

A TOMAR X CULO
Continuaron con la agresión de «La Máquina», una auténtica apisonadora que convirtió la pista en un pogo tan violento como fraternal, intercalando la irreverencia de «Aventures d’uns Penjats» y una particularísima revisión al estilo punk de «Aserejé» de LAS KETCHUP junto a Fito, guitarrista de la banda ANKOR, antes de cerrar con la pesada «Pudredumbre», una pieza asfixiante y rabiosa que define el sentir actual de la banda: cansados de todo, pero sin la más mínima intención de callarse.
Para el tramo final, la banda optó por su estándar: hacer ruido, desatar el caos y fundir los plomos en una comunión absoluta con los asistentes, a quienes sorprendió la sinceridad que el grupo desplegó sobre las tablas en sus discursos. Apenas fueron cuarenta y cinco minutos de concierto, sí, pero ejecutados con una actitud bestial de principio a fin. Un torbellino que, entre canción y canción, sacó completamente de sus casillas al personal de seguridad de la sala con sus irreverentes provocaciones.

A TOMAR X CULO
Pero, seamos realistas, ¿qué otra cosa se puede esperar de una verdadera banda de Punk Rock? ATXC demostró en Barcelona que la experiencia no se compra en tiendas. Volvieron más fuertes que nunca, destilando una atmósfera de hermandad y desahogo que dejó al público empapado en sudor y con el alma liberada.
Son los profesores perfectos de cómo fue el Rock y de cómo resurgir cuando la vida te noquea. Si te perdiste esta noche de pura catarsis y quieres saber cuándo volverán a reventar los amplificadores en la Ciudad Condal, sígueles la pista en su perfil oficial de Instagram. No te prometemos un comportamiento ejemplar, pero sí el concierto de Rock urbano más honesto que vas a ver en muchos años.

FOR A BROKEN DREAM
Ya nos encaramos a la recta final del cartel, pero aún quedaban dos bandas más por subirse. La penúltima de ellas fue FOR A BROKEN DREAM, agrupación que, a mi juicio, ofreció la actuación más discreta de la velada, a gran distancia de las otras tres. Hay que tener en cuenta que era su primer concierto, un debut que arrancó con «Outbreak» y continuó con «Last Dance», pero que lamentablemente estuvo marcado por demasiadas interrupciones que rompieron por completo el ritmo del directo.
Se nota que a la banda aún le falta muchísimo rodaje o que, sencillamente, habían ensayado bien poco antes de enfrentarse al escenario; de hecho, para la expectación generada, el resultado final se sintió como demasiado bombo para lo que realmente son a día de hoy.

FOR A BROKEN DREAM
El ecuador de su descarga llegó con una parte más íntima gracias a «Wait 4 Me», interpretada con un par de guitarras acústicas de acompañamiento, que precedió a la potente «Summer», para luego retomar la versión original de «Wait 4 Me», cerrando finalmente su repertorio con «Signs».
A nivel instrumental, los músicos demostraron ser buenos y tener técnica, algo de agradecer. La mención de honor en la sección rítmica es, indiscutiblemente, para la bajista For Harson K. Aunque fue la última en sumarse al proyecto, derrochó sobre el escenario el aplomo y la seguridad de una consagrada estrella de Rock, o quizás del Punk, ya que su anterior proyecto a ese género, pero con estos parecía como si llevara tocando con la banda toda la vida.

FOR A BROKEN DREAM
De hecho, ni el imprevisto del primer tema, cuando una de sus trenzas postizas salió volando, consiguió descentrarla; mientras que otra persona se habría desestabilizado, ella no pestañeó y mantuvo el groove impecable, una muestra indiscutible de su profesionalidad, sin más. Su actitud y carisma bastaron para ganarse al público de inmediato y triunfar. Una experta de los pies a la cabeza que, unida a la solvencia y solidez de Babi Yeste a la batería, dio vida a una base rítmica sencillamente demoledora.

FOR A BROKEN DREAM
Han pasado seis años desde la última vez que Babi se subió al escenario, y se vio claramente la especial ilusión que le hizo estrenar en directo este proyecto, con una gran sonrisa que no perdió en ningún momento. Por su parte, el peso de las melodías y la distorsión recayó en las guitarras de Laia Von Hell y Manulamuu, quienes cumplieron con creces en su labor.

