THE OCEAN + SHINING + TIDES FROM NEBULA + HACRIDE – SALA SHOKO, MADRID – 06/11/2013
El Océano brilla sobre Madrid
Después del paso de ORPHANED LAND por nuestras tierras, la llegada de THE OCEAN a Madrid era la siguiente fecha señalada en mi calendario particular. Como gran aficionado al metal progresivo que soy no podía dejar pasar la oportunidad de vivir una semana tan mágica y especial como la que se ha dado en este arranque de Noviembre. Y lo cierto es que de momento todo está saliendo a pedir de boca. Acompañados por SHINING, TIDES FROM NEBULA y HACRIDE, los alemanes THE OCEAN se nos presentaban en una velada que prometía mucho. Su último largo, titulado “Pelagial”, ha sido todo un éxito para la banda y se ha convertido en uno de los discos más celebrados de la formación liderada por Robin Staps. Esta noche nos lo presentarían casi íntegramente en directo, pero antes había que recibir a sus ilustres invitados de la noche.
Los primeros en saltar al escenario fueron los francesdes HACRIDE, de nuevo en Madrid después de ocho años y con un nuevo disco bajo el brazo, su flamante “Back Where You’ve Never Been”, que está demostrando ser un más que digno sucesor del fantástico “Lazarus” de 2009. El grupo de Adrien Gousset, comandado por el imponente vocalista Luis Roux y con su nuevo batería Florent Marcadet tras los parches, saltó al escenario de la madrileña sala Shoko dispuestos a ganarse a un público que aún era escaso y además, se mostraba algo frío. Pero el death metal progresivo del cuarteto francés no dejó indiferente a muchos de los asistentes, que poco a poco fueron dejándose llevar por la fuerza de temas como “Strive Ever To More” o “Perturbed”. Pronto nos dimos cuenta de que, si bien el sonido era bastante decente y permitía escuchar la mayoría de instrumentos con nitidez, se descompensaba con facilidad y acababa siendo mejorable. Sin embargo esto no es algo raro (por desgracia ya estamos acostumbrados a los sonidos mejorables) y la banda siguió desgranando un potente setlist en el que Luis Roux demostró ser una verdadera bestia gutural y un gran frontman, que consiguió (no sin esfuerzo) llevar a su terreno al público que presenció su actuación.
Muy enérgicos y con un estilo de hacer metal extremo progresivo bastante poco francés pese a su nacionalidad, HACRIDE fueron la opción ideal para arrancar la tarde gracias a temas como “On The Threshold Of Death” o “Act Of God”. La banda se despidió de su público y nos dejó en manos de TIDES FROM NEBULA. El cuarteto instrumental procedente de Polonia se subió al escenario sin hacer mucho ruido y tras lo que parecieron algunos pequeños problemas para ajustar el sonido, se lanzaron a la interpretación de un setlist plagado de giros, melodías, riffs y arpegios que llevó al público de un estado de (en la mayoría de los casos) escaso conocimiento, a verdadera sorpresa y admiración. La banda se dedicó a tocar sus temas sin apenas dirigirse al público, confiados en que las notas de temas como “Only With Presence” o la fantástica “The Fall Of Leviathan” serían suficientes para ganarse al público. Y si a eso le sumamos la enérgica actuación de su guitarrista principal (que incluso abandonó el escenario para tocar entre el público algunas notas) el resultado era inevitable: TIDES FROM NEBULA dieron un auténtico conciertazo que con toda seguridad les habrá granjeado el favor de muchos nuevos fans y habrá satisfecho las expectativas de los que ya tenían y que pudieron celebrar con el grupo la salida de su último trabajo “Eternal Movement”. Impresionantes.
