Carlos Escobedo, más puro que nunca // Sala Upload, Barcelona – 08/11/2025

Carlos Escobedo, alma mater de SÔBER, se lanzaba en solitario con su disco “Solitud”, el pasado mes de octubre, un álbum que significaba un viaje interior, que ha personificado en su gira “En estado puro”, y que vino a presentar este fin de semana en la acogedora sala Upload de Barcelona.
En “Solitud”, el artista ha vestido sus canciones de diferente manera, incluso las de SÔBER y SAVIA, y tal cual las presentó sobre el escenario, frente a un público muy cercano y viceversa. Ya en el disco, las composiciones respiran proximidad en todo momento, cosa que se evidenció durante las aproximadamente dos horas de concierto, de la mano de un artista de los más creativos que tenemos en este país. Otro punto fuerte también fue disfrutar del humor tan risueño de Carlos, faceta que con SÔBER queda un poco más escondida.

“Es la primera vez que veo a alguien recibir un aplauso por enchufar su guitarra”, le dijo a Alfredo Méndez, de los barceloneses ZANCADA, antes de la primera colaboración de la noche. La acústica de Méndez tardó unos minutos en sonar, por eso aplaudimos espontáneamente el logro, y la verdad es que la broma le vino servida en bandeja al protagonista de la noche, siendo uno de los momentos álgidos de esa vertiente humorística. Solventados los problemas técnicos, juntos tocaron “Estrella polar”, en compañía del pianista Raúl Perona y del violinista Charly López. Sin duda, una de las que mejor encaja en ese repertorio.

Previamente, todo comenzaba con «Vulcano» y «Blancanieve», temas que personalmente no esperaba. Y es que, a la postre, el grueso del repertorio se decantaría por SÔBER, principalmente baladas. También “Tic Tac” quedó bien en este formato, junto con «La escalera», que fue otra sorpresa, la verdad. Por su parte, «Eclipse» venía como anillo al dedo ya de entrada, con un Escobedo solo ante el micro, dando rienda suelta a los sentimientos más que nunca. Ese fue otro punto a favor. Y es que en varias ocasiones se sacó la guitarra, se levantó y se dedicó solo a cantar. ¡Chapó, Carlos!

No faltaron tampoco las versiones de “La luna me sabe a poco”, de MAREA, “Lucha de gigantes”, de Antonio Vega, o “Agua para tu sed” de SAVIA. Asimismo, el músico se animó con un “Sábanas vacías” que luce mucho más en su versión eléctrica, pero que por lo menos le dio un poco de marcha al formato acústico. También “Inmerso” destacó por momentos, sin olvidar esas joyas de SÔBER llamadas «Eternidad», «Arrepentido» y «Diez años», que la gente hace suyas desde la primera nota.

Carlos también dejó espacio para el lucimiento de sus compañeros, Charly y Raúl, que se animaron a cantar, y nada mal por cierto. Este último interpretó a piano y voz «Un final mejor», de FLORES DEL INFIERNO, mientras que el segundo cantó a pelo «Gritarle al mar» de BON VIVANT, con los coros de Escobedo en la parte final. Ya para la despedida, una inevitable y preciosa «Náufrago», con Morti a la segunda voz y los miembros de ROMANTHICA sobre las tablas, recibiendo toda la energía de un respetable que alumbraba con las linternas de sus móviles.

A pesar de que el formato se hace algo tedioso para los que nos gusta la caña, ver cómo Escobedo expande sus posibilidades artísticas, saliéndose de su zona de confort y transitando por pasajes más tranquilos, es algo digno de presenciar, aunque sea una vez en la vida. Siempre hay temas que lucen más que otros en acústico, y, en ese sentido, “Loco” tuvo todas las de perder, porque pide leña y no violines precisamente. Pero, bueno, como digo, a grandes rasgos fue una velada para recordar.

ROMANTHICA habían tocado previamente, haciendo un repaso a su discografía durante aproximadamente tres cuartos de hora y también adaptando algunas de sus composiciones para que lucieran en formato acústico, incorporando incluso un cajón para llevar el ritmo. Solventados los problemas iniciales, por causa de algunos acoples, el público se dejó llevar por la calidez de ROMANTHICA, especialmente cuando presentaron “Muriel”, un tema con muy buena acogida.

Por su parte, muy bien recibida fue también “Músicas para el fin del mundo”, que el vocalista David Gohe dedicó a un amigo suyo, con unas emotivas palabras antes de comenzar a cantarla. También en la parte final de la citada “Músicas para el fin del mundo”, el público se arrancó a cantar de manera improvisada, muestra inequívoca de que el tema es de los mejores de su repertorio.
En líneas generales, el público respondió muy bien al concierto del grupo barcelonés. Se notaba que jugaban en casa. Asimismo, destacar la labor de los guitarristas Rubén Rosas y Carles Salse, así como del teclista Pere Portero, músico de sesión en el programa “La Voz”, que les hizo el favor de acompañarles en este concierto tan especial de la sala Upload.
Redacción: Ivan Allué
Fotos: Jordi Gol Montouto
Organiza: Eclipse Group
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