FOR A BROKEN DREAM
Por otro lado, la propuesta del vocalista Aiden Six me dejó una sensación algo fría, aunque es justo reconocer que su actitud introspectiva y distante encaja perfectamente con la melancolía y el desencanto propios del género emo. Esa pose reservada y solemne, que inevitablemente evoca a la escena oscura de los 90 o al magnetismo de Ville Valo con H.I.M., puede resultar difícil de digerir a primera vista si no se entra en su juego estético. Para terminar de conquistar al público, quizás solo necesite equilibrar ese enigma escénico con un poco más de complicidad.
Aunque esa proyección tan hermética puede dar una impresión equivocada, en lo estrictamente musical hay mimbres muy interesantes sobre los que construir. Tienen una base con mucho potencial, y aunque en este directo se echó en falta algo más de cohesión, el proyecto promete. En cuanto terminen de pulir los engranajes en el local de ensayo y consoliden su sonido, seguro que encontrarán el rumbo idóneo para su propuesta.

FOR A BROKEN DREAM
Como broche de oro para una magnífica noche de festival, la actuación de ANCIENT FRAGMENTS coronó la jornada. La banda barcelonesa, capitaneada en el directo por la arrolladora presencia de Pipi Gogerl a la voz, Ramiro Alva y Andy Navas a las guitarras, Victorien Condemine al bajo y el imponente Kris Larson a la batería, demostró por qué es uno de los nombres a tener muy en cuenta dentro de la escena del metal moderno.

ANCIENT FRAGMENTS
El arranque de la actuación estuvo marcado por unos pequeños contratiempos técnicos en el PC que, afortunadamente, no lograron enfriar el ambiente de la sala que estaba bastante llena. Tras una desconcertante intro electrónica (estilo mákina) que poco o nada tenía que ver con el imaginario del grupo, encadenaron una segunda introducción de tintes épicos que, esta vez sí, situó al público exactamente donde querían, a las puertas del viaje sónico de su flamante álbum “Vestige” (2026), sucesor de su EP de debut, “From a Distance” (2022).

ANCIENT FRAGMENTS
A partir de ahí, el cuarteto desplegó un repertorio compacto y demoledor basado en su nuevo trabajo, desgranando sus composiciones con una personalidad arrolladora. Abrieron fuego con la frenética y vanguardista «Naive» (cuyo fantástico videoclip ya anticipaba el potencial del grupo), para dar paso de inmediato a la contundente «Here I Remain». La atmósfera se tornó más envolvente con la interpretación de la atmosférica y progresiva «On Shore», que enlazó a la perfección con el carácter épico y expansivo de «Horizon».

ANCIENT FRAGMENTS
El ecuador del show llegó con la técnica y sincopada «Siblings», una pieza de puro músculo djent que hizo vibrar los cimientos del recinto, seguida por la demoledora «Elements». Para el cierre definitivo, la banda apostó por la hipnótica y desparramada «Fever Dream», dejando al público en lo más alto y con ganas de verlo en otro concierto más extenso.
Aunque no llegaron a tocar ni media hora, la brevedad del concierto se vio compensada por una intensidad a mil revoluciones por minuto, algo que es de agradecer en los tiempos que corren.

ANCIENT FRAGMENTS
El sonido de ANCIENT FRAGMENTS es un laberinto perfectamente ejecutado: sus raíces de metal moderno se entrelazan con sutiles pero firmes destellos de metal progresivo. La base rítmica de Malyan y Condemine se mostró milimétrica, sirviendo de colchón ideal para los complejos riffs de Alva y Navas junto a la versatilidad vocal de Gogerl.
Un cierre de festival impecable donde la banda no solo demostró una madurez técnica insultante, sino también una capacidad única para conectar con el público a través de una atmósfera eléctrica y un magnetismo arrollador que dejó a todos los presentes con ganas de más, consolidando su posición como una de las realidades más prometedoras de la escena actual de este estilo de música.

ANCIENT FRAGMENTS
El festival no solo nos hizo vibrar con sus actuaciones, sino que también mantuvo la emoción por todo lo alto gracias a una serie de sorteos muy especiales, que estaban ya anunciados en el cartel. Esta gran experiencia fue posible gracias a la colaboración estratégica de marcas referentes de la escena actual, contando con la participación de SPACE BURGER de Barcelona y su propuesta gastronómica, el arte y la tinta exclusiva de AVANTGARDE TATTOO STUDIO BCN por @Keitoh, el cuidado y la frescura de NAWÏ COSMETICS,, y la auténtica esencia cañera de DIXI724 Barcelona, el mítico templo del rock de la ciudad, quienes aportaron un valor único al evento fusionando música, gastronomía, arte corporal y cultura rockera en una jornada inolvidable, que no se nos irá pronto de la cabeza por lo vivido durante esas cuatro horas.

ANCIENT FRAGMENTS
Desde los primeros acordes de la tarde hasta el cierre de la jornada, el festival se convirtió en un oasis de creatividad. El listón ha quedado increíblemente alto, consolidando este evento como una cita imprescindible. Con el eco de los últimos aplausos aún resonando en nuestras cabezas, ya tenemos la mirada puesta en el futuro, soñando para que haya una segunda edición en el 2027 que supere todas las expectativas.

























