Fito y sus aullidos callan Madrid // Movistar Arena, 29/12/2025
Acabar el año de conciertos con Fito y Fitipaldis en el Palacio es tradición para los miles de seguidores de la banda. Tocaba aullar con fuerza, todos lo hicimos.
La intro es de esas que me ponen de los nervios, detrás de un telón aparecen las sombras de Fito, Carlos y Alzola, el show empieza. Buen montaje y marketing para arrancar con A contraluz, comprobamos que todo funciona como debe y respiramos, aquí hay equipo y trabajo. Dos de las que es imposible no saber la letra, Un buen castigo y Por la boca vive el pez, Carlos Raya empieza su despliegue de saber hacer, se acerca a la pasarela y yo ya me siento como en casa.

Es toda una perogrullada comentar que el personal que reventaba el palacio no paró de cantar un segundo, son nuestras canciones de toda la vida y las que Cabrales y compañía van sumando en ese intento de hacer más himnos con cada álbum. Me equivocaría otra vez, es como admitir que sí, que todos nos seguiremos equivocando maravillosamente ante estos músicos de altura total.
Una de las intimistas, Los cuervos se lo pasan bien, mirabas a gradas y pista y sentías todo eso por instinto. Con el nivel esperado alcanzado, siguen tocando temas de todas las texturas y sentidos posibles.
Alzola reclama su sitio en Entre la espada y la pared, en A quemarropa me quedo con esa mirada de Fito perdida en el horizonte infinito del recinto.

Llegan los primeros vientos de blues, a cargo de esas seis cuerdas en El monte de los aullidos, Fito se marca un solo bien aprendido y sonrío viendo a Coki cantando como loco detrás de su sufrida batería. El pequeño músico coge la acústica, las pantallas se ponen en blanco y negro y el vocalista se mete en su propia letra, parece que estuviera solo. Diego baja y acompaña a Carlos Raya antes de que este se marque un solo de los que solo él sabe, mete notas donde no entran, Fito aprovecha para pisar esa pasarela que tantos gritos despierta.
Acordes salen de la acústica, nos piden palmas, Cada vez cadáver. Lo digo ya, en mi próxima reencarnación, quiero ser una cuerda en la guitarra de Raya. Madrid vamos a bailar un poquito reclama el de Bilbao, Jorge Arribas se cuelga un precioso acordeón y empieza a sonar Whisky barato, Diego tira de violín y acaba de rodillas, un gran momento cuando Fito se tira al suelo con él y todo el palacio retumba y corea el nombre del protagonista de la noche.

Vamos a recuperar una vieja costumbre de otras giras, no es más que el saludo de la ciudad del concierto anterior a la siguiente en video, esta vez entre hermanos decía Fito, esto era la primera de las dos noches seguidas en Madrid, lanzan el saludo de Gijón y se intenta mejorar.
Qué bonita el hacha que Fito saca en Como un ataúd, canción que constatamos es para directo. Parece que él y Raya se ponen a afinar sus guitarras, pero no, simplemente están improvisando y haciéndonos disfrutar.
Acabo de llegar, me lleva a todas las veces que he vivido esto mismo en el mismo sitio, poco cambia pero sigue siendo necesario vivirlo cada vez que lo tengamos delante. Alzola y Raya corriendo por las pasarelas, vivir esto es digno de estudio, porque es siempre lo mismo sí, pero emociona.

Llega el momento de lucimiento con la presentación de la banda, ovaciones por todos lados, me encanta la jam que se montan. Fito y Raya se juntan en el centro del escenario, el no parar de saltar y cantar era inevitable empezamos con La casa por el tejado, puede que sea la adrenalina de haber estado en ese foso disparando a estos mitos vivientes del rock estatal, pero ha sido la mejor casa de mi vida.
Perdí la cuenta hace años de la cantidad de Soldadito marinero que he vivido bajo este techo, reconozco que al tema en si lo tengo un poco de manía, pero la que se monta cuando le llega su momento es de lo mejor que te puede pasar en un concierto. Impresionante, da igual cuántas veces suceda, el palacio siempre se rompe.

Se juntan en el centro del escenario, saludan y desaparecen. A Raya le pueden las ganas y vuelve el primero al escenario, Fito se le une para brindarnos La noche más perfecta, de nuevo todo el espacio se llena de esos mecheros de esta era, miles de móviles parpadean, el tema acaba y entre sombras y de espaldas, vemos al músico santiguarse. Amén.
La mítica canción de Platero y tú, Entre dos mares nos deja ver de nuevo a Fito con la guitarra molona. Sois un puto milagro y una puta bendición, nos dice emocionado. Antes de que cuente diez para quedarnos sin voz. Alzola y Raya corriendo por las pasarelas despidiéndose de todos, alargan el tema porque nadie quería que aquello acabara, Fito corre por todos lados agradeciendo la entrega, otro concierto más.
Fito y Fitipaldis se despedían de su primer Palacio de este Aullidos Tour, dejando quince mil sonrisas en nuestras caras. Ardí suena de fondo mientras nos despedimos, afortunados aquellos que repiten al día siguiente, porque estos tíos, sin salirse del guión, seguirán logrando que deseemos disfrutar de su película siempre.
Vir Morgana Del Real

























