U.F.O. + THE BULLET MONKS – SALA HEINEKEN, MADRID – 05/12/09
Siguen, año tras año, las leyendas de nuestra música extendiendo su legado más allá de lo que muchos hubieran podido imaginar, reacios a dejar el trono que han mantenido durante el último cuarto del siglo XX para seguir deleitándonos con sus éxitos de toda la vida y, en algunos casos haciéndolo de manera más que digna, con clase y muy buena respuesta, mientras que en otros dejando la cuestionable pregunta de si han alargado su sombra más allá de lo que pueden mantener… El caso que nos ocupa es, probablemente, uno de los primeros, puesto que los británicos U.F.O. llevan ya años manteniéndose en el candelero y editando nuevos discos cada poco tiempo, viviendo una segunda juventud en esta primera década de milenio gracias a la enérgica y magnífica incorporación del impresionante Vinnie Moore a la guitarra, quien hace olvidar al instante el que pudiéramos tener en su lugar al mítico Schenker a las seis cuerdas.
Así pues, Mogg y los suyos llegaron el pasado 5 de Diciembre a Madrid acompañados de los jovencísimos THE BULLET MONKS, para presentar su último y reciente disco de estudio “The Visitor” y demostrar, una vez más, que aunque los años no pasan en balde, aún tienen cuerda para dar unos conciertos realmente potentes y llenos de energía, feeling, y remember del bueno, no del que vive del pasado, sino del que demuestra porqué son quienes son en el presente.
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A la actuación de los alemanes THE BULLET MONKS no pude evitar, por diversas circunstancias (entre ellas una pequeña confusión en el horario de comienzo del concierto), llegar cuando la actuación ya se encontraba algo avanzada, con una nutrida, pero no plena aún, legión de espectadores haciendo honor a su nombre, es decir, expectantes a lo que esta joven banda les pudiera ofrecer como teloneros de una leyenda como U.F.O.
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La respuesta fue poco a poco haciéndose con la propuesta del cuarteto, quienes se plantaron sobre el escenario de la Sala Heineken frenéticos por demostrar su hard rock clásico y potente, enérgico y veloz, imparable, macarra. Su vocalista-guitarrista Tyler Voxx no dejó ni un momento de transmitirnos esa sensación tan positiva de la que se hace partícipe el público cuando nota y siente que la banda se lo está pasando realmente bien sobre el escenario. Da igual que no conozcas el material, procedente en este caso de su única entrega discográfica hasta el momento, “Weapons of Mass Destruction”, puesto que lo que hay sobre el escenario son cuatro tipos expulsando rock and roll a toda mecha por parte de sus instrumentos.
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El sonido les respetó y algunos de los temas que pudimos presenciar, como “No gain just pain”, “Under the black sun” o la zeppeliana “Cannes Insanity” se ganaron de calle a muchos de los presentes, quienes estarían posteriormente junto a un servidor dispuestos a hacerse con el mencionado disco a la salida de la sala de manos de la propia banda. Si te gustan Airbourne estos alemanes merecen una escucha.
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Tras los merecidos aplausos a los alemanes y una espera más o menos razonable para que todo estuviera listo y sin fallos llegó el momento de los británicos U.F.O. quienes fueron saliendo poco a poco tras una breve intro (protagonizada por la guitarra acústica de Vinnie Moore) colocándose en sus lugares, a excepción del gran Phil Mogg, que se haría esperar un poco más.
Las primeras notas de “Saving”, de su último disco fueron las que fueron posicionando a todos dentro del concierto , mientras que veíamos como un Phill Mogg de camaleónicos movimientos se plantaba sobre el escenario aún incómodo, como si algo le molestara y esa no fuera a ser su noche (algo que por suerte acabaría siendo totalmente falso). Tras otro reciente tema como es “When Daylight goes to town” cayó el primer corte recibido como un clásico de la noche. “Mother Mary” no puede faltar en un directo de U.F.O. y con él comenzamos a disfrutar de algo que sería la auténtica gozada de la velada, la actuación de Vinnie Moore, con su maestría a las 6 cuerdas, demostrando el porqué es uno de los guitarristas considerados como referencia de la década de los 80 y posteriores.
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Tras este tema supimos el motivo de la postura incómoda y nerviosa de Mogg. El vocalista se sentía oprimido por la camiseta que había elegido esa noche y así nos lo hizo saber tras retirarse un momento a bambalinas y colocarse una nueva camiseta de tirantes con la que declaró estar mucho más a gusto: “A veces un pequeño cambio es suficiente para sentirte mejor” sentenció el veterano vocalista.
¡Y qué razón tenía! Lo que llegó a continuación fue una auténtica demostración de voz cuidada a su edad, afrontando temas como el clásico “Let it roll” o el potente medio tiempo “I’m a loser” con total solvencia y llevado en volandas por una abarrotada sala hipnotizada con sus movimientos, con sus misteriosos bailes ante el micro en los que nos engañaba con acompañamientos vocales que no llegaban, que se quedaban en la mente de Mogg para no salir jamás sino cuando era estrictamente necesario y requerido por la canción. Se agachaba, se agarraba los talones, se contorneaba dando una sensación de fragilidad incierta, pareciendo incluso cansado por mantenerse de pie, y de pronto lo veías afrontando con total solvencia un tema tan rítmico y divertido como “Hell Driver”, el cual acompañó de un pequeño solo vocal y su constante apoyo en la cerveza, la cual lamentó que no fuera española para probarla (pero estábamos en una sala con marca de cerveza foránea amigo…).
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Discretos pero efectivos a sus instrumentos estuvieron Paul Raymond (compartiendo con alguna dificultad de sonido sus labores al teclado y a la guitarra), Pete Way, Andy Parker, a sabiendas de que las estrellas de la noche eran los temas, Mogg y Moore, de quien tendríamos hacia el final del concierto algunos pasajes de auténtica friolera y pelos de punta.
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Y es que conforme iban cayendo los temas la intensidad instrumental aumentaba, los pasajes netamente musicales iban alargando los cortes y haciéndonos disfrutar de momentos que fueron una auténtica pasada, como lo que vivimos con el largo “Love To Love”, del que solo puedo calificar su puesta en escena como orgásmica, sublime.
Antes de llegar a ella la fiesta estaría en cortes como “Cherry” y, sobre todo, “Only You Can Rock Me”, mientras que tras “Mistery Train” y la coreada “Too Hot To Handle” disfrutamos de un intenso duelo de bajo y guitarra, preludio de la tormenta de aplausos y jolgorio general que desataría “Ligths Out” o, tras la retirada de turno a vestuarios, la pregunta de Mogg en la que nos haría elegir, como tema final, entre “Doctor, Doctor” o “Rock Bottom”… Ni que decir tiene que ya sabéis todos cual fue la respuesta general del público, pero para no dejar a nadie insatisfecho la banda finalmente acabó con ambos dos temas, liando una buena en la Sala Heineken de Madrid.
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Clásicos atemporales, leyendas del rock que aún mantienen su estatus intacto (aunque en ocasiones parezca tambalear y declare que, evidentemente, pronto se acabará) y jóvenes promesas con un más que brillante futuro por delante. ¿Resultado? Más allá de que estemos ante el final (en este caso dorado) de muchos grandes… una gran noche de rock and roll.
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Autor: Daniel Velasco Alonso
Podéis ver la GALERÍA DE FOTOS del concierto haciendo click en el vínculo que tenéis a continuación:


































