La familia Mandado recupera el legado de SANGTRAÏT // Pati polivalent, Crespià (Girona) – 15/07/2023
La mítica voz de SANGTRAÏT, Quim Mandado, actuaba el pasado sábado en el patio polivalent de Crespià, una bonita localidad gerundense a la que nos quisimos acercar para ser testigos de esta nueva andadura de la familia Mandado, junto al guitarrista Joan Cardoner. Como sabréis, una vez desvinculado de SANGTRAÏT, el cantante y bajista editó “Eclosió” (2003), su primer y único disco en solitario, para luego regresar a los escenarios gracias a LOS GUARDIANES DEL PUENTE (LGP), junto a Martín Rodríguez y Joan Cardoner, publicando los discos «Rockferatu» (2010), «Sancta Sanctorum» (2013) y «Camí d’hiperbòria» (2017). Precisamente, de todo ese mejunje bebió el tercer concierto que esta nueva formación, mezcla de veteranía y sabia nueva al cincuenta por ciento, ofrecía en su historia.

Hasta veinte temas, si la memoria no me falla, recuperó el cuarteto, a lo largo de las dos horas de concierto. Comenzando con un tema como “Agraït”, del disco “Eclosió”, una apuesta arriesgada que agarró a la gente un poco en frío. Sin embargo, es de agradecer su inclusión en el listado de temas, junto a un “Èxode”, cuyo solo de bajo resultó una delicia en directo. Como es lógico, el público venía a escuchar a SANGTRAÏT, así que los temas de LGP también pasarían algo desapercibidos, quizás a excepción de “Presoner dels errors”, uno de los temas que, visto lo visto, caló más hondo de esa etapa de Quim Mandado. En lo personal, disfruté muchísimo con “Hiperbòria (paradís ocult)”, “La collita” y “Almogàvers”, que sonaron súper heavy en este formato de cuarteto.

De hecho, al sumarle la guitarra de Ferran Mandado, los temas de LGP ganan muchísimo en vivo. Y no solo eso, porque también los de SANGTRAÏT ganan cuerpo con dos guitarras, respecto a las adaptaciones que hacían LGP. Por otro lado, si el trío empurdanés ya metía mucho doble bombo y cabalgatas en algunas de las joyas míticas de SANGTRAÏT, Guillem Mandado no se queda atrás y sigue con la labor. En ese sentido, la “Fortadora d’ànimes”, “El guerrer”, “Alè de mil cent” o “La maledicció” quedaron bien cañeras, siempre realzadas por los coros de Ferran y Cardoner. A pesar del viento que soplaba, Quim Mandado y los suyos recibieron el calor de un público entregado, sobre todo en la recta final.
Como no podía ser de otro modo, Quim Mandado ejerció de maestro de ceremonias, presentando minuciosamente cada canción e interactuando con el respetable que llenaba el patio polivalente. Como decía, a pesar de calar menos, temas como “Sancta sanctorum” o “Lliures com l’alé del vent” fueron un verdadero regalo, sin embargo, los que mejor funcionaron fueron “Les creus vermelles”, “Buscant una dona”, “Terra de vents”, “Somis entre boires” o las dos perlas, quizás algo más inesperadas, llamadas “Freddie memorium” y “15 de juliol 1099”. Concluyendo el repertorio, los ya habituales “Els senyors de les pedres” y “El vol de l’home Ocell”, en la que Joan Cardoner siempre aprovecha para darle cera a su mástil.

Como nos confesaba Quim Mandado en una reciente entrevista, lo que quiere en esta nueva andadura es disfrutar sobre un escenario, junto a sus hijos y su colega Cardoner, y podemos dar fe que su bienestar sobre las tablas se transmitió al respetable. Las miradas cómplices con sus hijos fueron constantes, así como los guiños a Cardoner, fiel escudero de Mandado en los últimos años; muestra inequívoca de que está a gusto. En cuanto a su estirpe, no cabe duda de que han heredado sus genes musicales. A pesar de su juventud, Ferran y Guillem se muestran solventes sobre un escenario, siendo estupendos intérpretes de unos temas que ya de por sí funcionan solos.

























