D-A-D y THE 69 EYES: Dos formas de entender el rock se encontraron y conquistaron Madrid // Sala Mon – 18/01/2026
El Cowpunks And Glampires Tour aterrizó este domingo en la Sala Mon de Madrid con un lleno absoluto que anticipaba una noche muy especial. La tercera cita de la gira conjunta —tras Oporto y Lisboa— reunió a dos bandas con trayectorias largas, estéticas opuestas y formas radicalmente distintas de entender el rock. Desde primeras horas, la sala respiraba ese contraste: por un lado, seguidores de la oscuridad gótica; por otro, fans del rock directo, festivo y sin filtros. La expectativa era evidente: ver cómo dos universos casi antagónicos podían convivir bajo un mismo techo.

La apertura de la velada corrió a cargo de D-A-D, y desde el primer acorde dejaron claro que la contención no estaba en su vocabulario. Jesper Binzer (voz, guitarra y banjo), Jacob Binzer (guitarra y teclados), Stig Pedersen (voz y bajo) y Laust Sonne (batería y percusión) saltaron al escenario con Jihad, y la sala se llenó de energía, humor y exceso, el sello inconfundible de los daneses. Las primeras notas del concierto hicieron que el público más entregado se lanzara a cantar, aplaudir y corear, marcando el tono de lo que sería un directo eléctrico y festivo.
Canciones como 1st, 2nd & 3rd o Girl Nation conectaron de inmediato con la audiencia, mientras Stig Pedersen se convertía en el centro de atención con su look imponente: botas camperas por encima de la rodilla, pantalón corto con estrellas y chaqueta negra brillante, acompañado de un desfile de bajos tan extravagantes como memorables. Cada instrumento parecía tener su propia personalidad, reforzando esa teatralidad que hace que cada concierto de D-A-D sea un espectáculo más allá de la música.

El sonido de la Sala Mon mostró algunas limitaciones, especialmente en la definición de las guitarras, pero en conjunto fue bastante aceptable, permitiendo disfrutar de la potencia y la dinámica del directo. La banda combinó clásicos como Bad Craziness o Grow Or Pay con material reciente como Speed of Darkness, demostrando que no viven solo de la nostalgia. Uno de los momentos más celebrados llegó con Something Good, cuando Jesper Binzer descendió entre el público para cantar rodeado de los asistentes, reforzando esa comunicación directa y sin barreras que siempre ha caracterizado a la formación. El cierre del set, con un formato acústico de Laugh ‘n’ a ½ seguido de la explosión final de Sleeping My Day Away, convirtió la sala en una celebración colectiva, dejando al público agotado pero completamente satisfecho.
Tras el huracán danés, THE 69 EYES tomaron el escenario con un enfoque radicalmente distinto. La banda finlandesa, estable desde principios de los noventa, apareció con su formación clásica: Jyrki 69 (voz), Bazie (guitarras y coros), Timo-Timo (guitarras), Archzie (bajo y coros) y Jussi 69 (batería). Su estilo goth’n’roll impregnó la sala de una atmósfera más elegante, calculada y medida, pero no por ello menos intensa. La puesta en escena reflejaba un cuidado extremo: luces rojas y azules bañaban a los músicos, mientras el grupo avanzaba por su repertorio con un magnetismo silencioso que atrapaba a los presentes.

El arranque con Devils, seguido de Don’t Turn Your Back On Fear y Feel Berlin, dejó claro que la banda sabe cómo controlar la tensión y guiar al público por su universo. Temas como Wasting The Dawn, Gothic Girl o Brandon Lee fueron recibidos con entusiasmo, confirmando la especial conexión que THE 69 EYES mantiene con Madrid. El sonido, de nuevo aceptable en líneas generales, permitió apreciar la fuerza de las guitarras y la solidez de la base rítmica, creando un equilibrio perfecto con la atmósfera oscura de la banda.
Un momento especialmente cálido llegó justo antes de I Love The Darkness in You, cuando Jyrki 69 se dirigió al público para agradecer su energía y cariño. Ese gesto cercano hizo que la interpretación de uno de sus temas más emblemáticos se sintiera todavía más personal, y la sala respondió con vítores y aplausos que marcaron uno de los puntos más emotivos de la noche. El bis, con Framed In Blood, Dance D’Amour y Lost Boys, cerró la actuación de manera impecable, consolidando la coherencia y la identidad de la banda, sin que el contraste con D-A-D restara un ápice de magia a la velada.

Lo que quedó claro tras estas casi tres horas de rock intenso es que el valor de esta gira reside en el contraste: D-A-D apuesta por la espontaneidad, el humor y la comunión directa con el público; THE 69 EYES, por la elegancia, el estilo y la precisión. Dos formas distintas de vivir el rock que, juntas, logran una experiencia inolvidable.
Para quienes no estuvieron en Madrid, todavía hay oportunidad: hoy lunes 19 y el martes 20 será el turno de Barcelona y Bilbao, respectivamente. Nadie debería perderse este tour, un encuentro de universos que demuestra que el rock puede ser a la vez festivo, oscuro, irreverente y sofisticado. Muy recomendable.

























