Tormenta de thrash en Sevilla: MEGADETH y ANGELUS APATRIDA encienden la ciudad // La Plaza de España – 03/07/2025
La Plaza de España dejó de ser postal. Megadeth y Ángelus Apátrida desatan la tormenta en Sevilla. Show que ha dejado grietas, aunque invisibles, en el mármol de la Plaza de España de Sevilla. Y es que el 3 de julio, dentro del fastuoso marco del Icónica Santalucía Sevilla Fest, el thrash metal no solo pasó por allí: hizo nido, mordió, y arrasó.

Aún con la luz del día desdibujando sombras entre las columnas y los azulejos, Angelus Apátrida salió al escenario como quien llega tarde a una guerra y no tiene tiempo para preguntar por qué empezó. El cielo aún teñido de rojo y el primer latigazo de «One of Us» se notaba que no habían venido a cumplir expediente. Angelus Apátrida lleva más de veinte años girando por Europa, pero cada vez que pisan un escenario lo hacen con la fuerza arrolladora que caracteriza a los fenómenos.

El concierto comenzó puntual, la banda albaceteña, la más internacional y respetada del thrash metal estatal, ofreció una actuación sin fisuras, intensa de principio a fin, y en absoluto condicionada por su papel como teloneros.
El bloque inicial con «Snob», «Indoctrinate» y «Cold» expuso el espectro sonoro de la banda. La voz de Guillermo, perfectamente proyectada, se mantuvo firme y enérgica durante todo el concierto, con una dicción clara y un fraseo agresivo que conectó de inmediato con el público.
En lo instrumental, el trabajo de guitarras fue especialmente destacado. David G. Álvarez desplegó su ya habitual combinación de velocidad, precisión y agresividad medida, alternando riffs con solos que no perdieron fuerza ni intención. Por su parte, José y Víctor formaron una sección rítmica absolutamente sólida, empujando cada tema con la fuerza que les caracteriza.
Uno de los momentos más celebrados llegó con «Sharpen the Guillotine», coreada por gran parte del público como si de un clásico se tratase, y no faltó tampoco «You Are Next», pieza ya imprescindible en sus directos, convertida en auténtico himno de resistencia.

En definitiva, Angelus Apátrida firmó una actuación sólida, poderosa y perfectamente medida, demostrando una vez más que el thrash metal hecho en España no tiene nada que envidiar a las grandes formaciones internacionales. Su presencia en el cartel no solo estaba justificada, sino que fue determinante para el excelente arranque de una noche histórica para el metal en nuestro país.
Megadeth: entre sombras largas y sonrisas nuevas
Con la noche cerrada y las luces danzando entre las torres, Megadeth subió al escenario como quien ya ha escrito su parte en los libros, pero aún quiere dejar un par de páginas más. Sin rodeos. Tras el último acorde de «Immigrant Song» retumbando en los altavoces, «Hangar 18» abrió fuego como un misil balístico. No hubo intros grandilocuentes ni discursos previos.

Y ahí estaba Dave Mustaine, ese hombre convertido en leyenda (y viceversa). Esta vez, algo fue distinto. Sonrió. Mucho. A ratos parecía un veterano del metal bailando con sus demonios, disfrutando cada riff como si no los hubiera tocado miles de veces antes. Cantó, sí, a veces más suave de lo deseable.. a veces con apoyo del público o de pistas; pero nunca falso ni ausente.

El setlist fue un cañonazo de nostalgia bien encauzada: «Wake Up Dead», «In My Darkest Hour», «Angry Again», «Trust», «She-Wolf», «Skin o’ My Teeth», y, por supuesto, «Tornado of Souls», — Mención especial merece Teemu Mäntysaari, guitarrista finlandés que ha asumido con gran acierto el difícil rol de sustituir a Kiko Loureiro. Su ejecución fue milimétrica, aportando claridad y fuerza a cada solo sin caer en la mera imitación. Junto a él, el siempre solvente James LoMenzo y Dirk Verbeuren cerrando una formación que mostró un grado de compenetración digno de las mejores épocas de la banda.

Finalmente un despliegue de himnos con peso propio: «Dystopia», «We’ll Be Back», una afilada «Peace Sells» coreada con fervor y, por supuesto, «Symphony of Destruction», que hizo retumbar la plaza al grito de «Megadeth, Megadeth, aguante Megadeth». Como colofón, una poderosa versión de «Holy Wars… The Punishment Due», y así cerró el show.

No fue una noche más. En una ciudad que no siempre se identifica con los sonidos más extremos, el metal encontró su espacio. Fue un pacto entre generaciones, unas 9.000 personas llenando la Plaza de España para ver a una banda de Albacete y otra de Los Ángeles en un entorno icónico.
Mónica Dämmerung




























