W.A.S.P. repasa sus grandes éxitos con una voz sorprendente // Sala Razzmatazz – Barcelona – 01/04/2023

W.A.S.P., una de las bandas más polémicas de los ochenta, regresaba a Barcelona con una gira especial de 40ª aniversario. Hace ahora diez años, abarrotaban la Razzmatazz II en la gira 30º aniversario de su disco “Crimson Idol”, donde, desafortunadamente, no estuvo el habitual pie de micro por el que Blackie Lawless trepa, cual chimpancé, al finalizar la actuación. Por suerte, en esta ocasión, W.A.S.P. cambiaban de sala, debido a la gran expectación que este tour ha generado, gracias, en parte, a que lleva tres años de retraso a causa de las cancelaciones que provocó la pandemia.
Así pues, esta vez sí valió la pena la puesta en escena, con el mítico pie de micro frente al escenario de la Razzmatazz grande y unos telones de fondo muy freak show, que recreaban una especie de teatro vodevil o feria itinerante, como si tuviéramos en frente a esa “Parada de los monstruos” que Todd Browning estrenó en 1932. Una vez terminado el primer tema, en el que W.A.S.P. combinaron los temas “On Your Knees”, “The Flame”, “The Torture Never Stops” e “Inside the Electric Circus”, tres de los telones dejaban paso a unas pantallas por las que se proyectarían videoclips de todas las etapas de la banda, junto con imágenes históricas y de todos los miembros antiguos del grupo.

El inicio del concierto se retrasó unos minutos, imagino que debido a que las nueve y cuarto tocaban y todavía había una gran cola de seguidores aguardando para entrar a la sala, un concierto que, como podéis imaginar, se basó en los grandes hits del grupo de Lawless, aquellos que llevabas en tu cinta TDK de noventa y reproducías sin descanso en el walkman. De hecho, el repertorio hubiera cabido de sobras en una cinta de tales características, ya que duró una hora y veinte. El espectáculo estuvo de diez, el sonido también… pero, teniendo en cuenta que una entrada en taquilla costaba 50 €, la verdad es que W.A.S.P. se podían haber explayado media horita más.

Otro punto que generó cierta controversia es el espectacular estado de forma de esa inconfundible voz que esputaba hitazos de la talla de «L.O.V.E. Machine» o “Wild Child”, sin inmutarse. Sinceramente, era como escuchar el disco, lo cual podía hacer sospechar sobre ciertas “ayuditas” que recibe el señor Lawless para dar la talla en vivo. A sus 66 tacos, recurrir a su dosis de “viagra” en directo es algo que le podemos perdonar, o no. Hay dos opciones: aceptarlo y gozar como un enano o criticarlo y mosquearte. ¿Recordáis cuando, siendo chavales, el listillo de clase nos decía que los reyes son los padres?
A pesar de que nosotros lo sospechábamos también, algunos preferimos mantener la inocencia y disfrutar del mágico momento en el que, al llegar de la cabalgata, teníamos el balcón lleno de regalos provenientes de Oriente. Pues bien, yo lo equiparo a los conciertos. Sabemos de sobras que las bandas llevan sonidos, efectos, coros, voces, instrumentos… pregrabados y, en nuestra mano está, aceptarlo y disfrutar del concierto o frustrarnos y fruncir el ceño durante todo el show.

En mi caso, yo disfruté de lo lindo con W.A.S.P. Poder ver y escuchar temas que son patrimonio de la humanidad heavy metal, como “The Idol”, “The Great Misconceptions of Me“, “Chainsaw Charlie”, “Blind In Texas”, “Animal, Fuck Like a Beast” o el “I Wanna Be Somebody” de rigor, con el que se puso fin al concierto, interpretadas por lo que queda de W.A.S.P., es algo de lo que me siento orgulloso y, a la vez, privilegiado. Al comenzar la descarga, sonó por los altavoces el “The end” de THE DOORS… esperemos, sin embargo, que no signifique esto el final de una banda con la que Barcelona ha disfrutado una vez más, agotando entradas y cayendo rendida a los pies de Blackie Lawless, Doug Blair, Mike Duda y Aquiles Priester.

