La noche debía continuar y con la sala notablemente más llena le llegaba el turno al primer gran plato de la noche: los noruegos SHINING se disponían a tomar el escenario y, tras las pruebas de sonido y casi sin previo aviso, la banda comandada por Jorgen Munkeby arrancó su setlist con la interpretación de la caótica “Healter Skelter”, una introducción perfecta para un concierto lleno de jams improvisadas y de pasajes instrumentales absolutamente viscerales en los que el grupo deja patente su impronta jazz. El sonido, si bien fue nuevamente decente, pudo haber sido mejor y por momentos el saxo y la voz de Jorgen quedaron un poco eclipsados por el resto de instrumentos, sin embargo eso no impidió a la banda deslumbrarnos con un setlist lleno de magia y energía en el que pudimos disfrutar de temas como “The One Inside” o “Fisheye”. La banda configuró un setlist en el que el saxo tiene un peso importante y aunque hubo quién hecho de menos algún tema en el que este instrumento no estuviera tan presente, personalmente debo decir que para mi fue una delicia, ya que es uno de los elementos que más me gustan de la banda y uno de mis instrumentos favoritos. Pero se que mis gustos os importan mucho menos que recordar la impresionante interpretación que SHINING nos ofrecieron de su tema “My Dying Bride”, siendo uno de los cortes más celebrados de su setlist.
La banda se aproximó al final de su tiempo con el tema que abre su reciente “One One One”, el potente y pegadizo “I Wont Forget” que fue un ejemplo de la buena acogida que ha tenido el último disco del combinado noruego entre sus fans. El broche para tan fantástico concierto no podía ser otro que la versión de “21st Century Schizoid Man”, original de los inmortales KING CRIMSON y que cobra una nueva dimensión en la voz de Jorgen y con la siempre enérgica guitarra de Hakon Sagen. Simplemente impecable.
Y al fin le llegaba el turno a los cabezas de cartel. La última vez que tuve el placer de ver a los alemanes en directo traían una formación algo diferente, fueron los encargados de abrir concierto para CYNIC y OPETH y presentaban su joya “Precambrian”. Aquella vez dieron un concierto más bien corto, pero intenso y sin demasiada parafernalia. En esta ocasión las cosas iban a ser muy diferentes: como máximos responsables de la gira su escenografía debía brillar por encima de las demás y su actuación debía soportar la presión que conciertos como el de SHINING o TIDES FROM NEBULA les habían dejado de regalo. Y lo cierto es que la banda no se amilano y se subió al escenario para comenzar a interpretar su último largo “Pelagial”, defendiéndolo de forma casi íntegra de principio a fin, con un juego de luces muy apropiado para crear las atmósferas que requiere su música y con la proyección de la película creada para ilustrar el disco de fondo.
Desde el comienzo con “Epipelagic” y “Mesopelagic: Into The Uncanny”, la banda demostró estar en muy buena forma. Han crecido mucho sobre el escenario desde la última vez y gran parte de la culpa de esto la tiene el vocalista Loic Rossetti, que durante la noche dejó muy claro que no solo es un vocalista polifacético capaz de ofrecer al grupo todas las vertientes sonoras que la música necesita, sino que también es un frontman de primer nivel. Con la sala presentando ya una entrada más que respetable, la banda no concedió ni un milímetro y, siguiendo la linea “in crescendo” del disco que presentaban, fueron haciéndose cada vez más grandes sobre el escenario. Loic no tuvo reparos a la hora de hacer crowdiving, sorprendiendo a los asistentes y derrochando energía como hacía tiempo que no veía. El sonido en su micrófono no fue el mejor y durante algunos pasajes del concierto fue más difícil de lo que debería escucharle con cierta nitidez.
Uno de los momentos más memorables del concierto, que con seguridad quedará grabado en la memoria de los asistentes, fue ver a Rossetti subido en la pasarela superior de la sala, cantando hasta el solo y dejándose caer sobre el público desde casi tres metros de altura. “Pelagial” es un disco con muchos matices y con un desarrollo poderosísimo que llevó al grupo en volandas con temas como “Bathialpelagic II: The Wish In Dreams” o “Hadopelagic II: Let Them Believe”, dejando al público en un estado de puro éxtasis en el que no podíamos dejar de celebrar cada riff, cada solo y cada frase. Con la colaboración de Luis Roux de HACRIDE en “Demersal: Cognitive Dissonance”, la banda comenzó el principio del fin de su concierto, que finalizaría con la pesada y agresiva “Benthic: The Origin Of Our Wishes”, cerrando su último capítulo y dejando al público coger algo de aire antes de regresar con unos potentes bises repasando su trayectoria pasada. No hubo tiempo para mucho, pero si mucha intensidad y el respetable abandonó la sala sudoroso y con una sonrisa en la cara: como debe terminar todo buen concierto que se precie ¡Que vuelvan pronto!































