Un variado de rock: VOLBEAT + SKINDRED + BAD WOLVES – Sala Cubec, Bilbao 11/11/22

La proliferación de conciertos y eventos, y el aumento del precio por el encarecimiento general de todo, ha hecho que haya que escoger entre diversos conciertos. Además la cercanía de muchos también influyen en la venta de entradas.
Pero un cartel atractivo y un grupo que sabes que te va a dar un buen concierto, además de tener una buena base de seguidores, hace que sea factible y que tenga cierto éxito el que puedan tocar.
Este es el caso de VOLBEAT, que pese a que es un grupo que se deja ver de vez en cuando por estos lares, tiene esa base de seguidores y un directo potente. Aparte la combinación que hicieron para esta gira, añadiendo a dos grupos como BAD WOLVES y SKINDRED, un tanto alejados de su estilo, es quizás lo suficientemente atractivo para que un viernes por la tarde sea un viernes de rock y metal.
La prontitud de apertura de puertas y de horarios, también ayuda a que la gente que puede se anime. Lejos han quedado aquellos horarios intempestivos en comenzar y finalizar los conciertos, y ahora en eso estamos más europeizados. Los grupos también lo agradecen, supongo.
En cualquier caso, los primeros en salir fueron BAD WOLVES, con su apuesta tirando al metal moderno y metalcore, pero con partes muy melódicas, canciones más o menos rápidas y sobre todo ganas de hacer mover a la gente presente en la primera hora de esta tarde musical de viernes.
Temas desde su aclamado éxito como “Killing me slowly” o la versión de The Carmaberries “Zombie”, que hizo que tuvieran una gran repercusión, sonaron con gran apoyo del público. Su cantante actual DL Laskiewicz sabe como mover a la gente en todo momento, como bien demostró durante sus treinta minutos de actuación, basados en su disco más reciente “Dear Monsters” y en su Ep de este año “Sacred kiss”.

Este tema homónimo de su último lanzamiento, por supuesto que sonó, igual que temas como “If tomorrow neves comes”, o “Lifeline”con una demostración que es un grupo que está llamado a tener mucho más público. Además la cercanía y la interacción del cantante con la gente de las primeras filas, o el que su guitarrista recientemente incorporado Max Karon, bajase a tocar entre el público, nos da la idea que salieron a por todas desde su primer acorde. Mención especial a que en el último tema de la actuación, “I´ll be there” saliera a tocar la batería el roadie del mismo, dejando muy alto el pabellón.

Buena actuación para empezar a mover la noche, pese a que fuera un estilo distinto al de Volbeat, pero ahí surge la pregunta, ¿quién es parecido a los daneses?
Tras la pausa obligada para el cambio de escenario, era el momento del combo británico SKINDRED, con su extravagante y animoso cantante al frente Benji Webbe.
El grupo, basa su potencia y energía en su quehacer en el escenario, y su mezcla , que a veces recuerda a (hed)pe o grupos del estilo, con influencias de regge y numetal y otras, se basa en comprometer al público y en integrarlo como parte del concierto.

Además pudimos escuchar su recién estrenado single ”Give me that Boom” y observar como agita a la masa y les implica cantando, con chistes erfectamente comprensibles.
Eso si, de inicio salen con la bandera británica en blanco y negro, a modo de presentación, y poco a poco se van acercando al frente, bueno, más bien su cantante, ya que el resto queda en un segundo plano.
Al igual que el uso de samplers y otros complementos musicales de sonido, que se hacen desde la parte de atrás. Resulta muy entretenido escuchar temas como “Rat´s race” o “That´s my jam” o el comienzo de “Jump” de Van Halen para presentar su tema “Jump Around” o la pegadiza “L.O.V.E Smile Please” con todo el público cantándola al unísono. “Kill the Power”hizo que levantáramos los puños.
El fin de prefiesta lo pusieron “Nobody” y “Warning”, dejando claramente el pabellón alto, con temas nuevos y con su espectáculo basado en esa interacción con la gente que gusta y que anima para estar preparados para lo que nos venía.

VOLBEAT ya hemos dicho que es un gupo que suele venir en sus giras, con mayor o menos acierto, pero lo que está claro es que viendo la gente que estábamos, tienen una buena legión de fans,
Salieron tímidamente al escenario sonando “The Devil’s Bleeding Crown”, ya despejado y con la pasarela que habían usado los anteriores grupos, igualmente disponible. Una escenografía a la altura de lo esperado con la batería en una tarima y una pantalla por detrás que dio mucho juego durante su hora y cuarenta y cinco que aproximadamente estuvieron en la sala bilbaína.

A partir de ahí esa mezcla tan suya que hacen de Johnny Cash, Elvis Presley, Social DIstortion y Metallica, convirtiéndolos en un grupo con una gran personalidad, se ve reflejada en el escenario y en la música. Además Michael Poulsen y Rob Caggiano hacen un dúo a las guitarras arrollador. Les complemtentan el batería y también fundador Jon Larsen y el bajista Kaspar Boye Larsen.
La presentación de su último disco “Servant Of the Mind” es la excusa perfecta que les ha traído en esta gira, y donde después de ese gran comienzo, le siguieron otros dos temazos como son «Pelvis on Fire» y «Temple of Ekur».
El amplio escenario, con pasarela hizo que las idas y venidas, de todos los componentes para poder compartir su presencia en todos los ángulos y más cuando un temazo como “Lola Montez” hace su presencia. Magistral sin duda, para esta primera parte.

Tras “Last Day Under the Sun” ya se habían metido al público, como pudimos ver por la complicidad que se generaba y de ahí pasamos al rock más puro de sus influencias, ya que con el tema «I Only Want To Be With You» de Dusty Springfield, Poulsen habló de su admirado Johnny Cash. Y acto seguido también sonó uno de sus temas más emblemáticos, como es “Ring of fire”.
La voz tan personal con “Sad Man’s Tongue” y su sonido más cercano a Metallica, que se notó que gustaba mucho a la gente. Con ese subidón vino “Wait a Minute My Girl” y el lanzamiento de grandes globos negros de la banda, que se movieron por todo el recinto. También había confeti y vapor para complementar el show escénico, para acompañar esa explosividad que tenían.
En “Black Rose” se vieron caricaturizados en las pantallas, a la que le siguió la potente “Shotgun Blues” y después “Seal The Deal”. Temazos que no hicieron sino subir la temperatura. Un concierto que iba de más a más, con repaso de sus discos, y del último, como no podía ser con “The Devil Rages On” y “Becoming”. Con este tema se retiraron brevemente para tomar un poco de aire y volver para el tramo final.

«The Sacred Stones” fue la primera canción de los bises, donde le dedicaron el siguiente tema, “Die To Live” a un mito del rock, recientemente fallecido, como fue Jerry Lee Lewis, con piano incoporado en el escenario, además de saxo.
También hubo dedicatoria personal del cantante y guitarrista, hacia su padre, con “For Evigt” y la letra en las pantallas traseras y ls móviles en mano, además de ser cantada por todos, muy emotiva. Finalizaron con “Still Counting”, que acabó cerrando magistralmente un grandísimo concierto lleno de rock en esencia y metal en desarrollo, gestionado por una banda que por algo está donde está y es respetada y reconocida.
Su gracias Bilbao en las pantallas y la despedida de forma humilde con el respetable de todos los componentes, dejaba el punto y final con buen sabor y con ganas de volver a verlos.


























